22/02/2021
La educación en Argentina enfrenta un desafío mayúsculo y multifacético, que va más allá de las aulas y se adentra en las raíces socioeconómicas del país. La deserción escolar, un fenómeno que ha sido una preocupación histórica, se vio agudizada por eventos recientes como la pandemia de COVID-19, dejando a cientos de miles de niños, adolescentes y adultos fuera del sistema educativo.
Las cifras son alarmantes y pintan un panorama complejo. Según cálculos de UNICEF, al menos 357.000 niños abandonaron la escuela en Argentina solo en 2021, con estimaciones menos optimistas elevando esa cifra a 694.000. Antes, en el punto álgido de la pandemia en 2020, el Ministerio de Educación de la Nación reportó que el 13% de los estudiantes de los niveles primario, secundario y terciario tuvieron poco o ningún contacto con el sistema educativo. Esto representa a unos 880.000 jóvenes en situaciones de particular vulnerabilidad.

Generalmente, esta vulnerabilidad está ligada a problemas asociados con la pobreza, como la falta de acceso a Internet, computadoras o teléfonos móviles, lo que los hace más propensos a quedarse rezagados en sus estudios. La brecha digital se convirtió en una barrera infranqueable para muchos, evidenciando cómo la desigualdad económica se traduce directamente en desigualdad educativa.
- Más Allá de la Falta de Recursos Materiales
- Iniciativas para Revertir la Deserción: La Campaña "Volver a Estudiar"
- Los Desafíos de la Educación para Adultos
- La Educación Como Herramienta de Inclusión Social
- Un Problema Estructural Profundo
- Éxito y Programas de Reincorporación Estatales
- Una Mirada Global al Problema
- Preguntas Frecuentes sobre la Deserción Escolar en Argentina
- Conclusión
Más Allá de la Falta de Recursos Materiales
Si bien la privación de equipamiento tecnológico es un factor significativo, la ausencia de una educación personalizada y un acompañamiento adecuado se perfila como una de las razones de mayor peso al evaluar la deserción escolar. Una encuesta realizada por la ONG Cimientos preguntó si se estaba de acuerdo con la afirmación de que una tutoría personalizada es crucial para que los estudiantes permanezcan vinculados a la escuela. Casi seis de cada diez encuestados consideraron que es “muy o bastante crucial” para evitar el abandono. Esto subraya cómo la suspensión de la presencialidad durante la pandemia generó un nuevo y grave problema para muchos estudiantes.
Entre las principales causas para perder el vínculo con la escuela, diversas organizaciones señalan la falta de motivación, la insuficiente conectividad, la ausencia de un contacto sostenido por parte de la institución educativa y la carencia de acompañamiento familiar. Estos factores se entrelazan, creando un círculo vicioso que dificulta la continuidad de los estudios, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
Iniciativas para Revertir la Deserción: La Campaña "Volver a Estudiar"
Con el objetivo de intentar subsanar este atraso y ofrecer incentivos tanto a niños como a adultos para que retomen sus estudios, se ha lanzado la campaña “Volver a Estudiar”. Esta iniciativa, impulsada por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), ha sumado aliados estratégicos de gran alcance social: la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y el sindicato Futbolistas Argentinos Agremiados. La propuesta es ofrecer incentivos a los estudiantes para que finalicen sus estudios, incluyendo recompensas como la visita de un ídolo del fútbol local.
Estrellas de la Selección Nacional como Alejandro ‘Papu’ Gómez, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico, junto a jugadores de clubes importantes como Rodrigo Aliendro (River Plate), Florencia Chiribelo (Independiente), Javier García y Andrea Ojeda (Boca Juniors), son algunos de los deportistas que respaldan activamente el proyecto. Luis Scasso, director de OEI Argentina, explica la elección del fútbol como vehículo: “El fútbol llega a todas las clases sociales, todos lo ven y lo sienten, probablemente con una intensidad muy particular aquí respecto a otros países del mundo”.
Muchos futbolistas, ante la perspectiva del estrellato, interrumpieron sus estudios y ahora comprenden la importancia de la escolarización. Scasso destaca que la mayoría de los jugadores completaron la secundaria con gran esfuerzo en medio de sus entrenamientos y compromisos deportivos, y algunos incluso continuaron con estudios superiores. “¿Por qué entonces no podrían el fútbol y la educación trabajar juntos para promover algo esencialmente bueno?”, se pregunta.
Scasso resalta que las escuelas estuvieron cerradas durante dos años en la pandemia, lo que generó una pérdida de experiencias de aprendizaje y la desconexión de muchos niños. Sin embargo, enfatiza que “la educación no se detiene aquí”.
“Nuestra experiencia evidencia que cuando a jóvenes y adultos se les da la oportunidad de terminar sus estudios secundarios y obtener formación laboral que les permita reconstruir un proyecto de vida, el éxito es notable. Las aulas están abarrotadas”, asegura Scasso. La sed de educación es clara. Recientemente, en Mar del Plata, el sindicato de mecánicos SMATA abrió cursos de mecánica con 30 vacantes a las que se postularon 600 personas.
