¿Qué plantea Narodowski sobre la infancia?

Narodowski: Niñez, Escuela y Cambios Hoy

24/02/2024

El concepto de infancia, tal como lo conocemos, no ha sido siempre el mismo a lo largo de la historia. Se trata de una construcción socio-histórica que emerge con fuerza en la modernidad y que, en la actualidad, se encuentra en un proceso de profunda transformación. Diversos autores han analizado este devenir, y entre ellos, Jorge Narodowski ofrece una perspectiva clave para comprender las dinámicas entre la niñez, la institución escolar y los vertiginosos cambios sociales, especialmente aquellos impulsados por la tecnología.

Para entender la postura de Narodowski, es fundamental situarnos en el surgimiento del concepto moderno de infancia. Antes de la modernidad, en la sociedad medieval según Philippe Ariès, la idea de la infancia como una etapa distinta y con características propias no existía. Los niños eran, en esencia, vistos como adultos en miniatura, sin un estatus social diferenciado.

¿Qué plantea Narodowski sobre la infancia?
Narodowski (2016), cuando hace mención a una infancia hiperrealizada, se refiere a aquellos niños digitales, tecnológicos, que no conciben la realidad sin la información al alcance de su mano, sin requerir de los adultos, de manera inmediata y sin necesidad de realizar esfuerzo alguno.

El Surgimiento del Sentimiento de Infancia y la Asimetría Moderna

La modernidad trae consigo lo que Ariès denomina el “sentimiento de infancia”. Este sentimiento, que es bifronte, implica, por un lado, una nueva necesidad de cuidado y protección hacia el niño, reconociendo su vulnerabilidad. Por otro lado, genera una exigencia de severidad para disciplinarlo y formarlo como futuro adulto autónomo. Este cambio se da en paralelo a la consolidación de la familia nuclear, un espacio propicio para la emergencia de esta nueva visión de la infancia como una etapa de larga duración que requiere una preparación especial.

El niño moderno es conceptualizado como un ser inacabado, un agente heterónomo que depende del adulto para su desarrollo. Deja de ser un adulto en miniatura para convertirse en un ser que necesita ser protegido y disciplinado. Esta transformación sienta las bases de una relación fundamentalmente asimétrica entre el niño y el adulto.

Narodowski, siguiendo ideas de Rousseau, subraya esta asimetría como una cláusula fundante de la relación. El niño es heterónomo *por ser niño*, mientras que el adulto es autónomo *por ser adulto*. La relación se establece, por tanto, a partir de la carencia de una de las partes (el niño) y la actividad compensadora de la otra (el adulto). El niño debe obediencia porque carece de razón y es indefenso, mientras que el adulto guía su camino hacia la autonomía.

La Escuela como Dispositivo de Encierro de la Niñez

Este proceso de infantilización, que genera sentimientos de amor y protección hacia los niños y los considera agentes heterónomos, corre paralelo al proceso de escolarización. Según Ariès y otros historiadores, la entrada masiva de los niños a las escuelas termina de dar forma al niño moderno.

La escuela emerge como una institución necesaria para alejar a los niños del mundo adulto cotidiano, un espacio donde se les enseñan habilidades como la lectura y la escritura, esenciales para la vida adulta moderna. Pero, más allá de su función pedagógica, Baquero y Narodowski plantean que la institución escolar es “el dispositivo que la modernidad construye para encerrar a la niñez”.

Este encierro no es solo físico (topológico), sino también corpóreo y categorial. La escuela se convierte en el escenario donde la pedagogía elabora categorías para resignificar la niñez, naturalizando la condición de alumno. En este ámbito, el cuerpo infantil debe ser obediente y heterónomo. La relación maestro-alumno replica la asimetría adulto-niño: el maestro, poseedor del saber y la autonomía, guía al alumno, carente de razón y autonomía, hacia la adultez. La obediencia del alumno es vista como necesaria para alcanzar la autonomía futura.

La Crisis del Concepto Moderno: Tecnología y la Pérdida de la Gradualidad

La visión moderna de la infancia y la escuela se basaba en un proceso gradual de transmisión de conocimientos y de preparación para la adultez. Neil Postman argumenta que la imprenta contribuyó a crear esta idea de infancia y escuela, ya que el acceso al conocimiento (a través de la lectura) era un proceso que requería tiempo y enseñanza formal, marcando una distinción clara entre quienes sabían y quienes no, entre adultos (lectores) y niños (aprendices).

