03/12/2025
Alfonso Ugarte Vernal es una de las figuras más emblemáticas y recordadas de la historia peruana, particularmente por su participación en la Guerra del Pacífico. Su vida, aunque relativamente corta, estuvo marcada por una preparación académica y empresarial sólida, seguida de un compromiso patriótico inquebrantable que lo llevó a ofrendar su vida en defensa de su nación. Nacido en la próspera provincia de Tarapacá, entonces territorio peruano, Ugarte no era un militar de carrera, sino un ciudadano prominente que decidió asumir un rol crucial en un momento de crisis nacional.

La historia de Alfonso Ugarte comienza en Iquique, una ciudad costera de la provincia de Tarapacá, donde nació el 13 de julio de 1847. Era hijo de Narciso Ugarte y Rosa Vernal Carpio, una familia de ricos comerciantes de la región. Este entorno familiar le proporcionó acceso a una educación de calidad y a las oportunidades propias de una élite empresarial. Sus primeros años de estudio transcurrieron en su ciudad natal, Iquique, sentando las bases de su formación inicial.
Posteriormente, para continuar con su educación superior y prepararse para el mundo de los negocios familiares, Alfonso Ugarte se trasladó a Valparaíso. En esta importante ciudad portuaria chilena, reconocida como un centro de comercio y educación en la costa del Pacífico, Alfonso Ugarte completó sus estudios. Fue en Valparaíso donde obtuvo el título de contador, una profesión fundamental para administrar las vastas empresas salitreras que constituían la base de la riqueza familiar en Tarapacá. Esta formación académica y técnica le brindó las herramientas necesarias para asumir responsabilidades importantes en el futuro, tanto en el ámbito privado como en el público.
Regreso a Iquique y Vida Profesional
Tras culminar sus estudios en Valparaíso, Alfonso Ugarte regresó a Iquique en 1876. Con su formación como contador, se integró activamente en la administración de las empresas salitreras de su familia. La industria del salitre era, en ese momento, el motor económico de la región y del Perú, y Ugarte, con su conocimiento y experiencia, se convirtió en una figura relevante en este sector.
Pero su actividad no se limitó al ámbito privado. Alfonso Ugarte también asumió responsabilidades en el sector público y social de Iquique. En 1876, fue elegido alcalde de la ciudad, demostrando su compromiso con el bienestar de su comunidad y su capacidad de liderazgo. Además, fue miembro activo de la Beneficencia local, contribuyendo a obras de asistencia social. Un aspecto notable de su vida civil fue su participación en la fundación de la Compañía de Bomberos de Iquique en diciembre de 1870. Esta institución es una de las más antiguas del Perú, y Ugarte no solo fue uno de sus fundadores, sino que también sirvió en ella, llegando a ostentar el rango de tercer teniente. Estas actividades reflejan un perfil de ciudadano comprometido, con una sólida base académica, éxito empresarial y vocación de servicio público.
Antes del estallido de la Guerra del Pacífico, Alfonso Ugarte se encontraba en preparativos para realizar un viaje a Europa. Este viaje tenía como propósito atender asuntos de negocios relacionados con la firma Ugarte Zeballos y Compañía, una empresa que él mismo había creado y que evidentemente tenía intereses internacionales. Sin embargo, la inminente amenaza de guerra cambió drásticamente sus planes. Ante la situación, Ugarte tomó una decisión trascendental: renunció a su viaje y decidió quedarse en su ciudad natal para contribuir de manera personal y directa a su defensa.
El Llamado a la Defensa Nacional
La decisión de Alfonso Ugarte de permanecer en Iquique y dedicarse a la defensa del territorio peruano fue un acto de profundo patriotismo. No era su obligación enlistarse, dada su posición social y sus actividades empresariales. Pudo haberse retirado o viajado al extranjero para proteger sus intereses. Sin embargo, optó por poner sus recursos y su vida al servicio de la nación. Este compromiso se materializó de una forma muy concreta: organizó un batallón con su propio dinero.
