¿Cuántos años terminas el colegio?

Primaria en Argentina: Solo 43 de cada 100 terminan bien

28/11/2025

Luego del impacto generado por el dato que indicaba que solo 16 de cada 100 alumnos terminan la secundaria en el tiempo esperado y con los saberes mínimos, la mirada se posa ahora en los cimientos del sistema educativo: la escuela primaria. ¿Cómo está preparando a los estudiantes que llegan al nivel medio? ¿Vienen arrastrando dificultades desde los primeros años?

Un nuevo informe del Observatorio Argentinos por la Educación arroja luz sobre esta crucial etapa y los resultados son igualmente preocupantes. Según el estudio, apenas 43 de cada 100 alumnos logran finalizar la primaria en el tiempo esperado y con un nivel educativo considerado aceptable. Esto significa que una vasta mayoría, el 57%, transita hacia la secundaria con sobreedad o con serias deficiencias en áreas fundamentales como Lengua y Matemática, pilares esenciales para el éxito en los niveles educativos posteriores y en la vida.

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El Desafío de la Primaria en Argentina: Cifras Alarmantes

La cifra de 43 de cada 100 es un llamado de atención sobre la efectividad del sistema de educación primaria en Argentina. Si bien es superior al porcentaje de egresados de secundaria con saberes básicos, sigue implicando que más de la mitad de los niños no alcanzan los objetivos mínimos esperados al finalizar esta etapa obligatoria. Estos alumnos llegan al nivel medio en una situación de vulnerabilidad académica que dificulta su trayectoria escolar posterior, aumentando el riesgo de rezago, repitencia y, eventualmente, abandono.

¿Qué porcentaje de estudiantes que culminan el colegio siguen estudiando?
Conclusión escolar En cuanto a la conclusión en la edad normativa para el nivel superior, la tasa a nivel nacional para jóvenes de 22 a 24 años es de 19.4% al 2021. Para el nivel educativo superior es mayor entre las mujeres, 23%, en contraste con los hombres con una tasa de 16%.

Las consecuencias de no adquirir los saberes básicos en primaria, especialmente en lectoescritura y pensamiento lógico-matemático, son profundas. Afectan la capacidad de los estudiantes para comprender consignas, seguir explicaciones, resolver problemas y participar plenamente en el aula y en la sociedad. Es un obstáculo temprano que puede marcar una diferencia significativa en sus oportunidades futuras.

Un Vistazo a los Datos: ¿Cómo se Obtuvo esta Cifra?

Para llegar a esta conclusión, los investigadores Melina Furman (Universidad de San Andrés), Gabriela Catri y Martín Nistal (Observatorio de Argentinos por la Educación) combinaron información oficial de distintas fuentes. Por un lado, utilizaron los datos de matrícula del Relevamiento Anual de escuelas, que permite seguir la trayectoria de los alumnos a lo largo del sistema. Por otro lado, integraron los resultados obtenidos en las pruebas Aprender 2021, evaluaciones estandarizadas que miden los niveles de desempeño en Lengua y Matemática.

El foco del análisis estuvo puesto en una cohorte específica de alumnos: aquellos que iniciaron el primer grado en el año 2016 y que, idealmente, deberían haber completado el sexto grado en 2021. Se utilizó el sexto grado como punto de referencia porque es el último año evaluado por las pruebas Aprender, a pesar de que en la mitad de las provincias argentinas la primaria se extiende hasta el séptimo grado. Este enfoque permitió calcular lo que los autores denominan el “Índice de Resultados Escolares”, un indicador que combina la finalización a tiempo con el logro de los aprendizajes esperados.

Es importante destacar que, según los autores del estudio, estos resultados no parecen estar significativamente influenciados por la pandemia de COVID-19. Señalan que indicadores similares ya se venían observando en cohortes de alumnos previas a la emergencia sanitaria, lo que sugiere que las problemáticas identificadas tienen raíces más profundas y estructurales en el sistema educativo.

