05/11/2023
El acoso escolar, conocido internacionalmente como bullying, persiste como una problemática significativa y latente dentro de las instituciones educativas a nivel mundial. A pesar de la creciente conciencia y la cantidad de información disponible, sigue afectando a niños y adolescentes, causando efectos perjudiciales que pueden perdurar en el tiempo. Abordar este fenómeno implica analizar sus diversas manifestaciones, comprender sus raíces y desarrollar estrategias efectivas para su prevención y manejo.

Investigaciones recientes, como la mencionada por Briones (2020), subrayan que el acoso es un problema cotidiano en muchos países. Su naturaleza es la de una conducta frecuente de maltrato que implica un riesgo psicosocial considerable, no solo para quienes agreden y son agredidos, sino también para el entorno escolar en general. Este proceso de degradación moral se ejerce de manera consecuente e intencional durante un tiempo determinado, generando inestabilidad emocional en la víctima, la cual se manifiesta en su comportamiento, interacción social y desempeño académico.
La agresión en el acoso escolar es asimétrica: el agresor busca someter, asustar, humillar y degradar a la víctima, sintiendo una sensación de poder y superioridad que le causa placer, a pesar del remordimiento que pudiera surgir. Esto ocasiona daños severos tanto a nivel físico como emocional en la persona acosada. La UNESCO (2019) confirma que la violencia y el acoso escolar siguen siendo problemas mundiales, con estadísticas preocupantes que indican que uno de cada tres estudiantes ha sufrido acoso por parte de sus compañeros.
Históricamente, el estudio sistemático del acoso escolar tiene sus raíces en la década de los setenta, gracias al trabajo del psicólogo noruego Dan Olweus. Su investigación, publicada en “Agresión en las escuelas”, conceptualizó el bullying como un tipo específico de agresión relacional y comportamiento violento. Lo definió como una conducta agresiva ejercida de forma intencional y repetida sobre una víctima en una posición de total indefensión respecto a su agresor (Borja et al., 2020; Herrera et al., 2018). Este comportamiento violento incluye burlas, groserías, peleas y conductas agresivas destinadas a someter, asustar o amenazar, atentando contra la dignidad del estudiante.
El desafío para el sistema educativo, como señala Delors (1986) citado por Ruiz (2019), es lograr que los estudiantes “aprendan a vivir juntos”, fomentando el respeto entre pares y el cuidado mutuo. Sin embargo, los desacuerdos y la comunicación inadecuada pueden escalar a conflictos interpersonales, derivando en violencia incontrolable e incluso invisible en el ámbito escolar. El acoso escolar se caracteriza por acciones violentas repetidas sobre la misma persona, agresiones físicas y psicológicas, una marcada desigualdad de poder entre agresor y víctima, y la clara intencionalidad del agresor de causar daño (Mendoza y Maldonado, 2017).
La información disponible sobre el bullying, recopilada y analizada en estudios como el que sirve de base a este artículo, busca categorizar, codificar y estructurar el conocimiento existente para comprender mejor esta problemática persistente en las instituciones educativas. A pesar de los esfuerzos, sigue siendo un problema vigente que requiere atención constante.
- Tipos de Bullying Escolar
- Tabla Comparativa de Tipos de Bullying
- Causas Profundas del Acoso
- Consecuencias del Bullying: Víctimas, Agresores y Espectadores
- Estrategias para la Prevención del Bullying
- El Bullying en Argentina: Un Vistazo a las Estadísticas
- Preguntas Frecuentes sobre el Bullying Escolar
Tipos de Bullying Escolar
El acoso escolar puede manifestarse de diversas formas, a menudo combinándose entre sí. La revisión documental permite identificar básicamente seis tipos principales de agresión que el victimario puede emplear. Según la Universidad Internacional de Valencia [VIU] (2022) y otros autores, estos tipos son:
- Bullying Físico: Considerado el tipo más común, especialmente entre varones. Implica contacto físico directo como golpes, empujones o palizas. También puede incluir el robo o daño intencional de pertenencias de la víctima. Es grave no solo por el daño psicológico, sino también por las lesiones físicas que puede causar.