Este batallón fue bautizado como el Batallón "Iquique N.º 1". Estaba compuesto principalmente por obreros y artesanos de Iquique, hombres del pueblo con los que Ugarte, como empresario y alcalde, probablemente tenía una relación cercana. El batallón contaba con 429 voluntarios y 36 oficiales. Alfonso Ugarte asumió el mando de esta unidad, transformándose de empresario y político en jefe militar, listo para liderar a sus hombres en combate. Este gesto de autofinanciamiento y liderazgo directo subraya la magnitud de su compromiso personal con la defensa de Tarapacá.
Participación en la Guerra del Pacífico
El Batallón "Iquique N.º 1", bajo el mando de Alfonso Ugarte, tuvo una participación destacada en las primeras etapas de la Guerra del Pacífico. Uno de los enfrentamientos clave en los que estuvo involucrado fue la Batalla de Tarapacá, librada el 27 de noviembre de 1879. En esta batalla, las fuerzas peruanas lograron una importante victoria. El batallón de Ugarte cumplió un rol fundamental, logrando poner en fuga a la caballería chilena gracias a su fuego disciplinado.
Durante el fragor del combate en Tarapacá, Alfonso Ugarte demostró gran valor y liderazgo. Fue herido de bala en la cabeza, una herida grave que habría justificado su retiro del campo de batalla. Sin embargo, a pesar de estar herido, Ugarte continuó combatiendo. Su preocupación no era solo la lucha en sí, sino también el destino de los soldados caídos. Recorrió el campo de batalla para evitar que las tropas enemigas cometieran el "repase", una práctica cruel que consistía en rematar a los heridos o prisioneros. Este acto de humanidad en medio del caos del combate resalta su calidad moral.
Tras la victoria en Tarapacá, se le ofreció a Alfonso Ugarte ser trasladado a Arequipa para recibir atención médica adecuada y recuperarse de su herida. No obstante, se negó a abandonar a sus hombres y al ejército. Incluso cuando contrajo paludismo, una enfermedad debilitante común en la región, tampoco quiso pedir licencia por salud. Su determinación era seguir junto a las tropas. Se replegó con el ejército peruano y parte de la población tarapaqueña que huía del avance enemigo, dirigiéndose hacia Arica, la siguiente plaza fuerte peruana en el sur.
La Defensa del Morro de Arica
Alfonso Ugarte llegó a Arica con el ejército peruano y la población desplazada. En esta ciudad, asumió una responsabilidad aún mayor: fue nombrado Comandante de la Octava División del Ejército del Sur. Arica se convirtió en el último bastión importante en el sur peruano. La defensa de la plaza estaba bajo el mando del coronel Francisco Bolognesi. Ugarte participó activamente en las dos Juntas de Guerra convocadas por Bolognesi. En estas reuniones, ante la intimación chilena de rendición, los oficiales peruanos tomaron la histórica decisión de defender la plaza «hasta quemar el último cartucho». Alfonso Ugarte fue uno de los que respaldó firmemente esta resolución, consciente de que implicaba un sacrificio extremo.
El 7 de junio de 1880 se libró la Batalla de Arica. Las fuerzas chilenas lanzaron un asalto masivo contra las defensas peruanas, incluyendo el estratégico Morro de Arica. Alfonso Ugarte luchó con valentía en esta batalla, como lo había hecho en Tarapacá. Murió combatiendo en el Morro, junto a otros valerosos defensores como Bolognesi y Moore.
La Controversia sobre su Muerte
La forma exacta en que murió Alfonso Ugarte en la Batalla de Arica se convirtió en un tema de debate histórico y dio origen a una de las leyendas más arraigadas del patriotismo peruano. Existen diferentes relatos sobre sus últimos momentos.
La Versión Legendaria: El Salto con la Bandera
La versión más conocida y popular señala que, ante la inminente derrota y para evitar que la bandera del Perú cayera en manos del enemigo como trofeo, Alfonso Ugarte, montado en su caballo, se lanzó desde la cima del Morro de Arica hacia el mar. Según esta versión, murió estrellado entre las rocas al pie del acantilado. Se le atribuye la frase: “el enemigo no tocará ni la cola de mí caballo”.
