12/04/2019
En el ámbito de la educación, constantemente se buscan enfoques que permitan potenciar al máximo el desarrollo de los niños desde sus etapas más tempranas. La idea de que la inteligencia se moldea y se expande activamente durante los primeros años de vida ha ganado terreno, llevando a la creación de instituciones dedicadas a explorar y aplicar métodos que desafían las concepciones tradicionales sobre el aprendizaje infantil. Uno de estos centros, que ha marcado una pauta con su filosofía y resultados, es el IDPHU.

Fundado con la visión de estimular la inteligencia infantil en edades donde el potencial de absorción y desarrollo es inmenso, el IDPHU se ha posicionado como un referente en educación precoz. Su nacimiento en el año 1991 respondió a la necesidad de ofrecer en el país un modelo educativo que siguiera los pasos de naciones avanzadas en el campo del desarrollo temprano, como Japón, Estados Unidos y Alemania. La premisa fundamental detrás de su creación es simple pero poderosa: incrementar la inteligencia de los niños como un resultado directo del pensamiento, utilizando su cerebro de la manera más adecuada y eficiente posible desde los primeros meses de vida.
Filosofía y Métodos: La Revolución Pacífica del IDPHU
La pedagogía del IDPHU se nutre de diversas fuentes de conocimiento y experiencia en el campo del desarrollo infantil. Sus enseñanzas se basan en la aplicación de métodos probados, inspirándose en las técnicas empleadas por figuras renombradas a nivel mundial. Entre las influencias clave se encuentran los métodos desarrollados por el Dr. S. Susuki de Japón, conocido por su revolucionario enfoque en la enseñanza musical a temprana edad, y el Dr. Glenn Doman en Filadelfia, pionero en programas de desarrollo intelectual y físico para niños, incluyendo aquellos con lesiones cerebrales.
Además de estas bases internacionales, el IDPHU se inspira en la experiencia previa del IDPHU de Barranquilla, una institución que, según se menciona, inició un movimiento conocido como la 'revolución pacífica'. Este concepto de 'revolución pacífica' implica romper con los mitos arraigados en torno a la educación del niño, desafiando las limitaciones percibidas y demostrando que los infantes tienen una capacidad de aprendizaje mucho mayor y más temprana de lo que comúnmente se cree. La filosofía central es que el aprendizaje debe ser una experiencia alegre y estimulante, no una tarea ardua.
El instituto se dedica a suplir una necesidad educativa, enfocándose en potenciar la capacidad cerebral de los niños desde edades muy tempranas. La idea es que, al utilizar adecuadamente su cerebro desde el principio, se fomenta el desarrollo de la inteligencia de manera natural y efectiva. Este enfoque proactivo en la estimulación temprana busca sentar bases sólidas para el futuro académico y personal del niño, cultivando no solo conocimientos, sino también habilidades de pensamiento crítico y adaptabilidad.
Logros Sorprendentes a Temprana Edad
Uno de los aspectos más distintivos y asombrosos del modelo IDPHU son los resultados visibles en sus jóvenes estudiantes. En este centro de educación precoz, no es inusual presenciar logros que, bajo un paradigma educativo convencional, serían considerados extraordinarios o incluso imposibles para niños de tan corta edad. Estos resultados son la prueba palpable de la eficacia de sus métodos y de la increíble plasticidad del cerebro infantil.
Es normal ver a niños de tan solo 12 meses demostrando habilidades en lectura, aprendiendo conceptos de matemáticas básicas y comenzando a entender una lengua extranjera. La capacidad de absorción lingüística y cognitiva a esta edad es fenomenal, y el IDPHU la capitaliza para introducir estos conceptos de manera lúdica y natural.
A los 20 meses, los infantes ya son capaces de dar un paso más allá, escribiendo palabras sencillas e incluso creando pequeñas historietas. Esto va más allá de la simple memorización; implica un proceso de asociación de ideas y expresión creativa que sorprende gratamente.
