01/08/2019
Cada 17 de agosto, Argentina y gran parte de América conmemoran el aniversario del fallecimiento de uno de sus hijos más ilustres: el General José de San Martín. Conocido universalmente como el Libertador y Padre de la Patria, su figura evoca inmediatamente las épicas campañas militares que sellaron la independencia de Argentina, Chile y Perú. Sin embargo, reducir su legado a la estrategia militar sería ignorar una dimensión fundamental de su pensamiento y acción: su profunda convicción en el poder de la educación como pilar insustituible para la construcción de naciones libres y soberanas. San Martín entendió, con una visión adelantada a su tiempo, que la verdadera libertad no se ganaba solo en los campos de batalla, sino que se consolidaba en las aulas.
El 17 de agosto de 1850, el General José de San Martín exhaló su último aliento en su residencia de Boulogne-sur-Mer, Francia, lejos de la patria a la que tanto le había dado. Este día marca el aniversario de su paso a la inmortalidad y es una fecha de reflexión sobre su monumental obra. Sus restos mortales fueron repatriados a Argentina en 1880 y hoy descansan en un mausoleo de honor dentro de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, un lugar de peregrinación para quienes desean honrar al prócer.

En Argentina, el 17 de agosto es el Día del Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, reconocido oficialmente como el Padre de la Patria. En Perú, donde culminó gran parte de su gesta libertadora, se le otorgan títulos como “Fundador de la Libertad del Perú”, “Fundador de la República” y “Generalísimo de las Armas”. Chile, por su parte, lo distingue con el grado de Capitán General. Estas diversas denominaciones en distintas naciones sudamericanas dan cuenta de la magnitud de su impacto en el continente y de cómo su figura trasciende las fronteras nacionales.
La importancia de San Martín no reside únicamente en sus logros militares o en los títulos que recibió. Su figura es fundamental en la construcción de la identidad nacional argentina y sudamericana. A través de su historia, sus valores y su accionar, se forjó gran parte de la narrativa fundacional de estas repúblicas. Recordar a San Martín, especialmente en la fecha de su fallecimiento, es reconectar con ese relato que aprendimos en los actos escolares, esa historia que nos ayuda a comprender quiénes somos como comunidad y hacia dónde debemos dirigirnos en la búsqueda de una patria justa, libre y soberana.
El historiador Bartolomé Mitre, en 1950, con motivo del centenario de la muerte del prócer, reflexionaba sobre la naturaleza de los grandes hombres como San Martín:
“Los hombres de acción o de pensamiento que, como San Martín, realizan grandes cosas son almas apasionadas que elevan sus pasiones a la potencia del genio y las convierten en fuerzas para obrar sobre los acontecimientos, dirigirlos o servirlos. Obran sobre su tiempo como una acción eficiente o se lanzan en las corrientes permanentes, y de este modo su influencia se prolonga en los venideros como hecho durable o como pensamiento trascendental.”
Esta cita subraya que la influencia de San Martín se proyecta más allá de su tiempo, no solo por sus hechos de armas, sino también por su pensamiento. Y es en su pensamiento, particularmente en lo referente a la educación, donde encontramos una faceta crucial y a menudo subestimada de su legado.
La Visión Educativa de San Martín: Más Allá del Cuartel
La formación de José de San Martín en Europa, especialmente en España, coincidió con la efervescencia de las ideas del Siglo de las Luces y los ecos de la Revolución Francesa. Este contexto intelectual le imbuyó de una profunda creencia en la razón, el progreso y, fundamentalmente, en el poder transformador del saber. No era un militar ajeno a las letras; por el contrario, cultivó una vasta cultura que lo diferenciaba de muchos de sus contemporáneos. Prueba de ello es la valiosa biblioteca personal que trajo consigo al continente americano, compuesta por más de 600 libros, un verdadero tesoro para la época que reflejaba su compromiso con la lectura y el aprendizaje continuo.