Los Desafíos de la Educación para Adultos
¿Quién encuentra más difícil la reincorporación, los jóvenes o los adultos? En términos generales, suele ser más complicado para los adultos, ya que, además de sus responsabilidades educativas, tienen obligaciones familiares y laborales. “El desafío hoy es ampliar el acceso de los adultos para que finalicen sus estudios y eso implica reconocer sus habilidades previas”, afirma Scasso.
Un adulto que no completó la secundaria a menudo posee muchos conocimientos adquiridos a través de la experiencia laboral y personal. Reconocer este saber y facilitar exámenes que permitan determinar el nivel de cada estudiante parece ser clave para incentivarlos. La gente trabaja, adquiere experiencia, lee y se informa. Su trayectoria educativa podría facilitarse poniendo a su disposición herramientas que ayuden a reconocer sus habilidades previas, señala el representante de la OEI.
La educación es fundamental. Como señala Scasso, si hay delincuencia, se debe, en parte, a una educación deficiente en valores. Si bien puede sonar a cliché señalar que la educación es importante para resolver muchos de los problemas que aquejan a la sociedad, la conclusión lógica es que no se debe escatimar en ningún tipo de recurso destinado a ella.
“La educación es la única herramienta inclusiva que tenemos para resolver gran parte de los problemas de la sociedad, ya que la educación es en sí misma una herramienta de inclusión social”, afirma Sergio Marchi, secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados. La campaña “Volver a Estudiar” es un proyecto que genera igualdad a través del fútbol, logrando enviar ese mensaje no solo a los deportistas sino a toda la sociedad. Marchi considera “altamente importante y muy valioso seguir sumando gente a un gesto que debería ser una política de Estado que dure los próximos 20 o 30 años”.
La experiencia y el aprendizaje son los que permiten que el conocimiento se transmita de una generación a otra, proporcionando las herramientas para el mejor desarrollo de las nuevas generaciones, añade Scasso. Haber completado los estudios es, además, un requisito excluyente para postularse a muchos empleos. Las dificultades que llevan a los niños a abandonar sus estudios a mitad de camino en un primer momento solo se intensifican con los años, imposibilitando el acceso del adulto a un trabajo bien remunerado.
Un Problema Estructural Profundo
Aunque el problema de la deserción se intensificó con la pandemia, la estructura del sistema educativo argentino ya presentaba fallas graves de manera estructural. Según datos del Observatorio de Argentinos por la Educación, solo el 53% de los estudiantes llega al último año de la secundaria sin repetir, y apenas el 16% de los alumnos completa sus estudios a tiempo y satisface los estándares lingüísticos y matemáticos.
Y como se mencionó anteriormente, esto no se debe a falta de voluntad. De hecho, la asistencia alcanza picos en el primer y segundo año de la secundaria, con más de 800.000 alumnos matriculados cada año. Luego, a medida que los adolescentes crecen, los números comienzan a disminuir, curiosamente, justo cuando empiezan a acercarse a la edad legal para trabajar.
La Ley 26.390 prohíbe el trabajo infantil por debajo de los 16 años, pero existen resquicios legales: a los 14 años ya se puede empezar a trabajar en compañía del padre, madre o tutor. En estos casos, se puede trabajar tres horas diarias o 15 horas semanales. La edad de 14 años coincide precisamente con los primeros años de la secundaria, cuando el número de estudiantes matriculados empieza a descender. Es relevante señalar que más de un millón de niños trabajan en Argentina, lo que representa el 23% del grupo de edad entre 13 y 17 años, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La mitad de ellos comenzaron a hacerlo durante la pandemia. La necesidad económica es un factor determinante que empuja a los jóvenes a abandonar la escuela para ingresar al mercado laboral, perpetuando así ciclos de pobreza y falta de oportunidades.
Éxito y Programas de Reincorporación Estatales
La campaña “Volver a Estudiar” ya va por su segunda edición, siendo la campaña del año anterior un éxito rotundo por diversas razones. En primer lugar, fue una respuesta directa a la situación preexistente a la pandemia y exacerbada por ella. Luego, por el compromiso de los jugadores, muchos de los cuales estuvieron involucrados en las eliminatorias del Mundial. Deportistas de distintas selecciones nacionales, países y equipos de fútbol ofrecieron generosamente donar su imagen y sus contribuciones a la campaña fueron recibidas sin nada a cambio, destacó el director de la OEI.
Además de las iniciativas de organizaciones y la sociedad civil, existen propuestas estatales para la reincorporación escolar. Un ejemplo es el programa nacional “Volvé a la Escuela”, que, según datos oficiales, alcanzó a 402.000 beneficiarios en todo el país. Completar los estudios incluso puede ser utilizado para calificar para el programa social Potenciar Trabajo, ofreciendo una alternativa a la inserción laboral directa.