- Bullying Verbal: Se manifiesta a través del uso de palabras hirientes con el objetivo de causar daño psicológico. Incluye insultos, apodos despectivos, humillaciones, burlas, ridiculizaciones (especialmente sobre características físicas o diferencias sociales), menosprecios públicos, amenazas, sarcasmos, calumnias, injurias o rumores falsos. Es uno de los más dañinos y, según algunos estudios, más utilizado por mujeres adolescentes.
- Bullying Psicológico: Es el más difícil de detectar debido a su sutileza y la ausencia de contacto físico directo. Se basa en la intimidación, amenazas, manipulación, marginación o exclusión. Daña la estabilidad psicológica de la víctima, afectando su autoestima, fortaleciendo sus miedos e inseguridades. A menudo, los agresores lo utilizan para mantener el control y la amenaza constante sobre la víctima. Transversa, y a veces acompaña, otras formas de acoso.
- Exclusión Social: Consiste en dejar de lado, rechazar o aislar deliberadamente a la víctima de actividades grupales en el patio, el aula, el deporte o incluso en redes sociales. También incluye ignorar a la víctima, tratándola como si no existiera, aunque se le permita estar presente en los mismos espacios.
- Cyberbullying (Ciberacoso): Una modalidad que ha crecido exponencialmente con el auge de la tecnología y las redes sociales. Se produce a través de dispositivos móviles o internet (mensajes, chats, redes sociales, correos, juegos online, blogs, encuestas). Crea un desequilibrio de poder y el daño puede ser permanente debido a la rápida y amplia difusión. A menudo es invisible para los adultos, lo que requiere especial atención por parte de padres y docentes.
- Bullying Sexual: Involucra comentarios, actos o rumores de naturaleza sexual. Puede incluir referencias malintencionadas a partes íntimas, difusión de rumores sexuales o el uso de internet para compartir fotos o videos comprometedores de la víctima. El bullying homófobo, basado en la orientación sexual real o percibida, también se incluye aquí. En casos extremos, puede escalar a conductas de abuso sexual.
El bullying psicológico es a menudo la forma más común y subyace a las demás, afectando transversalmente todas las manifestaciones de acoso escolar (Morales y Villalobos, 2017).
Tabla Comparativa de Tipos de Bullying
| Tipo de Bullying | Descripción Principal | Ejemplos Comunes |
|---|---|---|
| Físico | Agresión directa con contacto corporal o daño a pertenencias. | Golpes, empujones, patadas, robo de objetos, rotura de materiales. |
| Verbal | Uso de palabras para herir o humillar. | Insultos, apodos, burlas, rumores, calumnias, amenazas verbales. |
| Psicológico | Acciones que minan la estabilidad emocional y autoestima. | Intimidación, manipulación, control, amenazas veladas, chantaje. |
| Exclusión Social | Aislamiento deliberado de la víctima. | No permitir participar en juegos o actividades, ignorar, no hablarle. |
| Cyberbullying | Acoso a través de medios digitales. | Mensajes hirientes, difusión de rumores o imágenes por redes, acoso en juegos online. |
| Sexual | Comentarios, actos o difusión de contenido de naturaleza sexual. | Burlas sobre el cuerpo, rumores sexuales, compartir fotos íntimas, acoso homófobo. |
Causas Profundas del Acoso
Las causas del bullying escolar son complejas y multifacéticas, pero la información proporcionada subraya que tienen raíces significativas fuera del ámbito escolar, principalmente en el aprendizaje social de la violencia y el maltrato, así como en la psicodinámica de los actores involucrados (García y Ascensio, 2015). El entorno familiar emerge como un factor determinante.
Briones (2020) señala que los agresores a menudo provienen de ambientes familiares desorganizados, con poco respeto y falta de diálogo, donde la violencia puede estar presente o ser tolerada. Estos niños y adolescentes pueden reproducir comportamientos agresivos aprendidos en casa. Brito (2018), citado por Briones (2020), agrega que los hijos de padres agresivos o con conductas de abandono y escaso apoyo tienden a adoptar comportamientos abusivos.
El hogar y la escuela son cruciales en la formación de la personalidad de los estudiantes (Hamodi y Jiménez, 2018). Si los comportamientos inadecuados no se corrigen desde la infancia, pueden escalar y tener efectos más graves en la edad adulta.