Sin embargo, la irrupción y expansión de los medios electrónicos, especialmente la televisión en un primer momento y luego las tecnologías digitales, alteraron profundamente este panorama. Los medios electrónicos permiten un acceso a la información sin la gradualidad característica del sistema escolar tradicional. Niños y adultos pueden acceder a la misma información (sobre violencia, sexualidad, enfermedades, etc.) al mismo tiempo, aunque la decodifiquen de manera diferente. Esto desdibuja la distinción basada en el acceso controlado y gradual al conocimiento.

Postman llegó a plantear la “desaparición de la infancia” ante esta pérdida de gradualidad. No obstante, Narodowski no suscribe la idea de una desaparición total, sino que ve una profunda crisis en el concepto moderno de infancia. Esta crisis lleva a la emergencia de nuevas formas de ser niño, que Narodowski polariza en dos conceptos clave: la infancia hiperrealizada y la infancia desrealizada.

Las Nuevas Infancias: Hiperrealizada y Desrealizada

Narodowski describe dos polos que representan la crisis del concepto moderno de infancia:

  • Infancia desrealizada: Este polo agrupa a aquellos niños que no encajan en las características típicas del infante moderno. Son niños que, a menudo, están fuera del sistema escolar, trabajan, y por tanto, no generan en el otro los sentimientos tradicionales de protección y ternura asociados a la infancia. No están “infantilizados” en el sentido moderno.
  • Infancia hiperrealizada: En el otro extremo, encontramos a los niños de la era digital. Son nativos tecnológicos, inmersos en la cultura de la inmediatez y el acceso constante a la información. Para ellos, la realidad está intrínsecamente ligada a la disponibilidad de información al alcance de su mano, sin la necesidad de la mediación o el esfuerzo tradicional. Manejan la tecnología a menudo mejor que los adultos, a quienes pueden considerar “analfabetos virtuales”.

Esta infancia hiperrealizada se mueve al ritmo vertiginoso de las nuevas tecnologías y los medios masivos. Se relaciona con lo que Margaret Mead describió como una cultura prefigurativa, donde la generación más joven es la que tiene la palabra autorizada debido a su dominio de las nuevas herramientas y saberes que cambian rápidamente. Esto invierte la relación transgeneracional tradicionalmente asimétrica (cultura posfigurativa de Mead), donde el conocimiento y la experiencia se transmitían de mayores a jóvenes, y la obediencia y la paciencia eran virtudes.

Siguiendo esta línea, Narodowski plantea que esta nueva realidad implica una pérdida de la asimetría en el vínculo entre jóvenes y adultos. Se produce una horizontalización de la relación, donde la intercambiabilidad de roles se vuelve posible. El niño hiperrealizado ya no es el ser puramente dependiente, heterónomo y obediente para alcanzar la autonomía; accede a la información y construye saberes de maneras distintas y a ritmos impensados en la modernidad.

El Desafío Actual para la Escuela

Si la infancia es una construcción histórica y social, y si las transformaciones sociales (familia, medios, tecnología) han redefinido el concepto, especialmente dando lugar a la infancia hiperrealizada, ¿qué ocurre con la escuela?

La escuela, en su diseño institucional, fue creada para el niño moderno: heterónomo, dependiente, que necesitaba ser guiado gradualmente hacia la adultez. Su estructura se basa en la asimetría maestro-alumno y en la transmisión controlada y secuencial del saber (la gradualidad). Sin embargo, las infancias contemporáneas, particularmente la hiperrealizada, acceden al conocimiento de forma inmediata y sin la mediación tradicional del adulto. Ya no son esos niños sumisos y dependientes de la modernidad; nacen y crecen en una cultura de consumo de información y estímulos constantes.

Esto plantea un desafío colosal para la institución escolar. La escuela intenta adaptarse, pero su estructura fundacional choca con la realidad de niños que ya vienen “cargados” de información, que no conciben la gradualidad de la misma manera, y cuya relación con la autoridad y el saber se ha horizontalizado. Somos los adultos, padres y maestros, quienes nos vemos interpelados a adaptarnos a estas nuevas realidades infantiles.

El concepto de infancia ha sido resignificado por la propia realidad social y tecnológica. El gran desafío para la escuela es, por lo tanto, resignificar su propio rol y estructura de manera comprometida y profunda. ¿Puede una institución diseñada para el encierro y la asimetría responder eficazmente a una infancia que se mueve en la hiperconexión y la horizontalidad?

