¿Cuál es el lema del Colegio Calasanz?

Historia del Colegio Calasanz de León

10/08/2020

La historia del Colegio Calasanz de León, Nicaragua, es un relato de fe, perseverancia y compromiso con la educación, que se remonta a mediados del siglo XX. Este viaje comenzó gracias a una solicitud específica que marcó el inicio de una presencia Escolapia dedicada a la formación de la juventud leonesa.

¿Cuál es el lema del Colegio Calasanz?
LEMA: “Piedad y Letras” La frase “Piedad y Letras”, lema de la orden, orienta la misión del colegio en la oferta de una educación integral que pretende armonizar el saber científico y humanístico con una visión cristiana de la existencia.

Todo partió de una iniciativa de Monseñor Isidro Augusto y Reyes, quien en aquel entonces era el obispo de León. Consciente de la necesidad de fortalecer la oferta educativa en su diócesis, dirigió una solicitud al P. General de La Orden Calasancia. Su petición era clara y directa: solicitaba el envío de religiosos de la Orden para que se hicieran cargo de la gestión y dirección del ya existente Colegio San Ramón, ubicado en la misma ciudad de León.

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Los Primeros Pasos: La Llegada de los Escolapios

El P. General de la Orden Calasancia acogió favorablemente la solicitud del obispo nicaragüense. Acto seguido, encomendó al P. Provincial de la provincia de Valencia, en España, la importante tarea de organizar y llevar a cabo esta nueva fundación en tierras centroamericanas. Tras un cuidadoso proceso de selección, se designó a un grupo de cuatro religiosos para emprender esta misión: los Padres Remigio Mengual, Joaquín Ferrandis, Ramón Barberá y Jesús Sanfeliu.

La llegada de los primeros miembros de esta avanzada Escolapia se produjo en dos etapas. Los PP Remigio Mengual y Joaquín Ferrandis fueron los pioneros, arribando a León al mediodía del 12 de marzo de 1949. Su llegada fue un evento significativo para la comunidad local. Fueron recibidos y acompañados hasta la Catedral de León, donde Monseñor Isidro Augusto y Reyes les dio una emotiva bienvenida ante una multitud congregada para presenciar este momento histórico. La ceremonia incluyó el canto de un solemne TE DEUM, un himno de acción de gracias, que simbolizó la alegría y la esperanza depositadas en esta nueva etapa educativa para la ciudad. Posteriormente, los padres fueron llevados al Colegio San Ramón, su primer hogar y centro de operaciones en León. Monseñor les recibió con palabras cálidas y acogedoras, diciéndoles al entrar: «Esta es su casa», un gesto que selló el compromiso mutuo.

Poco después, el 27 de abril del mismo año, llegaron los otros dos miembros del grupo inicial: los Padres Ramón Barberá y Jesús Sanfeliu, completando así la primera comunidad Escolapia destinada a León.

El Inicio de las Clases y el Desarrollo en San Ramón

Con la comunidad religiosa establecida, el siguiente paso fue la puesta en marcha de la actividad académica. El 1 de mayo de 1949 se abrió oficialmente el período de matrícula para los futuros alumnos. La respuesta de la comunidad fue positiva, y apenas unas semanas después, el 16 de mayo, se iniciaron formalmente las clases. El colegio comenzó sus labores con un número inicial de doscientos alumnos. Esta primera promoción se distribuyó en diferentes niveles educativos: Kinder, los seis grados de Primaria y los dos primeros años de Secundaria, sentando las bases de una educación integral que abarcaría diversas etapas del desarrollo estudiantil.

La vida en el Colegio San Ramón bajo la dirección de los padres Escolapios no se limitó únicamente al ámbito académico tradicional. Desde el principio, se promovió un ambiente de desarrollo integral para los estudiantes. Se organizaron diversas actividades extracurriculares para complementar la formación en el aula. El Padre Ramón Barberá asumió la dirección de una tropa de Boy Scouts, fomentando valores como el compañerismo, la autonomía y el respeto por la naturaleza. Por su parte, el Padre Jesús Sanfeliu se encargó de dirigir un club de deportes, promoviendo la actividad física y el espíritu competitivo sano entre los jóvenes. Asimismo, se empezó a organizar la Acción Católica, buscando integrar la formación espiritual y moral en la vida estudiantil y comunitaria.