La estimulación no se limita al ámbito académico tradicional. Un recién nacido en el IDPHU puede aprender a nadar, aprovechando los reflejos innatos que poseen al nacer. A los 18 meses, los niños participan en actividades físicas como gimnasia y ballet, desarrollando coordinación, equilibrio y disciplina corporal. Simultáneamente, exploran el mundo de la música, aprendiendo a tocar instrumentos como el violín, el piano, el órgano o la flauta, demostrando una destreza manual y auditiva notable para su edad.
Estos ejemplos ilustran la amplitud del enfoque del IDPHU, que considera el desarrollo integral del niño, abarcando aspectos cognitivos, lingüísticos, físicos y artísticos. La institución demuestra que, con la estimulación adecuada y un ambiente propicio, los límites del aprendizaje a temprana edad son mucho más amplios de lo que se pensaba.
Infraestructura y Ambiente: Un Entorno para Crecer Feliz
Actualmente, el IDPHU acoge a una población de aproximadamente 800 niños, distribuidos en sus dos sedes ubicadas en Barranquilla. Estas sedes están diseñadas para ofrecer ambientes de aprendizaje que se alinean con la filosofía pedagógica del instituto, buscando maximizar la interacción con el entorno y fomentar el bienestar infantil.
Una de las sedes se encuentra en la vía a Puerto Colombia y destaca por su concepto campestre. En este entorno, el niño tiene la oportunidad de estar en contacto constante con la naturaleza, lo cual se considera fundamental para su desarrollo sensorial y emocional. Las clases se imparten en cabañas que, de manera intencionada, no poseen ni ventanas ni puertas. Esta característica peculiar busca eliminar barreras físicas y sensoriales, permitiendo que el aprendizaje se fusione con el entorno natural, que los sonidos de la naturaleza acompañen las lecciones y que el aire libre forme parte del aula.
La sede campestre también cuenta con instalaciones adicionales para complementar la educación integral. Dispone de un coliseo cubierto, ideal para actividades deportivas, recreativas y eventos. Asimismo, ofrece servicios de bienestar familiar, reconociendo la importancia del apoyo y la integración de la familia en el proceso educativo. Un aula de informática equipada permite a los niños familiarizarse con la tecnología desde una perspectiva educativa y creativa.
La otra sede, ubicada en la calle 86, complementa la oferta educativa, proporcionando opciones y ambientes de aprendizaje adaptados a diferentes necesidades y actividades.
La Perspectiva de la Dirección: Aprender con Alegría
La visión detrás del IDPHU es fuertemente impulsada por su directora, Marietta Morad. Su perspectiva sobre la educación infantil es clave para entender el éxito y la filosofía del instituto. Según señala Morad, una de las mayores satisfacciones y un indicador del ambiente positivo del IDPHU es la actitud de los propios niños.
Mientras que en la mayoría de los casos los pequeños pueden mostrar reticencia o incluso llorar al tener que ir al colegio, en el IDPHU sucede lo contrario: los niños lloran por los deseos de venir al colegio. Esta afirmación subraya la efectividad del enfoque basado en la alegría y la estimulación positiva. Si los niños asocian el aprendizaje con la felicidad y la diversión, el deseo de asistir a la escuela se vuelve natural.
Marietta Morad enfatiza que están demostrando que hay que aprender con alegría. Su convicción es que los niños que aprenden de esta manera no solo son felices, sino que también obtienen resultados muy superiores a los considerados normales. La felicidad en el proceso de aprendizaje libera el potencial del niño, reduce el estrés y la ansiedad, y fomenta una curiosidad innata que impulsa la exploración y el conocimiento.
Este énfasis en la felicidad y la alegría como componentes esenciales del aprendizaje es un pilar fundamental de la filosofía del IDPHU y una de las razones por las que logran resultados tan impresionantes a edades tempranas. No se trata solo de impartir conocimientos, sino de cultivar un amor por el aprendizaje que perdure toda la vida.
Planes de Futuro: Ampliando Horizontes Educativos
El IDPHU no se detiene en la educación precoz; sus planes a futuro contemplan una expansión significativa para acompañar el crecimiento y desarrollo de sus estudiantes. Marietta Morad ha delineado una visión ambiciosa para seguir complementando la educación ofrecida, extendiéndola a niveles superiores.