Factores familiares que contribuyen a conductas agresivas incluyen la falta de cariño y atención, la exposición a conductas violentas, el exceso de libertad o, por el contrario, la presencia de padres autoritarios que establecen reglas excesivas con poco afecto (Machimbarrena et al., 2019). Los hogares disfuncionales (separación, abandono), la poca armonía familiar, los conflictos constantes (peleas, discusiones), la falta de comunicación y la sobreprotección también se asocian a la victimización y la agresión.
Además del entorno familiar, otros factores influyen. En la escuela, la mala supervisión, la falta de estrategias de motivación, la escasa educación en valores y los castigos humillantes pueden contribuir al problema. Los medios de comunicación (películas, videojuegos, series) que transmiten ciertos tipos de violencia también son señalados como un factor externo (Viscardi, 2011 citado por Hamodi y Jimnez, 2018).
Es crucial entender que las causas que rodean tanto al victimario como a la víctima a menudo comparten puntos en común, especialmente el entorno familiar como principal factor influyente. Este entorno inadecuado puede llevar a la adquisición de conductas y formas de convivencia perjudiciales, afectando el desarrollo cognitivo y emocional de los involucrados. Por ello, es vital identificar y detectar los primeros signos de acoso para intervenir de manera correcta y prevenir situaciones futuras.
Un clima familiar favorable, caracterizado por el apoyo, la comunicación, disciplinas parentales consistentes y normas claras, actúa como una herramienta fundamental de protección contra el bullying y el cyberbullying (Machimbarrena et al., 2019). La familia es el pilar de la educación y desempeña un papel clave en la prevención, detección e intervención contra el acoso escolar.
Consecuencias del Bullying: Víctimas, Agresores y Espectadores
El impacto del acoso escolar es devastador y afecta a todos los involucrados: a la víctima, al agresor y a quienes presencian los hechos (espectadores). Las consecuencias se manifiestan a corto, mediano y largo plazo.
Consecuencias en la Víctima
Según García y Ascensio (2015), las víctimas de acoso prolongado pueden desarrollar una serie de problemas. Olweus (1978) describió a las víctimas típicas como estudiantes ansiosos, inseguros, cautelosos, sensibles y callados, que a menudo reaccionan con llanto o huida. Las consecuencias, según Elliot (2008) citado por García y Ascensio (2015), son diversas:
- Miedo o rechazo a ir a la escuela.
- Bajo rendimiento escolar o fracaso académico.
- Daño o pérdida de pertenencias (libros, ropa, dinero para comida).
- Trastornos alimentarios.
- Alteraciones estomacales.
- Pesadillas o enuresis nocturna.
- Llanto sin razón aparente.
- Lesiones físicas inexplicables (golpes, moretones).
- Baja autoestima, pesimismo, sentimiento de fracaso y vergüenza.
- Aislamiento social, pocos amigos.
- En algunos casos, la víctima puede volverse agresora de otros niños.
- Riesgos a futuro como depresión, ansiedad e incluso suicidio (Lisbosa y Koller, 2009 citado por Olivera y Yupanqui, 2020).
La inestabilidad emocional generada afecta la interacción social y el proceso formativo de la víctima de manera significativa.
Consecuencias en el Agresor
Aunque pueda parecer que el agresor no sufre, también hay consecuencias negativas para él (García y Ascensio, 2015):
- Vacío interior o carencia de afecto, enmascarado por una falsa valentía.
- Poca capacidad de adaptación.
- Personalidad colérica, depresiva, impulsiva.
- Desconfianza, poca sensibilidad y empatía.
- Sentimiento de inferioridad que compensan menospreciando a otros.
- Conflicto constante con figuras de autoridad (padres, docentes).
- Bajo rendimiento o fracaso escolar, al restarle importancia a sus metas académicas.
- Si el comportamiento no se controla, pueden escalar a problemas legales como vandalismo, riñas, robo o desórdenes públicos.
- Riesgos a futuro como delincuencia y violencia (Lisbosa y Koller, 2009 citado por Olivera y Yupanqui, 2020).
Consecuencias en los Espectadores
La Universidad Internacional de Valencia [VIU] (2015) destaca el impacto en la “masa silenciosa”, los estudiantes que presencian el acoso. Su actitud pasiva o condescendiente, aunque menos evidente, también tiene efectos:
- Sensación de impotencia o idea de que no se puede hacer nada ante la injusticia.