En un esfuerzo por mejorar las instalaciones y ofrecer mejores oportunidades deportivas a los alumnos, se emprendió la construcción de una cancha de Baloncesto. Esta iniciativa contó con el valioso apoyo de instituciones locales: el Ministerio de Fomento contribuyó con material necesario, y el Señor Alcalde de la ciudad regaló material y facilitó el uso de maquinaria, demostrando una colaboración fructífera entre la comunidad religiosa y las autoridades civiles en pro de la educación.

Hacia un Nuevo Sueño: La Planificación y Construcción en Subtieva

A pesar de que el funcionamiento en el Colegio San Ramón era adecuado, la visión de los padres Escolapios y de los padres de familia iba más allá. Existía un deseo compartido de contar con un edificio propio, diseñado y construido específicamente con todas las condiciones pedagógicas modernas para ofrecer una educación de la más alta calidad. Este anhelo impulsó la búsqueda de un terreno adecuado para la futura sede del colegio.

Para llevar a cabo este ambicioso proyecto, se fundó una entidad clave: la Sociedad Anónima Educacional de Occidente y Septentrión. Esta sociedad estaba conformada principalmente por padres de familia del colegio, quienes se unieron para respaldar la iniciativa. Una de las primeras y más importantes medidas que aprobaron fue la emisión de una serie de acciones voluntarias. Estas acciones permitieron recaudar fondos esenciales para la financiación de la obra, demostrando el compromiso y la confianza de la comunidad en el proyecto.

La búsqueda del lugar ideal para el nuevo colegio fue exhaustiva. Se exploraron solares en todos los puntos cardinales y dentro del perímetro urbano de León. Finalmente, la elección recayó en un terreno ubicado en Subtieva, en la salida de la ciudad en dirección a la costa de Poneloya. Este solar fue considerado el más adecuado para albergar el moderno complejo educativo que se proyectaba. Una vez localizado el sitio, se procedió a su compra, asegurando el espacio físico para el futuro del colegio.

Con el terreno adquirido, se dio paso a la fase de diseño. El 12 de agosto de 1951, se llevó a cabo una reunión crucial para evaluar y seleccionar los planos arquitectónicos del nuevo colegio. Se habían presentado propuestas de dos compañías constructoras. Tras un cuidadoso análisis, los planos presentados por la empresa Castellón y Rutledge fueron los que más gustaron y se ajustaban a la visión pedagógica y de infraestructura deseada, siendo finalmente seleccionados.

Periodo de Incertidumbre y Consolidación

Durante esta etapa de planificación y transición, la comunidad Escolapia experimentó algunos cambios y momentos de incertidumbre. El Padre Joaquín Ferrandis, uno de los primeros en llegar, tuvo que regresar temporalmente a Buenos Aires, de donde procedía, debido a una seria enfermedad. Afortunadamente, no tardó en regresar una vez recuperado, reincorporándose a la labor educativa en León.

Mientras tanto, llegó a la comunidad el Padre Alfonso Esteve, un religioso con talento musical, quien pronto comenzó a organizar un coro, preparando una presentación que se estrenaría en una celebración de Primera Comunión. Poco después, llegó la agradable noticia del nombramiento del Padre Joaquín Ferragud como Superior de la comunidad en León, lo que trajo consigo un nuevo liderazgo y un impulso renovado para los proyectos en curso.

A pesar de la intensa vida escolar que continuaba en el Colegio San Ramón y el palpable deseo de padres y religiosos por el nuevo colegio, hubo un periodo en el que la permanencia misma de los Escolapios en León estuvo en entredicho por razones no especificadas en el relato histórico. Esta situación generó preocupación, pero la comunidad se mantuvo firme en su labor.

