¿Dónde queda el colegio Maximo Jerez?

El Fundador del Colegio Loyola: Su Historia

01/07/2018

Comprender la identidad de una institución educativa a menudo implica mirar hacia sus cimientos, hacia las personas y las ideas que le dieron vida. En el caso del Colegio Loyola, esta indagación nos lleva directamente a la figura de un visionario jesuita cuya dedicación sentó las bases de lo que es hoy una importante escuela.

¿Cuándo se fundó el colegio Maximo?
Durante la pandemia de Coronavirus funcionó como hospital por sus enormes instalaciones y su infraestructura. El primer Collegium Maximum fue creado por los jesuitas en 1610, para la formación de los futuros sacerdotes de la orden, en la provincia de Córdoba.16 ago 2024

El deseo de ofrecer una educación de calidad, arraigada en principios sólidos y orientada al servicio, fue la chispa que encendió la creación del Colegio Loyola. Esta iniciativa educativa no surgió al azar, sino de una profunda preocupación por el bienestar y el futuro de las nuevas generaciones en una comunidad específica.

Índice de Contenido

El Origen de una Institución: La Visión del P. Isidro Iriarte S. J.

La historia del Colegio Loyola comienza inseparablemente ligada al nombre del P. Isidro Iriarte S. J. Su figura central es fundamental para entender el nacimiento de esta institución. El P. Iriarte, miembro de la Compañía de Jesús, observó con atención la realidad de las familias que residían en las cercanías de la histórica Iglesia de La Merced. Notó una necesidad apremiante: la falta de acceso a una propuesta educativa que no solo impartiera conocimientos académicos, sino que también formara en valores humanos y cristianos, siguiendo la rica tradición espiritual y pedagógica de San Ignacio de Loyola.

Su preocupación no era meramente superficial; se trataba de un compromiso genuino con el desarrollo integral de los niños y jóvenes de la zona. El P. Isidro Iriarte visualizó un espacio donde los estudiantes pudieran crecer intelectual, moral y espiritualmente, preparándose no solo para un futuro profesional, sino también para ser personas comprometidas con su entorno, capaces de poner sus talentos al servicio de los demás. Esta visión fue el motor que impulsó todos los esfuerzos posteriores.

Un Legado Ignaciano: El Lema 'En todo amar y servir'

La educación propuesta por el P. Isidro Iriarte S. J. estaba profundamente arraigada en la espiritualidad ignaciana. Esto se refleja claramente en el lema que guía al colegio: En todo amar y servir. Este lema no es solo una frase; es una síntesis de la filosofía educativa jesuita, que busca formar personas conscientes, competentes, compasivas y comprometidas. Amar en todo implica reconocer la presencia de Dios y el valor intrínseco en todas las facetas de la vida y del conocimiento. Servir en todo significa poner los dones y talentos recibidos al servicio de los demás, especialmente de los más necesitados, buscando siempre el bien común y la mayor gloria de Dios.

La influencia ignaciana permea cada aspecto de la vida colegial, desde el currículo académico hasta las actividades extracurriculares y la formación pastoral. El P. Iriarte quiso que el Colegio Loyola fuera un faro de esta tradición, un lugar donde los estudiantes aprendieran a discernir, a reflexionar críticamente y a actuar con justicia y caridad. Este enfoque integral distingue la propuesta educativa y honra el legado de la Compañía de Jesús en el campo de la educación a nivel mundial.

Los Primeros Pasos: La Inauguración y el Crecimiento Inicial

La visión del P. Isidro Iriarte S. J. requirió de perseverancia y esfuerzo para materializarse. Después de superar diversos obstáculos, finalmente llegó el momento tan esperado. La inauguración oficial del Colegio Loyola tuvo lugar el 2 de febrero de 1958. Este día marcó un hito, abriendo sus puertas inicialmente para recibir a alumnos del nivel de Primaria. La elección de comenzar con este nivel reflejaba la necesidad más inmediata de la comunidad circundante.