Entre los planes se encuentra la implementación de la básica secundaria diversificada. Esta etapa se diseñará con un énfasis particular en áreas clave para el futuro. Habrá un fuerte enfoque en la ciencia y la tecnología, preparando a los jóvenes para los desafíos de un mundo en constante evolución. En el área de humanidades, se abordarán disciplinas como la antropología y la psicología, fomentando una comprensión profunda del ser humano y la sociedad.
La metodología en secundaria también será innovadora. Se planea trabajar en observatorios astrológicos, brindando una experiencia vivencial en el estudio del universo. La física se manejará de una manera más práctica y experimental, lejos de la enseñanza teórica tradicional. Se crearán laboratorios donde los estudiantes puedan empezar a realizar sus propias experiencias e investigaciones, fomentando el método científico y la curiosidad.
Además, se abrirá un bachillerato con una pedagogía radicalmente diferente a la tradicional. La clave será permitir que el joven estudie a su ritmo personal. Esto significa que los estudiantes podrán avanzar más rápido en las materias en las que se destacan, terminándolas antes de tiempo, y dedicar más esfuerzo o tiempo a aquellas que les presenten mayor desafío o en las que deseen profundizar. Este modelo busca adaptarse a las individualidades de cada estudiante, promoviendo la autonomía y la excelencia.
Para complementar esta formación avanzada, el IDPHU establecerá convenios con universidades. El objetivo es que los jóvenes que se encuentren en la media vocacional tengan la oportunidad de asistir a clases universitarias, familiarizarse con el ambiente académico superior e integrarse a los pasos iniciales de la investigación. Esta conexión temprana con la universidad busca facilitar la transición y motivar a los estudiantes a seguir una trayectoria de aprendizaje continuo.
Preguntas Frecuentes sobre el IDPHU
¿Qué significa la sigla IDPHU?
La información proporcionada describe al IDPHU como un centro educativo creado en 1991 en Barranquilla, enfocado en el desarrollo de la inteligencia en niños a temprana edad. Sin embargo, el texto no especifica el significado literal de la sigla IDPHU. Se presenta como el nombre propio de la institución.
¿El IDPHU está ubicado en Santa Marta?
Según la información facilitada, el IDPHU fue creado en 1991 y cuenta con dos sedes ubicadas en Barranquilla: una sede campestre en la vía a Puerto Colombia y otra en la calle 86. Por lo tanto, la institución descrita se encuentra en Barranquilla, no en Santa Marta.
¿Cuál es la principal diferencia del IDPHU respecto a otros colegios?
La principal diferencia radica en su enfoque en la educación precoz y el desarrollo de la inteligencia desde edades muy tempranas (desde meses de edad), utilizando métodos inspirados en Susuki y Doman, y promoviendo un aprendizaje basado en la alegría y la estimulación constante. Sus resultados visibles en niños pequeños con habilidades avanzadas en diversas áreas también lo distinguen.
¿Qué edades cubre actualmente el IDPHU?
El texto menciona que trabajan con niños desde 12 meses (e incluso recién nacidos para natación). Los planes a futuro incluyen expandir la oferta educativa para cubrir la básica secundaria y el bachillerato, lo que sugiere que actualmente se enfocan en las primeras etapas de la educación, aunque la edad máxima actual no está explícitamente detallada más allá de la mención de planes de expansión.
¿Cómo es el ambiente de aprendizaje en el IDPHU?
El ambiente busca ser estimulante y alegre. La sede campestre ofrece un contacto directo con la naturaleza, con clases en cabañas abiertas, fomentando la integración con el entorno. La directora destaca que los niños disfrutan tanto que lloran por ir al colegio, lo que indica un ambiente positivo y motivador.
En resumen, el IDPHU representa un modelo educativo vanguardista que busca desafiar los paradigmas tradicionales sobre el aprendizaje infantil, demostrando el vasto potencial de los niños cuando se les ofrece la estimulación y el entorno adecuados desde sus primeros meses de vida. Su enfoque en la inteligencia, la alegría y el desarrollo integral lo convierten en una propuesta educativa única, con planes de expansión que prometen seguir innovando en el futuro.
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