Un momento clave que disipó la incertidumbre ocurrió el 27 de febrero de 1953. Durante la velada de graduación de los primeros bachilleres formados por el colegio, evento que fue dedicado al Padre Ramón Barberá (quien había dejado Nicaragua en septiembre de 1952 con destino a España), el Padre Rector anunció públicamente una noticia trascendental: la permanencia de los Escolapios en León ya era definitiva. Estas palabras fueron recibidas con un estruendoso aplauso por parte de la audiencia, marcando el fin de un periodo de pesadilla y asegurando la continuidad del proyecto educativo Escolapio en la ciudad.

La Construcción se Concreta

Con la permanencia asegurada, se pudo retomar con fuerza el proyecto del nuevo edificio en Subtieva. En enero de 1954, la comunidad del Colegio de León aprobó proponer al Padre Provincial la reanudación de las obras de construcción, las cuales habían estado suspendidas precisamente desde el momento en que se dudó de la continuidad de la Orden en la ciudad. La propuesta fue aceptada, y el 27 de abril de 1954, las obras en el terreno de Subtieva se reiniciaron, llenando de esperanza a toda la comunidad educativa.

El avance de la construcción fue constante. El 24 de agosto de 1954, llegó a León el nuevo Rector, el Padre José Puig, quien tomó las riendas de la dirección del colegio y supervisó de cerca el progreso de las obras. La construcción siguió su curso a buen ritmo, incluyendo la edificación de instalaciones deportivas fundamentales como la piscina, un elemento que prometía ser un gran beneficio para los estudiantes.

Se registraron hitos importantes en el proceso constructivo. El día 9 de diciembre de 1954, se realizó la llenada de buena parte del primer piso del edificio principal, un paso significativo que permitía visualizar la estructura del futuro colegio. Poco más de un año después, el 21 de diciembre de 1955, se celebró la inauguración de la piscina del Colegio, una de las primeras instalaciones en completarse y que empezó a ser utilizada, incluso antes de que el edificio principal estuviera terminado.

El proceso para obtener la autorización oficial de funcionamiento para el nuevo colegio culminó el 25 de marzo de 1958, cuando llegó una resolución del Ministerio de Educación Pública, firmada por el entonces Ministro de Educación, Dr. René Schick. Esta resolución concedió la autorización necesaria para que el nuevo edificio en Subtieva pudiera operar como centro educativo formal.

La Mudanza y el Inicio de Clases en la Nueva Sede

Con la autorización gubernamental en mano, la comunidad Escolapia se preparó para el traslado definitivo. El 26 de abril de 1958, la comunidad religiosa se mudó oficialmente al nuevo edificio en Subtieva. Aunque todavía quedaba mucho por terminar y detallar en las instalaciones, la decisión fue trasladarse para agilizar los trabajos finales y comenzar a habitar el espacio que sería su hogar y el centro de formación para cientos de jóvenes.

Apenas un mes después de la mudanza de la comunidad, el 2 de junio de 1958, se empezaron ya las clases en el nuevo edificio del Colegio Calasanz. Este hito marcó el inicio de una nueva era para la institución. El nuevo colegio en Subtieva ofrecía instalaciones más amplias y adecuadas, permitiendo incluso la implementación de un sistema de Internado, brindando alojamiento y formación integral a estudiantes que venían de zonas más alejadas.

Poco después de la apertura del nuevo colegio, el Padre Rector José Puig fue nombrado Provincial de la Orden, lo que implicó su traslado a España. Ante esta nueva situación, se designó nuevamente al Padre Ramón Barberá como Rector del Colegio de León, quien regresó para liderar la institución en esta etapa de consolidación.

Expansión y Vocación Social

El crecimiento del Colegio Calasanz no se detuvo con la inauguración del edificio principal. En marzo de 1961, se estaban construyendo tres aulas adicionales que formarían parte de un Anexo. Esta expansión respondía a un profundo deseo de la comunidad Escolapia de ampliar su alcance y atender de lleno a los niños y jóvenes de bajos recursos de León, haciendo el colegio "más escolapio" en su compromiso con los menos favorecidos, siguiendo el carisma de San José de Calasanz.