Esta versión legendaria tiene bases tempranas. El diario limeño La Patria, tan solo 15 días después de la batalla, el 21 de junio de 1880, describió la muerte de Ugarte de esta manera:
El último acto de la corta pero interesante carrera de Alfonso Ugarte revela cuánto era capaz esa alma verdaderamente grande. Acosado por innumerables enemigos, vencido ya en la cumbre del Morro histórico, presenciando la mutilación de los caídos, la profanación de esas reliquias sagradas del heroísmo, quiso sustraerse a las manos enemigas y clavando las espuelas en los ijares de su caballo, se lanzó al espacio desde aquella inmensa altura para caer despedazado sobre las rocas de la orilla del mar.
La Patria del 21 de junio de 1880.
Se cree que este testimonio inicial pudo haber sido transmitido por testigos oculares peruanos que lograron sobrevivir o presenciar el evento desde la distancia. Se dice que durante muchos días fue visible la osamenta de un caballo despeñado al pie del morro, lo que apoyaría esta versión. El reconocido historiador Clements R. Markham también consignó esta versión en su obra sobre la Guerra del Pacífico.
Incluso un periodista chileno de la época, Benjamín Vicuña Mackenna, inicialmente dudó o presentó otra versión (que su cadáver fue arrojado al mar), pero en 1881, al describir las defensas de Lima, reconoció la muerte de Alfonso Ugarte como acaecida por despeñamiento desde la cima del morro. En referencia a una fortaleza en Miraflores, escribió:
Con fecha 17 de diciembre el dictador [Piérola] había dispuesto asimismo que a la fortaleza de Miraflores mas vecina al mar se le diese el famoso nombre de Alfonso Ugarte, en memoria del bizarro mozo que, como La Rosa en Iquique, se habia despeñado al océano desde la cumbre del morro de Arica.
Periodista chileno Benjamín Vicuña Mackenna (1881).
Esta corrección y reconocimiento por parte de una fuente chilena otorga peso a la versión del despeñamiento.
La Versión Alternativa: Un Oficial Chileno
Sin embargo, existe otro testimonio, proveniente de un oficial chileno que combatió en el Morro de Arica. En una carta publicada por el autor chileno Pascual Ahumada en su libro "Guerra del Pacífico: documentos oficiales", este oficial afirma que vio a Alfonso Ugarte despeñarse, pero lo interpreta como un intento de huida, ya que, según él, Ugarte no estaba dando batalla en ese punto. La carta dice:
Inmediatamente que se restableció la tranquilidad, fuimos en ayuda del 4.º, que atacaba el Morro, pues en el otro fuerte el enemigo hizo muy poca resistencia y se replegó a aquél; pero en el Morro la resistencia fue floja por el desaliento que se había apoderado de nuestros enemigos, así en pocos momentos quedó en poder del 4.º es formidable obra de la naturaleza. Ahí pereció el bravo Bolognesi, el comandante Moore, el coronel Ugarte, que al huir se despeñó. Por casualidad escapó herido el coronel argentino Sáenz Peña y el coronel La Torre.
Carta de un oficial chileno del 3.º combatiente en el morro de Arica, publicado por Pascual Ahumada.
Esta versión, aunque también habla de un despeñamiento, le resta el componente heroico del sacrificio por la bandera. Es importante considerar la perspectiva del combatiente chileno en el fragor de la batalla.
Los Partes Oficiales Peruanos
Los partes oficiales peruanos sobre la Batalla de Arica mencionan a Alfonso Ugarte como uno de los caídos en el Morro, al lado del coronel Bolognesi. Sin embargo, ninguno de estos partes detalla la forma específica en que murió. En aquella época, no era costumbre en los partes militares describir con detalle la muerte de cada combatiente. Esto significa que los partes no confirman ni desmienten la versión del salto con la bandera, simplemente atestiguan su muerte en el lugar de combate.
A pesar de la existencia de diferentes testimonios e interpretaciones, la versión del salto con la bandera desde el Morro de Arica se ha consolidado como el relato dominante y simbólico del sacrificio de Alfonso Ugarte. Representa la máxima expresión de la entrega por la patria y la protección de sus símbolos.