La ubicación elegida para el colegio, en la 12 avenida 4-30 zona 1, no fue casual. Se encontraba en las cercanías de la Iglesia de La Merced, cumpliendo así el objetivo original del P. Iriarte de servir a las familias de esa área específica. Es notable que, a pesar del paso de las décadas y los cambios en la ciudad, el colegio ha mantenido su sede en esta misma dirección, lo que habla de una profunda conexión con sus orígenes y con la comunidad que vio nacer a la institución.

El crecimiento del Colegio Loyola fue progresivo y atento a las necesidades de sus estudiantes y sus familias. A medida que los primeros alumnos avanzaban, surgió la necesidad de ampliar la oferta educativa. Así, en 1965, apenas siete años después de su fundación, se abrió el nivel preprimario, permitiendo que niños más pequeños también pudieran acceder a la propuesta educativa ignaciana desde sus primeros años de formación. Posteriormente, en 1968, se dio otro paso importante con la apertura del ciclo básico, extendiendo la educación a los primeros años de la etapa secundaria.

Este crecimiento escalonado demuestra una planificación cuidadosa y un compromiso con la continuidad educativa, asegurando que los estudiantes pudieran seguir formándose dentro de la misma institución y bajo la misma filosofía a lo largo de diferentes etapas de su desarrollo académico y personal. La visión inicial del P. Iriarte S. J. de servir a la comunidad se consolidaba con cada nueva etapa que se abría.

Más Allá de la Fundación: La Permanencia en la Historia

Desde aquel 1958, el Colegio Loyola ha continuado su labor educativa de manera ininterrumpida en su sede original. La permanencia en la 12 avenida 4-30 zona 1 no es solo un dato geográfico, sino un símbolo de la resiliencia y la fortaleza de la institución fundada por el P. Isidro Iriarte S. J. A lo largo de más de seis décadas, ha sido testigo de innumerables historias de estudiantes, familias y educadores que han contribuido a forjar su identidad.

La visión original de ofrecer una educación ignaciana a la comunidad cercana a La Merced ha evolucionado, adaptándose a los tiempos y a los desafíos de la educación moderna, pero manteniendo siempre la esencia de su propósito fundacional. El legado del P. Iriarte vive en cada estudiante que egresa con el compromiso de amar y servir en todo, aplicando los valores y conocimientos adquiridos para transformar positivamente la sociedad.

La historia del Colegio Loyola es un testimonio del impacto duradero que la visión y la dedicación de una persona pueden tener en la vida de miles. El P. Isidro Iriarte S. J. no solo fundó un colegio; sembró una semilla que ha crecido y florecido, ofreciendo oportunidades educativas y formación humana a generaciones, siempre fiel al espíritu de su lema.

Preguntas Frecuentes sobre la Fundación del Colegio Loyola

Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre los inicios de esta institución:

¿Quién fue el fundador del Colegio Loyola?
El fundador del Colegio Loyola fue el P. Isidro Iriarte S. J.

¿Cuándo se fundó el colegio?
El colegio fue inaugurado el 2 de febrero de 1958.

¿Por qué el P. Isidro Iriarte quiso fundar el colegio?
Estaba preocupado por la educación de los hijos de las familias que vivían cerca de la Iglesia de La Merced y buscaba ofrecerles una propuesta educativa ignaciana.

¿Cuál fue el primer nivel educativo que se ofreció?
Inicialmente, el colegio abrió sus puertas para alumnos de primaria.

¿Cuándo se abrieron otros niveles?
El nivel preprimario se abrió en 1965, y el ciclo básico en 1968.

¿El colegio sigue en la misma ubicación?
Sí, el colegio sigue funcionando en la misma dirección donde fue inaugurado: 12 avenida 4-30 zona 1.

¿Cuál es el lema del colegio?
El lema del colegio es 'En todo amar y servir'.

La historia de la fundación del Colegio Loyola es un recordatorio de cómo la visión, el compromiso y la fe pueden dar origen a instituciones que perduran y transforman vidas a lo largo del tiempo.

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