Paralelamente a la construcción del Anexo, se buscó una solución para aquellos alumnos de Primaria provenientes de estas nuevas aulas una vez que terminaran ese ciclo. Esta búsqueda de continuidad educativa y apoyo a la juventud con menos recursos llevó a la creación de otra obra significativa. Se abrió el MIL, un Instituto Agropecuario. Este instituto fue construido dentro de los mismos solares del colegio en Subtieva, gracias a la generosa financiación del industrial leonés D. Manuel Ignacio Lacayo. El MIL fue dirigido por los mismos padres Escolapios y representó una importante Obra Social, ofreciendo formación técnica y oportunidades de desarrollo para la juventud leonesa de pocos recursos, complementando así la labor educativa del colegio principal con una vertiente más orientada al desarrollo rural y técnico.

El Colegio Calasanz Hoy

Desde aquellos inicios con 200 alumnos en el Colegio San Ramón, pasando por la visión y construcción del moderno complejo en Subtieva y la expansión de su labor social, el Colegio Calasanz de León ha crecido y se ha consolidado como una institución educativa de referencia en Nicaragua. Su historia refleja la dedicación de los religiosos Escolapios, el apoyo incondicional de los padres de familia y la comunidad, y un compromiso constante con la formación académica, humana y cristiana de los jóvenes.

Hoy en día, el legado de aquellos primeros padres Escolapios perdura. El Colegio Calasanz de León continúa su misión educativa en las amplias instalaciones de Subtieva. Según la información más reciente, la institución atiende a una población estudiantil significativa, contando actualmente con 716 alumnos. Este número es un testimonio del crecimiento sostenido del colegio y de la confianza que las familias leonesas depositan en su proyecto educativo, que busca formar personas íntegras y preparadas para la vida, manteniendo viva la llama de la educación calasancia.

Preguntas Frecuentes sobre el Colegio Calasanz de León

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes basadas en la historia y evolución del colegio:

  • ¿Cuándo llegaron los primeros padres Escolapios a León?
    Los primeros Escolapios, PP Remigio Mengual y Joaquín Ferrandis, llegaron a León el 12 de marzo de 1949. Los PP Ramón Barberá y Jesús Sanfeliu llegaron poco después, el 27 de abril del mismo año.
  • ¿Dónde comenzó inicialmente el Colegio Calasanz?
    El colegio comenzó sus actividades en el Colegio San Ramón de León, haciéndose cargo de su dirección y operación a partir de mayo de 1949.
  • ¿Cuándo se trasladó el colegio a su ubicación actual en Subtieva?
    La comunidad religiosa se trasladó al nuevo edificio en Subtieva el 26 de abril de 1958, y las clases en la nueva sede comenzaron el 2 de junio de 1958.
  • ¿Cuántos alumnos tenía el colegio en sus inicios?
    El colegio inició sus actividades en mayo de 1949 con un total de 200 alumnos, distribuidos en Kinder, Primaria y los primeros años de Secundaria.
  • ¿Qué es el MIL y cuál era su propósito?
    El MIL es un Instituto Agropecuario que fue construido en los terrenos del colegio en Subtieva. Su propósito era ofrecer formación técnica y oportunidades de desarrollo a la juventud leonesa de bajos recursos, funcionando como una obra social complementaria a la educación formal.
  • ¿Quién autorizó el funcionamiento del nuevo colegio en Subtieva?
    El funcionamiento del nuevo colegio fue autorizado por el Ministerio de Educación Pública de Nicaragua, mediante una resolución con fecha del 25 de marzo de 1958, firmada por el Dr. René Schick, Ministro de Educación en ese momento.
  • ¿Cuántos alumnos tiene actualmente el Colegio Calasanz de León?
    Según la información proporcionada, actualmente el Colegio Calasanz de León cuenta con 716 alumnos.

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