02/09/2018
La búsqueda de una educación con valores profundos y una rica historia a menudo nos lleva a instituciones con legados centenarios. Entre ellas, destaca la Compañía de María Nuestra Señora, una orden religiosa dedicada a la educación que ha dejado una huella imborrable en la vida de miles de estudiantes a lo largo de los siglos. Su historia es un testimonio de visión, resiliencia y un compromiso inquebrantable con la formación integral de la persona.

Fundada en un contexto histórico donde la educación para las mujeres era una necesidad urgente y desatendida, la Compañía de María emergió como una respuesta innovadora y valiente. Su proyecto educativo, inspirado en principios sólidos y adaptado a las realidades de cada época y lugar, continúa vigente hoy en día, extendiendo su influencia por múltiples continentes.
Orígenes e Inspiración de un Legado Educativo
La historia de la Compañía de María comienza en el siglo XVII, de la mano de una figura excepcional: Santa Juana Lestonnac. Nacida en 1556 y sobrina del renombrado humanista Michel de Montaigne, Juana vivió una época de grandes cambios sociales y religiosos en Francia. Tras enviudar en 1595, sintió un llamado a dedicar su vida al servicio de Dios y de los demás, enfocándose particularmente en una necesidad apremiante de su tiempo: la educación de las jóvenes.
Observando la falta de oportunidades educativas para las niñas, especialmente para aquellas sin recursos o acceso a la instrucción formal, Juana Lestonnac concibió un proyecto audaz. Inspirada por el modelo y las constituciones de la Compañía de Jesús (los Jesuitas) y su profunda espiritualidad ignaciana, ideó un instituto religioso femenino que estuviera dedicado específicamente a la enseñanza y la educación.
Presentó su proyecto al arzobispo de Burdeos en 1606, quien lo recibió con entusiasmo. El 25 de marzo de ese mismo año, la iniciativa fue aprobada oficialmente a nivel diocesano. Sin embargo, para establecerse plenamente como una orden religiosa, se requería la aprobación de la Santa Sede.
Esta llegó de la mano del Papa Paulo V el 7 de abril de 1607, mediante los breves Salvatoris y Domini. Aunque la aprobación papal vino con algunas restricciones respecto a un modelo de gobierno idéntico al de los Jesuitas, marcó el nacimiento formal de la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora (ODN). La primera casa se fundó en Burdeos y se conoció como el Convento de María Nuestra Señora.
El 1 de mayo de 1608, Juana de Lestonnac y sus primeras compañeras tomaron el hábito religioso, sellando así su compromiso con esta nueva forma de vida consagrada al servicio educativo. Al año siguiente, en 1609, el rey Enrique IV de Francia también otorgó su aprobación real, lo que permitió que la congregación se expandiera rápidamente por todo el reino.

Expansión y Resiliencia a Través de los Siglos
La visión y el empeño de Juana Lestonnac dieron frutos rápidamente. A su fallecimiento en 1640, la Compañía de María ya contaba con una treintena de instituciones educativas distribuidas por Francia. Pero su misión no se limitaría a las fronteras francesas.
La primera fundación fuera de Francia tuvo lugar en Barcelona en 1650, marcando el inicio de una nueva etapa de expansión internacional. Durante el siglo XVIII, la congregación experimentó un crecimiento significativo en el Reino de España y en sus dominios de ultramar, llevando su propuesta educativa a nuevas tierras y culturas.
La historia de la Compañía de María, como la de muchas órdenes religiosas, no estuvo exenta de desafíos. La Revolución Francesa, a finales del siglo XVIII, supuso un duro golpe: un gran número de casas fueron cerradas y las monjas expulsadas en 1792. Sin embargo, la obra continuó viva en España y en otros lugares donde se habían establecido.
El siglo XIX fue testigo de un resurgimiento y una nueva ola de expansión. Con el regreso a Francia y el fin de los tiempos más convulsos, las fundaciones de instituciones se multiplicaron, alcanzando nuevas regiones en América del Norte, África y Asia. Este periodo consolidó el carácter verdaderamente global de la Compañía de María.
Evolución de la Estructura de la Orden
Inicialmente, las constituciones del instituto definían a las monjas como religiosas de votos solemnes con clausura papal, organizadas en casas autónomas, un modelo similar al de los monasterios benedictinos. Sin embargo, los tiempos cambian y las necesidades apostólicas evolucionan.
En un paso significativo para adaptarse mejor a su misión educativa y apostólica en el mundo moderno, 63 de los 90 conventos de la orden decidieron en 1920 renunciar a los votos solemnes y a la clausura papal. Esta decisión fue aprobada por el Papa Benedicto XV el 7 de diciembre de 1920, transformando estas comunidades en una congregación religiosa de votos simples.