- Afianzamiento de una personalidad temerosa.
- Poca valoración de valores como el esfuerzo, la tolerancia o la superación.
El bullying daña el clima de relaciones interpersonales en la comunidad educativa, creando una sensación general de malestar que afecta a todos.
Estrategias para la Prevención del Bullying
La prevención del acoso escolar es fundamental y debe ser un esfuerzo constante, sin esperar a que los problemas se manifiesten en las aulas. Hamodi y Jimnez (2018) proponen tres modelos de prevención:
- Modelo Constructivo de Convivencia: Enfocado en la educación formativa a través de proyectos y asignaciones específicas sobre el tema.
- Modelo Socioafectivo: Busca fomentar la empatía y la comprensión de emociones y sentimientos, yendo más allá de la formación académica tradicional.
- Modelo de Trabajo Comunitario: Involucra a todos los miembros de la comunidad educativa (estudiantes, docentes, padres, personal) en la prevención.
La implementación de estos modelos, el fomento del trabajo cooperativo, la resolución de conflictos y el liderazgo inclusivo son clave para lograr una prevención real y efectiva.
Lugones y Ramírez (2017) señalan que el bullying es un problema de salud pública global y, aunque ocurre principalmente en la escuela, no se limita a ella. La escuela, como escenario principal de socialización y formación integral, debe garantizar una experiencia favorable para los estudiantes.
Ruiz (2019) propone incluir la bioética como eje transversal en la educación básica. Sus principios (valor de la vida, totalidad, libertad-responsabilidad, socialización-subsidiariedad) pueden dotar a los estudiantes de herramientas para enfrentar problemáticas como el acoso, promoviendo el respeto, la comprensión y la búsqueda del bien común. La bioética puede ser una ciencia que estudie la conducta humana para encontrar soluciones, evitando el racismo, la discriminación y el bullying al integrarla en los contenidos programáticos.
Mejorar la autoestima de los estudiantes es otra estrategia importante, ya que existe una relación directa entre baja autoestima y acoso, tanto en víctimas como en agresores (Tobalino et al., 2017). Esto requiere atención e intervención permanente, coordinada entre autoridades escolares, comunidad educativa y gobierno.
Nocito (2017) enfatiza la necesidad de medidas urgentes para detectar situaciones de maltrato y evaluar la inteligencia emocional de los estudiantes a tiempo. Buscar apoyo y fortalecer las relaciones interpersonales son estrategias efectivas. La participación activa de docentes (como figuras integradoras) y padres de familia (especialmente la figura paterna), a través de escuelas de padres, es crucial para optimizar la comunicación y prevenir el acoso.

Paredes et al. (2018) sugieren que los sistemas de salud y educativo colaboren, implementando estrategias eficaces. Proponen incluir la historia clínica del estudiante en relación al bullying y aplicar cuestionarios de intimidación escolar, incluso en la formación superior de salud. Esto subraya la urgencia de orientaciones conjuntas para prevenir consecuencias fatales.
Olivera y Yupanqui (2020) reiteran que la familia es el núcleo vital y la base de la formación infantil. La presencia familiar y el modelado conductual son fundamentales. Las familias donde prevalece la violencia o agresividad tienden a reproducir estas conductas en los menores, quienes las adoptan hacia otros. El entorno familiar es la máxima influencia y desempeña un papel insustituible en la prevención del acoso escolar.
El Bullying en Argentina: Un Vistazo a las Estadísticas
La problemática del acoso escolar también es una realidad palpable en Argentina. Un estudio reciente realizado por el Ministerio Público Tutelar (MPT) de CABA, publicado en Perfil el 1 de noviembre de 2024, arroja luz sobre la situación local.
Este relevamiento encuestó a 1.380 chicos y chicas de entre 12 y 18 años en escuelas de gestión pública y privada en la Ciudad de Buenos Aires. Los resultados son significativos: un 66,2% de los menores encuestados han sido víctimas de acoso o conocen a alguien que lo ha padecido.
El estudio destaca que la gran mayoría de estas situaciones de violencia ocurren en el ámbito escolar: un 77,2% se producen dentro de la escuela. Las redes sociales también son un escenario importante, concentrando el 37,8% de los casos.