El Destino de sus Restos
Tras la batalla, el cadáver de Alfonso Ugarte fue hallado al pie del Morro de Arica. El párroco de Arica, José Diego Chávez, consignó su entierro en el libro de entierros de la parroquia, con fecha del 15 de junio de 1880. El cuerpo fue colocado inicialmente en un nicho del panteón local de Arica.
Años después, en 1890, se realizó la repatriación de los restos de varios combatientes peruanos caídos en la Guerra del Pacífico, incluyendo el cuerpo identificado como el del coronel Alfonso Ugarte. Según la edición del 10 de julio de 1890 del diario limeño El Comercio, antes de la repatriación, su cajón fue abierto en Arica. En su interior, se encontraron "fracciones del cuerpo y un calcetín de hilo con la marca de su nombre", lo que ayudó a confirmar la identidad. Un grupo de destacados ciudadanos tarapaqueños acompañó los restos en un cortejo fúnebre hasta el mausoleo del mariscal Ramón Castilla en Lima, donde fueron depositados temporalmente.
Posteriormente, los restos de Alfonso Ugarte fueron trasladados al mausoleo familiar que su madre había mandado construir en el Cementerio Presbítero Maestro de Lima. Su descanso final, sin embargo, se consolidó en 1980, cuando sus restos fueron trasladados a la Cripta de los Héroes de la Guerra de 1879, ubicada también en el Cementerio Presbítero Maestro. Actualmente, reposan en el tercer nivel de la cripta, dentro de un sarcófago, junto a otros héroes de aquel conflicto.
En un esfuerzo por esclarecer la controversia sobre la autenticidad de los restos, en 1979, Geraldo Arosamena Garland, entonces presidente del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú, obtuvo autorización para abrir la supuesta tumba de Alfonso Ugarte. La apertura confirmó la presencia de sus restos y parte de su uniforme, los cuales estaban envueltos en una bandera peruana. Se reportó que los restos se encontraban en buen estado, particularmente el cráneo y la cara, lo que facilitó su identificación y reafirmó que los restos venerados eran, efectivamente, los del héroe de Arica.
Preguntas Frecuentes sobre Alfonso Ugarte
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes sobre la vida y el sacrificio de Alfonso Ugarte:
- ¿Dónde realizó sus estudios Alfonso Ugarte?
Alfonso Ugarte estudió en su ciudad natal, Iquique, y posteriormente en Valparaíso, donde se graduó como contador. - ¿En qué batallas participó Alfonso Ugarte?
Participó en la Batalla de Tarapacá y en la Batalla de Arica. - ¿Qué hizo Alfonso Ugarte antes de la guerra?
Antes de la guerra, fue un exitoso empresario salitrero, alcalde de Iquique en 1876, miembro de la Beneficencia local y fundador y oficial de la Compañía de Bomberos de Iquique. - ¿Cómo murió Alfonso Ugarte?
Murió combatiendo en la Batalla de Arica. La versión más difundida señala que se lanzó con su caballo desde la cima del Morro de Arica para evitar que la bandera peruana cayera en manos enemigas. Existen otras versiones que describen su muerte como un despeñamiento durante el combate. - ¿Dónde se encuentran actualmente los restos de Alfonso Ugarte?
Sus restos reposan en la Cripta de los Héroes de la Guerra de 1879 en el Cementerio Presbítero Maestro de Lima. - ¿Organizó Alfonso Ugarte un batallón?
Sí, organizó el Batallón "Iquique N.º 1" con su propio dinero, compuesto por obreros y artesanos de Iquique, y asumió su mando. - ¿Fue herido en combate?
Sí, fue herido de bala en la cabeza durante la Batalla de Tarapacá, pero continuó combatiendo a pesar de la herida.
La figura de Alfonso Ugarte, con su formación civil, su éxito profesional y su heroica decisión de luchar por su país, continúa siendo un ejemplo de patriotismo y sacrificio. Su legado, marcado por la defensa de Arica y la leyenda de su último acto, perdura en la memoria histórica del Perú.
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