Finalmente, el 27 de diciembre de 1956, el Papa Pío XII, mediante el breve Providentis Dei, reunió los últimos conventos que aún mantenían la estructura anterior dentro de la congregación. Este acto sancionó la unificación definitiva del instituto, que pasó a ser conocido en su forma moderna como la Compañía de María de Nuestra Señora, operando como una congregación de votos simples, lo que facilita su labor apostólica y educativa en diversos contextos.
El Proyecto Educativo: Más Allá de las Aulas
El corazón de la Compañía de María es su proyecto educación. No se trata solo de impartir conocimientos, sino de un compromiso profundo con la formación integral de la persona. Su lema podría resumirse en la frase que guía su acción: «Educamos personas, transformamos el mundo».
Con un patrimonio educativo que se extiende por más de cuatrocientos años, la Compañía de María pone al servicio de la sociedad y de la Iglesia una rica tradición pedagógica. Su visión se nutre de varios pilares fundamentales:
- Visión Cristiana: La perspectiva cristiana de la persona, la vida y el mundo es la base sobre la que se construye todo el proyecto educativo. Se busca formar individuos con una fe arraigada y un compromiso con los valores del Evangelio.
- Influencia Humanista: La conexión con Michel de Montaigne, tío de la fundadora, no es casual. La tradición humanista influye en la valoración de la persona en su totalidad, el desarrollo del pensamiento crítico y el aprecio por la cultura y el conocimiento.
- Compromiso Social: Desde sus orígenes, la Compañía de María ha buscado servir a los más necesitados. Este espíritu se mantiene vivo en el deseo de construir una sociedad más justa e inclusiva, haciendo visible el Reino de Dios a través de la acción educativa y solidaria.
La espiritualidad ignaciana, heredada de la inspiración inicial en la Compañía de Jesús, permea la metodología y el enfoque pedagógico. Se busca formar personas libres, responsables, conscientes de su realidad y comprometidas con la transformación positiva de su entorno.
Presencia Global y Solidaridad
Hoy en día, la Compañía de María es una red educativa verdaderamente internacional. Su presencia se extiende por 26 países y cuenta con un total de 86 centros educativos. Esta red global permite un intercambio constante de experiencias pedagógicas y fortalece la identidad común de la institución.
Los colegios de la Compañía de María se encuentran en diversas regiones del mundo, incluyendo España, Francia, Inglaterra, Iberoamérica (donde tiene una presencia considerable), África, Asia y América del Norte. Cada centro adapta el carisma y el proyecto educativo a la realidad local, respetando la cultura y las necesidades de la comunidad en la que se inserta.
El compromiso con la justicia y la solidaridad se manifiesta de manera concreta a través de la Fundación Internacional de Solidaridad Compañía de María, conocida como F.I.S.C.. Esta ONG fue creada el 27 de enero de 1995, tras una asamblea general celebrada en Japón en 1994. Su misión principal es facilitar la creación y el sostenimiento de colegios en África, una región donde la necesidad de acceso a la educación es particularmente acuciante. F.I.S.C. es un ejemplo tangible del deseo de la Compañía de María de hacer accesible la educación de calidad a quienes más la necesitan, continuando el espíritu fundacional de Juana Lestonnac de servir a las jóvenes sin recursos.

Preguntas Frecuentes sobre la Compañía de María
Surgen a menudo algunas preguntas al conocer esta institución educativa. A continuación, respondemos a las más comunes basándonos en la información disponible:
¿Qué es la Compañía de María?
La Compañía de María Nuestra Señora (ODN) es una orden religiosa católica fundada por Santa Juana Lestonnac en 1607, dedicada principalmente a la educación. Nació con el objetivo de ofrecer educación a las jóvenes, inspirada en la espiritualidad ignaciana y con una fuerte visión humanista y cristiana. Hoy es una congregación global comprometida con la formación integral de personas para transformar el mundo.
¿Cuántos colegios tiene la Compañía de María en el mundo?
Actualmente, la Compañía de María cuenta con 86 centros educativos distribuidos en 26 países alrededor del mundo. Estos centros incluyen colegios y otras instituciones educativas que siguen el carisma y el proyecto pedagógico de la orden.
¿Cuántos años tiene la Compañía de María?
La Compañía de María fue fundada en 1607. Por lo tanto, en el año 2024, la orden tiene 417 años de historia dedicados a la labor educativa.
¿Cuánto cuesta estudiar en un colegio de la Compañía de María?
La información proporcionada no incluye datos específicos sobre los costos de matrícula o colegiatura en los centros educativos de la Compañía de María. Estos costos pueden variar significativamente dependiendo del país, la ubicación específica del centro y el nivel educativo. Para obtener información sobre los costos, sería necesario contactar directamente con el colegio de interés.
Un Legado Vivo
La Compañía de María Nuestra Señora representa un legado educativo vivo que se adapta a los tiempos sin renunciar a sus principios fundacionales. Desde los desafíos del siglo XVII hasta las complejidades del siglo XXI, la orden ha mantenido su compromiso con la formación de personas capaces de liderar, de servir y de contribuir a un mundo mejor. Su red global, su proyecto educativo basado en valores y su labor solidaria a través de F.I.S.C. son testimonio de la perdurabilidad y relevancia de la visión de Santa Juana Lestonnac.
Elegir un colegio de la Compañía de María significa unirse a una comunidad global con una rica historia y un profundo compromiso con la excelencia académica y la formación humana y espiritual. Es optar por un camino educativo que busca no solo impartir conocimientos, sino también cultivar el corazón y el espíritu, preparando a los estudiantes para ser agentes de cambio positivo en el mundo.
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