04/11/2020
La historia de las grandes instituciones educativas a menudo se entrelaza con la visión y la determinación de figuras singulares. En el caso de la universidad que hoy conocemos como la Universidad Complutense de Madrid, su origen se remonta al sueño de un hombre clave en la historia de España: el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros.
No fue un proyecto improvisado, sino el resultado de una profunda convicción sobre la necesidad de reformar y expandir el conocimiento en el reino. La universidad que fundó no surgió de la nada, sino que se asentó sobre una base legal y un ambicioso plan de estudios que sentarían las bases para siglos de enseñanza y erudición.

- La Bula Papal y el Inicio de un Sueño
- El Colegio Mayor San Ildefonso: Un Modelo Innovador
- Desarrollo de Estudios y las Constituciones de 1510
- Nacimiento de la Universidad como Entidad Jurídica
- La Biblioteca y Proyectos Intelectuales
- Avatares Históricos: De Alcalá a Madrid y Vuelta
- Preguntas Frecuentes sobre la Fundación
La Bula Papal y el Inicio de un Sueño
El acto fundacional de esta insigne institución tiene fecha: el 13 de abril de 1499. Fue en esta jornada cuando el Papa Alejandro VI otorgó la Carta Bulada “Inter cetera” al Cardenal Cisneros. Este documento papal concedía al Cardenal el privilegio expreso de fundar y construir un Colegio de Escolares. La ubicación elegida para este proyecto educativo no era casual: debía situarse en Alcalá de Henares, una ciudad con un rico pasado que se remonta a la antigua Complutum romana.
Aunque la carta bulada se considera el documento legal clave, la determinación de Cisneros era tal que las obras físicas se adelantaron a la formalidad papal. De hecho, la primera piedra del futuro Colegio Mayor San Ildefonso se colocó un mes antes de la concesión de la bula, en marzo de 1499. Este hecho subraya la firme voluntad del Cardenal de ver su proyecto hecho realidad.
La “Inter cetera” no era una bula solemne, sino una “littera graciosa” o carta de merced, un tipo de documento menos formal pero igualmente vinculante para conceder privilegios. Este pergamino, escrito con letra semigótica, es hoy una pieza histórica de incalculable valor que se conserva en el Archivo Histórico Nacional.
El Colegio Mayor San Ildefonso: Un Modelo Innovador
La idea original del Cardenal Cisneros era crear el Colegio Complutense. Este colegio no era solo un edificio, sino un concepto educativo. Su propósito inicial, tal como se reflejaba en la carta bulada papal, era ser un lugar donde se impartieran enseñanzas de las Facultades de Teología, Derecho Canónico y Artes Liberales. Estas disciplinas eran el corazón de los Estudios Generales medievales, el antecedente de las universidades europeas, donde las Artes Liberales servían como preparación para estudios superiores en Teología, Medicina y Jurisprudencia.
Pero la visión de Cisneros iba más allá de la simple reproducción de modelos existentes. Un aspecto fundamental de su proyecto era la estructura colegial. El Colegio Mayor San Ildefonso, como cabeza de la futura universidad, estaba diseñado para acoger y becar a personas sin recursos económicos, permitiéndoles acceder a la educación superior. Este enfoque social y meritocrático fue notable para la época y buscaba formar a una élite intelectual y religiosa proveniente de diversos estratos sociales.
Las obras del Colegio Mayor San Ildefonso concluyeron en 1508. Ese mismo año, el campus cobró vida con la llegada de los primeros alumnos. Las matrículas se llevaron a cabo entre agosto y octubre, culminando con un hito significativo: el 17 de octubre se eligió al primer Rector de la Universidad, Pedro del Campo. Al día siguiente, el 18 de octubre de 1508, se inauguró oficialmente el curso académico con una lección magistral sobre la filosofía moral de Aristóteles, marcando el inicio formal de las actividades docentes.
Desarrollo de Estudios y las Constituciones de 1510
Aunque la Carta Bulada de 1499 estableció las bases iniciales de los estudios (Teología, Derecho Canónico, Artes), el proyecto educativo de Cisneros continuó evolucionando. Un paso crucial en esta evolución fue la promulgación de las Constituciones de 1510 para el Colegio Mayor de San Ildefonso. Estas Constituciones son un documento fundamental que detalla con gran minuciosidad la reglamentación de los estudios y la organización de la institución.
Las Constituciones no solo ratificaban los estudios de Artes, Teología y Derecho Canónico, sino que ampliaban significativamente el abanico de disciplinas impartidas. Se contemplaba el establecimiento de estudios de Gramática y Griego (Constituciones 38 a 58), reflejando un interés humanista por las lenguas clásicas.
Quizás lo más revelador de las Constituciones de 1510 fue la inclusión de los estudios de Medicina. Es importante notar que la Medicina no estaba mencionada en la carta bulada papal original de 1499, ni se pensó inicialmente como parte del Colegio de San Ildefonso. Sin embargo, la Constitución 49 establece claramente:
“Puesto que, por razón de las muchas enfermedades que cada día atribulan a los mortales, se considera el arte de la Medicina muy apropiado y necesario en la república, la experiencia, lo atestigua, establecemos que en nuestro Colegio haya dos cátedras de medicina y las tengan dos médicos de mucha erudición y madura experiencia”.