Sobreedad y Repitencia: Factores Clave

Si bien la cifra de alumnos que termina la primaria a tiempo y con saberes básicos es baja, el informe también proporciona datos sobre la trayectoria temporal. En cuanto a la llegada a sexto grado en el tiempo esperado, la situación en primaria no es tan crítica como en la secundaria. Aproximadamente 9 de cada 10 alumnos (el 90%) logran alcanzar el sexto grado sin haber repetido ni experimentado interrupciones significativas en su escolaridad que les generen sobreedad. Esto contrasta con la secundaria, donde la repitencia es un factor mucho más prevalente y a menudo precursor del abandono.

Sin embargo, la sobreedad, es decir, tener una edad mayor a la que corresponde para un determinado grado, sigue siendo una realidad para un porcentaje de alumnos de primaria. Los autores del estudio identifican tres causas principales que explican por qué un alumno puede tener sobreedad en este nivel educativo: la repitencia de algún grado, el inicio de la escolaridad formal a una edad posterior a la establecida (ingreso tardío) y el abandono temporario de las clases, que interrumpe la continuidad y puede llevar a la necesidad de recursar o quedar desfasado respecto a su cohorte de edad.

Aunque la mayoría llega a sexto grado a tiempo, el desafío principal radica en que, incluso llegando a tiempo, una gran proporción no alcanza los niveles de aprendizaje esperados. Es decir, el problema no es solo la permanencia en el sistema en el tiempo correcto, sino la calidad de los aprendizajes que se logran durante esa permanencia.

Diferencias Regionales: Un Mapa Desigual

El panorama de la educación primaria en Argentina presenta notables contrastes geográficos. El informe revela que el desempeño y la finalización en tiempo y forma con saberes básicos varían considerablemente de una provincia a otra. Mientras que algunas jurisdicciones muestran indicadores más cercanos al ideal, otras se encuentran significativamente rezagadas, evidenciando profundas desigualdades territoriales en el acceso a una educación de calidad.

Provincia % de alumnos que terminan primaria a tiempo y con saberes aceptables
Ciudad Autónoma de Buenos Aires 60%
Córdoba 56%
Río Negro 47%
Corrientes 30%
Catamarca 26%
Chaco 25%

Como se observa en la tabla, provincias como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Córdoba lideran la lista, con más de la mitad de sus alumnos finalizando la primaria en las condiciones esperadas. En el otro extremo, provincias del noreste argentino como Corrientes, Catamarca y Chaco presentan los porcentajes más bajos, con apenas un cuarto o un tercio de sus estudiantes alcanzando estos resultados. Estas diferencias geográficas son un reflejo de múltiples factores, incluyendo la inversión educativa, las condiciones socioeconómicas de las familias, la formación docente y la implementación de políticas pedagógicas.

Incluso en la llegada a sexto grado a tiempo (sin sobreedad ni repitencia), también hay variaciones provinciales, aunque menos extremas. Provincias como Córdoba, Jujuy, Neuquén y Río Negro muestran una alta efectividad, con cerca del 99% de los alumnos que iniciaron primer grado llegando a sexto en el tiempo esperado. En contraste, Misiones (82%), Corrientes (78%) y San Juan (78%) presentan porcentajes más bajos en este indicador, aunque siguen siendo superiores a los de finalización con saberes básicos.

Las Raíces del Problema: ¿Por Qué Sucede Esto?

Entender las causas detrás de estas cifras es fundamental para poder proponer soluciones efectivas. Los expertos consultados en el informe señalan múltiples factores que confluyen para generar este panorama. Una de las problemáticas centrales identificadas por Melina Furman es la dificultad en la adquisición de la lectoescritura. Muchos niños llegan al segundo ciclo de la primaria (aproximadamente de 4° a 6° grado) con serias deficiencias en lectura y escritura, apenas pudiendo descifrar textos o escribir con gran dificultad. Esta falencia inicial impacta en todas las demás áreas del conocimiento, ya que la lectura y escritura son herramientas transversales para el aprendizaje.