San Martín comprendió que la independencia política lograda a través de la guerra era solo el primer paso. La verdadera edificación de una nación requería cimientos mucho más sólidos que la victoria en el campo de batalla. Para él, la educación era ese pilar esencial, la herramienta indispensable para asegurar el progreso, la estabilidad y la viabilidad de los nuevos estados republicanos que estaban naciendo. Su visión era clara y precursora: la educación debía ser el medio para formar ciudadanos responsables, capaces de comprender sus derechos y deberes, y comprometidos con los ideales de igualdad, libertad y fraternidad que habían impulsado las revoluciones de la época.
Para el General, la educación pública no debía limitarse a la mera transmisión de conocimientos básicos. Tenía una función social y política fundamental: la de servir como cimiento para una nueva sociedad basada en principios republicanos. Este enfoque implicaba, necesariamente, hacer la educación accesible a todos los sectores de la sociedad. San Martín abogaba por un sistema educativo inclusivo, que superara las barreras de clase y permitiera a todas las personas participar plenamente en la vida cívica y política de la nación. Creía firmemente que una república no podía ser verdaderamente libre y robusta si la mayoría de sus ciudadanos carecía de la formación necesaria para ejercer sus derechos y responsabilidades de manera informada y consciente.

Las escuelas, en la concepción sanmartiniana, eran mucho más que simples espacios de aprendizaje académico. Eran, además, lugares cruciales para la socialización, la formación ética y la inculcación de los valores republicanos y el espíritu de ciudadanía. Vistas como crisoles donde se forjaban las nuevas generaciones, las instituciones educativas tenían la misión de formar individuos capaces de sostener, defender y fortalecer el sistema republicano que tanto costaba establecer y mantener.
San Martín estaba convencido de que una educación adecuada no solo promovía la igualdad de oportunidades, sino que también contribuía a reducir las profundas disparidades sociales heredadas del régimen colonial. Este enfoque integral demostraba que su visión de la libertad no era estrecha ni se limitaba al ámbito político o militar; se extendía a todos los aspectos de la vida social y cultural, reconociendo que la cohesión y el fortalecimiento de la nación dependían directamente de la capacitación y el desarrollo de su gente.
Acciones Concretas en Favor de la Educación
Aunque la mayor parte de su energía estuvo dedicada a la gesta militar, San Martín no dejó de lado la promoción activa de la educación en los territorios bajo su influencia o gobierno. Sus acciones en este campo, aunque quizás menos conocidas que el Cruce de los Andes o las batallas de Chacabuco y Maipú, son testimonios palpables de su compromiso con el saber y el progreso.
Durante su gobierno en Mendoza, una provincia estratégica para la preparación de la campaña libertadora, San Martín fundó en 1817 la primera escuela secundaria de la provincia. Esta institución, conocida como el Colegio de la Santísima Trinidad, tenía un enfoque moderno para la época, combinando la formación cívica – esencial para los futuros ciudadanos de la república – con el aprendizaje práctico orientado a oficios. Se alejaba así de los modelos educativos puramente memorísticos o centrados exclusivamente en disciplinas clásicas, buscando formar individuos útiles para la sociedad y la economía emergente. Esta escuela fue un hito y sentó un precedente importante en el sistema educativo de la región.
Su labor educativa se extendió por los territorios liberados. Tras las decisivas victorias en Chile, que consolidaron la independencia de esa nación, San Martín promovió activamente la creación y el desarrollo de varias bibliotecas en Santiago. Entendía que el acceso a los libros era fundamental para la difusión del conocimiento y la formación de una ciudadanía ilustrada.