Asimismo, la Ley 24.660, que rige las penas privativas de libertad, otorga beneficios a los detenidos en relación con el tiempo de estudio como forma de reinserción social. Esta legislación establece que las penas dentro del sistema penitenciario se reducirán de acuerdo con las pautas fijadas en el artículo para los convictos que completen satisfactoriamente total o parcialmente sus estudios primarios, secundarios, terciarios, universitarios o de posgrado, o cursos equivalentes de formación profesional. Entre las reducciones de pena se encuentran: un mes menos por asistir a un curso anual de estudios, dos meses por completar estudios primarios, tres por secundaria y cuatro por universitarios. Estas reducciones son acumulativas hasta un máximo de 20 meses y han beneficiado a nombres conocidos, incluyendo al exvicepresidente Amado Boudou.
Una Mirada Global al Problema
La problemática de la deserción escolar no es exclusiva de Argentina, sino un desafío global. Se estima que 244 millones de niños en todo el mundo no tienen acceso a la escolarización. Un informe reciente de UNICEF observó que uno de cada cinco adolescentes no asiste a la escuela secundaria, mientras que el 20% de los jóvenes de entre 15 y 17 años que viven en países afectados por conflictos o desastres nunca han ido a la escuela.
Además, dos de cada cinco a nivel mundial no han terminado la escuela primaria. La pobreza y la necesidad de trabajar figuran entre los principales factores detrás del abandono escolar infantil. “En Filipinas, por ejemplo, tres cuartas partes de los niños matriculados en el primer año de educación secundaria terminan un año completo de estudios, un porcentaje que desciende al 40% en los hogares más pobres”, indica la ONG. Estos datos globales refuerzan la idea de que la deserción es un síntoma de problemas socioeconómicos más amplios y que las soluciones deben abordar tanto los aspectos educativos como las condiciones de vida de las familias.
Preguntas Frecuentes sobre la Deserción Escolar en Argentina
¿Cuántos estudiantes abandonaron la escuela en Argentina recientemente?
Según cálculos de UNICEF, al menos 357.000 niños abandonaron la escuela en 2021, con estimaciones llegando hasta 694.000. En 2020, durante la pandemia, el 13% de los estudiantes tuvieron poco o ningún contacto con el sistema educativo, afectando a unos 880.000 jóvenes.
¿Cuáles son las principales causas de la deserción escolar en Argentina?
Las causas son múltiples e interrelacionadas. Incluyen la pobreza, la falta de acceso a recursos tecnológicos y conectividad, la ausencia de una educación personalizada, la falta de motivación, la carencia de contacto sostenido con la institución educativa y la falta de acompañamiento familiar. El trabajo infantil también es un factor significativo, especialmente a partir de los 14 años.
¿Qué papel jugó la pandemia de COVID-19 en este problema?
La pandemia agudizó el problema al forzar el cierre de escuelas y la transición a la educación a distancia, lo que evidenció y profundizó la brecha digital y la falta de recursos en muchos hogares. Esto llevó a la desconexión de un gran número de estudiantes del sistema.
¿Qué es la campaña "Volver a Estudiar"?
Es una iniciativa de la OEI, en colaboración con la AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados, que busca incentivar a niños, jóvenes y adultos a retomar y finalizar sus estudios, utilizando al fútbol como vehículo de motivación y ofreciendo recompensas como la visita de ídolos deportivos.
¿Es más difícil para los adultos retomar los estudios?
Generalmente sí, ya que los adultos deben equilibrar las responsabilidades de estudio con obligaciones familiares y laborales. Un desafío clave es reconocer las habilidades y conocimientos previos que han adquirido a lo largo de sus vidas para facilitar su proceso educativo.
¿Cómo afecta el trabajo infantil a la educación en Argentina?
El trabajo infantil es una causa directa de deserción, especialmente a partir de los 14 años, cuando la ley permite ciertas formas de trabajo. Más de un millón de niños y adolescentes trabajan en Argentina, y la necesidad económica a menudo los obliga a abandonar la escuela para contribuir a sus hogares.
¿Qué otras iniciativas existen para la reincorporación escolar?
Además de "Volver a Estudiar", existen programas estatales como "Volvé a la Escuela" que han logrado reincorporar a cientos de miles de estudiantes. La legislación argentina también contempla beneficios para los detenidos que estudian, como reducción de penas, fomentando la educación como herramienta de reinserción social.
Conclusión
El problema de la educación en Argentina es un reflejo de desafíos sociales y económicos más amplios. La deserción escolar masiva, exacerbada por la pandemia pero con raíces profundas en la pobreza y las fallas estructurales del sistema, exige respuestas coordinadas y de largo plazo. Iniciativas que combinan el esfuerzo estatal, de organizaciones civiles y figuras públicas, como la campaña "Volver a Estudiar", son fundamentales para visibilizar el problema y movilizar recursos y voluntades. La educación es, indiscutiblemente, la herramienta más poderosa para la inclusión social y la construcción de un futuro más equitativo. Abordar este desafío es una prioridad impostergable para el desarrollo del país.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Desafío de la Educación en Argentina puedes visitar la categoría Educación.