Otro factor relevante es la gran heterogeneidad que existe dentro de las aulas. En un mismo grupo conviven alumnos con distintos niveles de conocimiento previo, con diferentes ritmos de aprendizaje y con variados niveles de apoyo familiar. Esta diversidad, si bien es inherente a la escuela pública, presenta un desafío pedagógico significativo. A menudo, la necesidad de atender a los alumnos con más dificultades o con menos base lleva a que el ritmo general de avance del curso sea más lento. Los docentes se ven obligados a repetir temas una y otra vez (como fracciones o divisiones), lo que, paradójicamente, no garantiza que todos los alumnos terminen de comprenderlos cabalmente.

El absentismo de los alumnos es otra causa mencionada. Las faltas frecuentes interrumpen la continuidad pedagógica y dificultan que los docentes puedan asegurar que todos sigan el hilo de los aprendizajes. Cada ausencia implica un bache que luego es difícil de recuperar, tanto para el alumno como para el docente que debe intentar nivelar al grupo.

Finalmente, se cuestiona el enfoque pedagógico predominante en muchas aulas. Según Furman, la escuela argentina, en muchos casos, sigue siendo muy “transmisiva”. Esto implica que el docente pasa gran parte del tiempo dictando o explicando, y los alumnos se limitan a copiar del pizarrón definiciones o procedimientos sin necesariamente internalizar o comprender el significado profundo de lo que están aprendiendo. Hay poca actividad que promueva un rol más activo y reflexivo por parte del estudiante, como debates, resolución de problemas complejos, búsqueda de estrategias o experimentación. Esto limita el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad de aplicar los conocimientos en situaciones nuevas.

Expertos Opinan: ¿Qué se Puede Hacer?

Frente a este diagnóstico, los especialistas proponen una serie de medidas para revertir la situación y mejorar la calidad de la educación primaria. Melina Furman enfatiza la necesidad de fortalecer la “intensidad” del trabajo en el aula. Esto no se refiere a dar más contenido, sino a trabajar los temas de manera más profunda, asegurando que los alumnos realmente logren el entendimiento. Propone pasar de un modelo donde se copia y se repite a uno donde se promueve el pensamiento activo: que los chicos debatan, enfrenten sus ideas, resuelvan problemas de forma autónoma, experimenten y lleguen a sus propias conclusiones.

Por su parte, Florencia Salvarezza, especialista en Lingüística, coincide en que los resultados del informe no son nuevos y atribuye gran parte del problema a que “la escuela enseña mal” en aspectos clave como la alfabetización. Critica que los niveles mínimos de exigencia sean demasiado bajos, poniendo como ejemplo que se espere que un niño lea fluidamente recién en tercer grado, cuando debería ser un objetivo de primer grado. Para ella, es urgente y necesario un debate serio y sin prejuicios ideológicos sobre cómo se enseña a leer y escribir en la escuela argentina, definiendo claramente qué se debe enseñar y exigir en cada nivel.

Ambas expertas coinciden en la importancia de brindar apoyo focalizado a los alumnos que presentan mayores dificultades. Furman menciona la efectividad del trabajo al estilo “tutoría”, con maestros de apoyo o en grupos reducidos, para abordar específicamente aquello que no lograron aprender en el aula regular. Si bien existen iniciativas de este tipo en distintas provincias, señala que se necesita ampliar y fortalecer este tipo de acompañamiento.

Salvarezza subraya la necesidad de revisar no solo los contenidos y los métodos de enseñanza, sino también la forma en que se evalúa y se mide el aprendizaje de los alumnos. Además, hace hincapié en la formación docente, planteando la necesidad de un cambio de enfoque: la escuela no es solo un lugar de socialización, sino fundamentalmente un espacio donde los niños van a aprender. La formación debe orientarse a capacitar a los maestros para que puedan garantizar ese aprendizaje efectivo para todos.