Esta adición demuestra la pragmática visión de Cisneros y su reconocimiento de la importancia social y científica de la Medicina. La inclusión de estas dos cátedras de Medicina, ocupadas por profesionales experimentados, consolidó el carácter enciclopédico de la nueva universidad.
Nacimiento de la Universidad como Entidad Jurídica
Con la promulgación de las Constituciones de 1510 y su juramento por parte del Claustro, se produjo un hito clave: el nacimiento de la comunidad universitaria como un ente con personalidad jurídica propia. A partir de este momento, la institución, si bien centrada en el Colegio Mayor, adquirió la estructura y el reconocimiento formal de una universidad, dirigida, al igual que el Colegio, por un Rector.
Este desarrollo institucional permitió a la universidad funcionar de manera autónoma, gestionar sus propios asuntos académicos y administrativos, y establecerse como uno de los centros de conocimiento más importantes de Europa en el Renacimiento.
La Biblioteca y Proyectos Intelectuales
El proyecto de Cisneros no se limitó a la enseñanza. Desde 1502, incluso antes de que el Colegio Mayor estuviera construido, el Cardenal impulsó dos iniciativas intelectuales de gran magnitud: el acopio de libros para crear una vasta biblioteca y los trabajos para la realización de la célebre Biblia Políglota Complutense. La biblioteca fue concebida como un pilar fundamental para el estudio y la investigación, dotando a profesores y alumnos de los recursos bibliográficos necesarios. La Biblia Políglota, por su parte, fue un proyecto editorial monumental que buscaba presentar el texto bíblico en sus lenguas originales (hebreo, griego y arameo) junto a las versiones latina, lo que la convirtió en una herramienta indispensable para los estudios bíblicos y filológicos de la época.
Avatares Históricos: De Alcalá a Madrid y Vuelta
La universidad fundada en Alcalá de Henares, conocida como la Universidad Complutense de Alcalá, disfrutó de momentos de gran esplendor y reconocimiento. Sin embargo, a lo largo de los siglos, experimentó diversos avatares y periodos de declive, influenciados por cambios políticos y sociales.
Un momento crucial en su historia fue el siglo XIX. En 1821, en el contexto de la reorganización de la educación pública en España, se ordenó la creación de la Universidad Central de Madrid. Un año después, en 1822, la universidad asentada en Alcalá fue suprimida y sus estudios fueron integrados en la nueva Universidad Central, que también absorbió instituciones como el Colegio Imperial de San Isidro y el Museo de Ciencias Naturales.
No obstante, la vuelta del absolutismo en 1824 supuso un breve regreso de la universidad a su sede original en Alcalá. Este periodo fue de gran debilidad institucional, marcado por depuraciones de profesores, la privación de fueros y privilegios universitarios, la prohibición de usar el tradicional traje académico y la falta de espacios adecuados en Madrid para albergar la institución.
Aunque el texto proporcionado concluye con la mención de la "Universidad isabelina" (periodo en el que se consolidó el traslado definitivo a Madrid), queda claro que la universidad fundada por Cisneros en Alcalá fue el germen de la actual Universidad Complutense de Madrid, legataria de su rica historia, su espíritu humanista y su compromiso con la excelencia académica.
Preguntas Frecuentes sobre la Fundación
A continuación, respondemos a algunas preguntas comunes sobre el origen de esta universidad:
- ¿Quién fundó la universidad original?
- La universidad fue fundada por el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros.
- ¿Cuándo se fundó?
- La fundación legal se formalizó el 13 de abril de 1499 con la Carta Bulada “Inter cetera”, aunque las obras del edificio comenzaron antes.
- ¿Dónde se ubicó inicialmente?
- Se ubicó en Alcalá de Henares.
- ¿Qué estudios se impartían al principio?
- Inicialmente, la Carta Bulada autorizaba la enseñanza de Teología, Derecho Canónico y Artes Liberales. Las Constituciones de 1510 ampliaron esto para incluir Medicina, Gramática y Griego.
- ¿Por qué se incluyó Medicina si no estaba en la bula papal?
- La inclusión de Medicina en las Constituciones de 1510 refleja una visión práctica y social de Cisneros, reconociendo la necesidad de esta disciplina para el bienestar público, a pesar de no estar contemplada en el documento fundacional inicial.
- ¿Es la Universidad Complutense de Madrid la misma que fundó Cisneros?
- Sí, la actual Universidad Complutense de Madrid es la heredera directa y continuadora de la institución fundada por el Cardenal Cisneros en Alcalá de Henares.
- ¿Qué pasó con la universidad en Alcalá?
- La universidad en Alcalá fue suprimida temporalmente en el siglo XIX y sus estudios trasladados a Madrid. Aunque hubo un breve retorno a Alcalá, el traslado a Madrid se consolidó, dando lugar a la Universidad Central (posteriormente Complutense de Madrid). La histórica sede de Alcalá fue reabierta en el siglo XX como una universidad independiente, la Universidad de Alcalá.
La universidad de Cisneros en Alcalá de Henares no fue solo un centro de enseñanza, sino un proyecto integral que buscaba formar mentes brillantes, fomentar la investigación y contribuir al desarrollo de la sociedad de su tiempo. Su legado, marcado por la ambición intelectual y la inclusión social, sigue vivo en la institución que hoy porta el nombre de Complutense.
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