Pero quizás sus acciones más destacadas en el ámbito educativo se dieron en Perú, una vez asumido el cargo de Protector. En Lima, San Martín fundó en 1822 la primera Biblioteca Nacional del Perú, una institución que se convertiría en un centro neurálgico de la cultura y el saber en la nueva república. La creación de una biblioteca nacional era un acto de soberanía cultural, una declaración de la voluntad de construir un acervo propio de conocimiento y de ponerlo a disposición del pueblo. Ese mismo año, también en Lima, estableció el primer Colegio Normal de Varones, una institución dedicada a la formación de maestros. La importancia de este acto es inmensa: San Martín comprendió que para que la educación pública fuera una realidad, era indispensable contar con docentes capacitados. En honor a la fundación de este colegio, Perú celebra cada 6 de julio el Día del Maestro.
Legado y Relevancia Actual
La visión de San Martín sobre la educación pública, influenciada por las ideas ilustradas, consideraba el acceso al conocimiento como un derecho y como una condición necesaria para el desarrollo de una patria soberana y libre. Su énfasis en la equidad, la inclusión y la educación como base para el progreso social sigue siendo extraordinariamente relevante en el mundo actual. En un contexto global marcado por desafíos como la desigualdad, la desinformación y la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas, el pensamiento de San Martín nos recuerda el valor fundamental de asegurar que la educación sea un derecho accesible para todos, sin distinción.

Una sociedad verdaderamente libre y justa es aquella que invierte en la formación de sus ciudadanos, que les proporciona las herramientas necesarias para ejercer su libertad de manera responsable y para contribuir al bien común. El legado educativo de San Martín nos interpela hoy a redoblar los esfuerzos para garantizar que cada niño, niña y joven tenga la oportunidad de acceder a una educación de calidad que le permita desarrollar todo su potencial y participar activamente en la construcción de una sociedad más equitativa y democrática.
La educación es, sin duda, un motor esencial para la estabilidad, el avance y la consolidación de las democracias modernas. Al reflexionar sobre el paso a la inmortalidad del General San Martín cada 17 de agosto, no solo honramos al genio militar que nos dio la independencia, sino también al visionario que entendió que el futuro de la nación se fraguaba en las aulas. Su ejemplo nos recuerda que la lucha por la libertad y la soberanía es una tarea continua que requiere tanto de coraje en el campo de batalla como de inversión constante en el conocimiento y la formación de las nuevas generaciones.
Fundaciones Educativas Impulsadas por San Martín
- Colegio de la Santísima Trinidad (Mendoza, Argentina, 1817): Primera escuela secundaria de la provincia, con enfoque cívico y práctico.
- Bibliotecas en Santiago (Chile, post 1817): Promoción de acceso a libros y conocimiento.
- Biblioteca Nacional del Perú (Lima, 1822): Creación de un centro cultural y repositorio de saber nacional.
- Colegio Normal de Varones (Lima, Perú, 1822): Primera institución dedicada a la formación de maestros, pilar del sistema educativo.
Preguntas Frecuentes
Q: ¿Qué pasó el 17 de agosto en Argentina?
A: El 17 de agosto se conmemora en Argentina el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, recordando la fecha de su fallecimiento en 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia.
Q: ¿Qué es el día de San Martín en Argentina?
A: Es una fecha patria en la que se rinde homenaje al General José de San Martín, reconocido como el Padre de la Patria y Libertador de Argentina, Chile y Perú, recordando su legado y su figura fundamental en la historia nacional.
Q: ¿Qué hizo San Martín por la educación?
A: San Martín fue un firme creyente en el poder de la educación para la construcción de la nación y la formación de ciudadanos. Impulsó la creación de instituciones educativas y culturales como el primer colegio secundario en Mendoza, promovió bibliotecas en Chile y fundó la Biblioteca Nacional y el primer Colegio Normal de Varones en Perú. Consideraba la educación pública e inclusiva esencial para el progreso y la estabilidad de las nuevas repúblicas.
Q: ¿Dónde descansan los restos de San Martín?
A: Los restos del General José de San Martín fueron repatriados a Argentina en 1880 y actualmente descansan en un mausoleo de honor ubicado dentro de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
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