Más Allá de la Estadística: El Verdadero Significado de Aprender

El informe y las opiniones de los expertos nos recuerdan que la inclusión educativa va mucho más allá de la simple presencia física de un niño en el aula. Como señala Florencia Salvarezza, “la inclusión no es que esté en la escuela, sino que aprenda”. La escuela tiene una responsabilidad fundamental: garantizar que, sin importar el origen socioeconómico o cultural del estudiante, todos tengan la oportunidad de adquirir los conocimientos y habilidades necesarios para desarrollarse plenamente.

Cuando una gran proporción de alumnos finaliza la primaria con deficiencias básicas, se está perpetuando una desigualdad de origen. Los niños que provienen de entornos más favorecidos, con mayor capital cultural y apoyo en el hogar, tienen más herramientas para suplir las falencias de la escuela. En cambio, para aquellos de sectores más desfavorecidos, la escuela es, o debería ser, el principal motor de igualdad de oportunidades. Si la escuela no logra enseñarles de manera efectiva, se les está negando esa posibilidad.

Los datos presentados son un llamado urgente a la acción. Requieren un compromiso renovado de toda la sociedad, de las autoridades educativas, de los docentes y de las familias para repensar y fortalecer la educación primaria en Argentina. Solo garantizando que la inmensa mayoría de los niños termine esta etapa con los saberes básicos adquiridos, se podrá construir un futuro con mayores oportunidades y equidad para todos.

Preguntas Frecuentes sobre la Primaria en Argentina

¿Cuántos alumnos terminan la primaria a tiempo y con saberes básicos en Argentina?

Según el informe del Observatorio Argentinos por la Educación, solo 43 de cada 100 alumnos finalizan la primaria en el tiempo esperado y con un nivel educativo aceptable en Lengua y Matemática.

¿Qué se considera "terminar bien" la primaria según el informe?

Se considera terminar bien haber completado el sexto grado (o séptimo, según la provincia) en el tiempo teórico esperado (sin sobreedad significativa) y haber demostrado un nivel aceptable de conocimiento en las pruebas estandarizadas de Lengua y Matemática.

¿Cuáles son las provincias con mejores resultados en este indicador?

Las provincias con mayor porcentaje de alumnos que terminan la primaria en tiempo y forma con saberes básicos son Ciudad Autónoma de Buenos Aires (60%), Córdoba (56%) y Río Negro (47%).

¿Cuáles son las provincias con peores resultados en este indicador?

Las provincias con menor porcentaje son Corrientes (30%), Catamarca (26%) y Chaco (25%).

¿La pandemia de COVID-19 afectó estos resultados?

Según los autores del estudio, los indicadores observados en esta cohorte ya se registraban en años anteriores a la pandemia, lo que sugiere que las causas son más estructurales que coyunturales por la emergencia sanitaria.

¿Por qué hay alumnos con sobreedad en primaria?

Las principales razones para la sobreedad en primaria son la repitencia de grado, el inicio tardío de la escolaridad o el abandono temporal de las clases.

¿Cuáles son las principales causas identificadas para los bajos resultados de aprendizaje?

Los expertos señalan problemas en la adquisición de la lectoescritura, la heterogeneidad de los alumnos en el aula, un ritmo de enseñanza lento, el absentismo de los estudiantes y un enfoque pedagógico a menudo demasiado "transmisivo" que limita la comprensión profunda.

¿Qué proponen los expertos para mejorar la situación de la primaria?

Las propuestas incluyen fortalecer la intensidad del trabajo en el aula, enfocarse en la comprensión y el pensamiento activo, implementar trabajo focalizado o tutorías para alumnos con dificultades, debatir seriamente sobre los métodos de enseñanza de la alfabetización y mejorar la formación docente.

¿Qué significa la "inclusión" en este contexto?

La inclusión, según los expertos, no es solo que el niño esté físicamente en la escuela, sino que realmente aprenda y adquiera los conocimientos y habilidades necesarios, garantizando así igualdad de oportunidades independientemente de su origen.

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