Un dato particularmente preocupante es la respuesta a la pregunta sobre con quién hablan las víctimas de bullying o acoso. Si bien un 59,4% menciona a la familia y un 48,9% a los amigos, un 24,4% alarmante afirmó que "no habla con nadie" sobre estas situaciones. Solo un 22,6% menciona a la escuela como confidente.
Carolina Stanley, asesora General Tutelar del MPT, expresó su preocupación por este porcentaje de adolescentes que no se manifiestan: “No se animan a hablar o sienten que no tienen con quien hablar”. Señaló que no encontrar formas de pedir ayuda a personas confiables puede implicar riesgos, incluyendo conductas autolesivas de orden alimentario, físico o psicológico. El MPT trabaja tanto con jóvenes como con adultos para crear espacios seguros y fomentar que los niños rompan el silencio y pidan ayuda.
El MPT aborda esta problemática a través de su “Programa Convivencia Respetuosa entre Pares”. Este programa interdisciplinario busca promover ámbitos de enseñanza saludables, libres de violencia y respetuosos de los derechos de los NNyA. Utilizan herramientas como el "Teatro para la Convivencia" para desnaturalizar conductas violentas y generar reflexión, invitando a los jóvenes a participar y modificar guiones para trabajar sobre las situaciones.
Los objetivos del programa incluyen inculcar pautas para la no violencia, contribuir a la concientización sobre crianza y enseñanza saludables, y promover el uso responsable de la tecnología digital. Se generan espacios participativos donde NNyA pueden ejercer su derecho a ser escuchados y contribuir a la construcción de soluciones. Las intervenciones se realizan en escuelas y otros espacios de encuentro, involucrando a familias, educadores y autoridades para abordar las situaciones de violencia entre pares.
Las modalidades de intervención del MPT son diversas: colectivas (actividades lúdicas, artísticas para reflexión), grupales (espacios de reflexión para grupos específicos con conflictos) e individuales.
Estas estadísticas y acciones en Argentina reflejan la urgencia de la problemática y la necesidad de programas activos y coordinados para combatirla.
Preguntas Frecuentes sobre el Bullying Escolar
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes basadas en la información presentada:
¿Qué es el bullying escolar?
Es una conducta agresiva, intencional y repetida ejercida por uno o más estudiantes sobre otro, que se encuentra en una posición de indefensión. Causa daño físico y/o psicológico.
¿Cuáles son los tipos principales de bullying?
Los tipos más comunes son: físico, verbal, psicológico, exclusión social, cyberbullying y sexual.
¿Qué causa el bullying?
Las causas son multifactoriales, pero el entorno familiar (falta de apoyo, violencia, comunicación deficiente), factores escolares (mala supervisión, falta de valores) y la influencia de los medios de comunicación son determinantes.
¿Qué efectos tiene el bullying en la víctima?
Puede causar miedo a la escuela, bajo rendimiento, problemas de salud física y mental (ansiedad, depresión, baja autoestima), aislamiento social y, en casos graves, ideación suicida.
¿Qué efectos tiene en el agresor?
Pueden presentar vacío interior, problemas de adaptación, impulsividad, conflictos con la autoridad, bajo rendimiento escolar y, a largo plazo, problemas legales.
¿Qué efectos tiene en los espectadores?
Pueden desarrollar sensación de impotencia, miedo y pasividad ante la injusticia, lo que afecta su desarrollo de valores.
¿Cómo se puede prevenir el bullying?
Mediante modelos de convivencia, educación socioafectiva, trabajo comunitario, fortalecimiento de la autoestima, detección temprana, implicación familiar (escuelas de padres), y colaboración entre sistemas educativo y de salud.
¿Dónde ocurre más el bullying en Argentina según el estudio del MPT de CABA?
Principalmente en el ámbito escolar (77,2%), seguido por las redes sociales (37,8%).
¿Cuántos jóvenes en CABA víctimas de bullying no hablan de ello?
Según el estudio, un 24,4% de los adolescentes encuestados no habla con nadie sobre las situaciones de acoso que padecen u observan.
El bullying es una realidad que exige la atención y el compromiso de toda la sociedad. Entender sus dimensiones, sus causas y sus efectos es el primer paso para implementar estrategias de prevención y apoyo que protejan a los niños y adolescentes, garantizando entornos escolares y sociales seguros y respetuosos.
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