Tabla Comparativa: Infancia Moderna vs. Infancia Contemporánea (Hiperrealizada)

Aspecto Infancia Moderna (Según Narodowski) Infancia Contemporánea (Hiperrealizada, Según Narodowski)
Concepto Fundamental Ser inacabado, vulnerable, heterónomo. Nativo digital, acceso inmediato a información, tecnológicamente hábil.
Relación Adulto-Niño Asimétrica (adulto autónomo, niño heterónomo). Basada en carencia del niño. Horizontalizada (pérdida de asimetría). Intercambiabilidad de roles.
Acceso al Saber Gradual, mediado por el adulto (escuela, familia). Inmediato, directo (internet, medios digitales).
Rol de la Escuela Dispositivo de encierro para moldear al niño, transmisión gradual, escenario de asimetría maestro-alumno. Institución en crisis, diseñada para otra realidad, desafiada por la inmediatez y horizontalidad.
Sentimiento Predominante hacia el Niño Protección y severidad (sentimiento bifronte). Complejo, puede incluir percepción de autonomía tecnológica, a veces 'analfabetismo virtual' del adulto.

Preguntas Frecuentes sobre la Visión de Narodowski

Pregunta: ¿Qué significa la asimetría en la relación adulto-niño según Narodowski?

Respuesta: Significa que la relación está intrínsecamente desequilibrada. El adulto es autónomo por definición, mientras que el niño es heterónomo (dependiente) por su propia condición. La relación se basa en que el adulto compensa la “carencia” o falta de autonomía del niño, guiándolo.

Pregunta: ¿Por qué Baquero y Narodowski describen la escuela como un “dispositivo de encierro”?

Respuesta: La ven como una institución creada por la modernidad para confinar a la niñez, no solo físicamente, sino también al definirla y categorizarla pedagógicamente. La escuela “encierra” al niño dentro de la categoría de “alumno” –un ser obediente, heterónomo, que necesita ser guiado– para moldearlo hacia la adultez moderna.

Pregunta: Según Narodowski, ¿la infancia está desapareciendo debido a la tecnología?

Respuesta: Narodowski no habla de una desaparición total, sino de una crisis profunda del concepto moderno de infancia. La tecnología y otros cambios sociales no eliminan la niñez, sino que dan lugar a nuevas formas de ser niño, como la infancia hiperrealizada y la infancia desrealizada, que ya no encajan en el molde tradicional.

Pregunta: ¿Qué caracteriza a la infancia hiperrealizada?

Respuesta: Es la infancia de la era digital. Niños con acceso inmediato y constante a la información, tecnológicamente muy hábiles, que se mueven en la cultura de la inmediatez. Pueden ver a los adultos como menos competentes en el ámbito digital y su relación tiende a ser más horizontal.

Pregunta: ¿Y la infancia desrealizada?

Respuesta: Representa a los niños que quedan fuera del modelo tradicional de infancia protegida y escolarizada. A menudo trabajan, no están en el sistema educativo formal y no generan en la sociedad los sentimientos típicos de protección y ternura asociados al infante moderno.

Pregunta: ¿Cuál es el principal desafío de la escuela hoy frente a estas nuevas infancias?

Respuesta: El desafío es adaptar una institución diseñada para un concepto de infancia (heterónoma, gradual, que requería encierro) a la realidad de las infancias contemporáneas, especialmente la hiperrealizada, que se caracteriza por la inmediatez, el acceso directo a la información y una tendencia a la horizontalización de las relaciones. La escuela necesita una profunda resignificación de su rol y estructuras.

En conclusión, el análisis de Narodowski nos permite comprender que la infancia no es una entidad fija, sino un concepto dinámico que evoluciona con la sociedad. La modernidad construyó un tipo particular de niño y la escuela fue su dispositivo clave. Sin embargo, los cambios sociales y tecnológicos han puesto en crisis este modelo, dando paso a nuevas realidades infantiles. La asimetría y el encierro que definieron la relación adulto-niño y la escuela moderna se ven desafiados por la horizontalización y la hiperconexión de la infancia hiperrealizada. La escuela se enfrenta hoy al imperativo de transformarse para seguir siendo relevante ante una niñez radicalmente distinta a aquella para la que fue concebida.

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