18/02/2023
El Complejo Escolar Sanguinetti, ubicado en el corazón del Barrio Unión de Montevideo, es mucho más que un conjunto de edificios educativos; es un testigo vivo de la historia, la filantropía y el compromiso con la educación pública en Uruguay. Su rica trayectoria se remonta a casi un siglo, marcada por la visión de un hombre y la evolución de la sociedad que lo alberga.

La historia de este emblemático centro educativo comienza gracias a la generosidad de un próspero comerciante de la zona: Felipe Sanguinetti. Nacido en la antigua Villa de La Unión, Sanguinetti forjó su éxito en la actividad comercial. Sin embargo, su legado va mucho más allá de los negocios. Fue una persona profundamente solidaria, con un fuerte compromiso con el ámbito educativo y de la salud. Fue precisamente en su testamento donde manifestó su deseo de realizar una significativa donación económica al Estado uruguayo, con el propósito expreso de financiar la construcción de una escuela en la Villa Unión. Este acto altruista sentó las bases de lo que hoy conocemos como el Complejo Escolar Sanguinetti, nombre que lleva en su honor.
- Nacimiento y Evolución de un Complejo Educativo
- Principios Educativos y Conexión con la Comunidad
- El Barrio Unión: Cuna de la Escuela
- Monumento Histórico Nacional: Un Reconocimiento Merecido
- Arquitectura y Estructura
- La Escuela Sanguinetti Hoy
- Comparativa Histórica: El Complejo Escolar a Través del Tiempo
- Preguntas Frecuentes sobre la Escuela Sanguinetti
Nacimiento y Evolución de un Complejo Educativo
El complejo se encuentra estratégicamente ubicado, ocupando una manzana completa en la Avenida 8 de Octubre, entre las calles María Stagnero de Munar y la calle que también lleva el nombre de Felipe Sanguinetti. Su fundación se concretó en el año 1925, materializando la voluntad del donante. La construcción original fue concebida para albergar no una, sino dos escuelas, configurando un conjunto único. La intención inicial era tener una escuela destinada a niñas y otra para varones.
El diseño de los edificios, según los pliegos del concurso de construcción de 1917, debía poseer un carácter sencillo, acorde a su destino. Se priorizaba la composición general y la funcionalidad pedagógica, poniendo énfasis en cualidades esenciales como la higiene, el cubaje, la aeración y la difusión de luz, prescindiendo de toda decoración superflua. Esta filosofía constructiva buscaba crear un ambiente amable y propicio para el aprendizaje, como se destacó en la ceremonia de inauguración.
Originalmente, la manzana albergaba dos edificios principales sobre cada esquina. El edificio situado sobre la calle María Stagnero de Munar funcionaba como la escuela de niñas. Con el tiempo, esta institución se convertiría en la actual Escuela Nº 20. Por otro lado, el edificio que da a la calle Felipe Sanguinetti era la escuela de varones. Inicialmente, esta escuela de varones era la Escuela Nº 19 y funcionaba en dos turnos: matutino y vespertino.
Un cambio significativo en la organización ocurrió en el año 1940. Fue en esta fecha cuando la Escuela Nº 19 se dividió oficialmente en dos turnos separados. A partir de esa división, se creó la Escuela N° 76, que comenzó a operar específicamente en el turno vespertino, compartiendo edificio con la Escuela Nº 19, que continuó funcionando en el turno matutino. Ambas escuelas, la N°19 y la N°76, comparten el mismo patio de recreo, manteniendo una conexión física y simbólica desde su origen.
Los registros históricos nos permiten asomarnos a los primeros días de la escuela. Investigando en el primer libro de matrícula, donde se inscriben los alumnos, se descubrió que el primer niño inscripto en la escuela de varones (originalmente N°19) se llamaba Jorge Hernández y estaba matriculado en 6° año. En ese año inicial, se inscribieron 717 niños, todos ellos varones. La incorporación de niñas fue un proceso posterior. La primer niña en ser inscripta en la Escuela N° 76 fue Elba Delgado, quien se registró el 2 de abril de 1952 y cursaba tercer año. El primer director de la institución, según los registros del libro diario, fue Carlos Autrand.
Principios Educativos y Conexión con la Comunidad
Como institución perteneciente al Consejo Nacional de Educación Inicial y Primaria de Uruguay, las escuelas del complejo Sanguinetti se rigen por principios fundamentales: la gratuidad, la laicidad y la igualdad. Su propuesta educativa busca ofrecer a los alumnos diversas formas de abordar el conocimiento, reconociendo y contemplando las inteligencias múltiples que cada persona posee.
Más allá de lo académico, la institución se esfuerza por brindar a sus estudiantes un ambiente de seguridad y contención, un clima agradable que favorezca el aprendizaje. A la vez, mantienen exigencias tanto en lo educativo como en lo comportamental, considerando que estos aspectos son esenciales para formar ciudadanos responsables, comprometidos y conscientes de sus derechos y obligaciones en la sociedad.
Actualmente, las escuelas del complejo forman parte de redes educativas relevantes. Pertenecen a la Red Mandela, una iniciativa relacionada con UNICEF, en cuyo marco desarrollan proyectos orientados hacia una educación inclusiva. También integran la Red Global de Aprendizaje, un proyecto impulsado por Ceibal, la iniciativa de inclusión digital educativa de Uruguay.
El Barrio Unión: Cuna de la Escuela
La historia del Complejo Escolar Sanguinetti está intrínsecamente ligada a la del Barrio Unión, un sector de Montevideo con una identidad y trayectoria propias. El concepto de barrio, que etimológicamente deriva del árabe barrí ("de las afueras", "arrabal"), en este contexto no solo designa una zona geográfica, sino una construcción subjetiva y un sentido de pertenencia para sus habitantes.
El nacimiento del Barrio Unión se remonta a mediados del siglo XIX. No surgió inicialmente como un barrio, sino como un pueblo y villa en un período convulso para el país, inmerso en una cruel guerra civil. Su primer nombre fue "El Cardal", debido a la abundancia de cardos en la zona. Posteriormente, fue conocido como "La Restauración", al ser considerado por Manuel Oribe como la sede del gobierno legítimo restaurado de Uruguay.
Una vez finalizada la Guerra Grande, el 11 de noviembre de 1851, se tomó una decisión trascendental. El Presidente de la República, Don Joaquín Suárez, y su ministro Manuel Herrera y Obes acordaron denominar a la zona "Villa de la Unión". Este nombre fue elegido en homenaje a la unión de los orientales tras casi nueve años de conflicto fratricida. La Villa de la Unión se convirtió en un núcleo vivo e independiente, con su propia parroquia, centros de enseñanza, una importante actividad comercial e industrial, y una vibrante vida social. Características que, en gran medida, se mantienen hasta el día de hoy en este conocido barrio montevideano.
La conexión entre la escuela y su barrio es palpable. Vecinos de larga data comparten sus perspectivas sobre la evolución de la zona, mencionando cambios como la remodelación de plazas, nuevas explanadas en la propia Escuela Sanguinetti, mejoras en el transporte y la iluminación, y un crecimiento constante de la zona comercial. Destacan la amabilidad de la gente, la tranquilidad del barrio y la amplia gama de posibilidades que ofrece en términos de educación, comercio y salud. La escuela es un punto de referencia y un pilar en la identidad comunitaria del Barrio Unión.
Monumento Histórico Nacional: Un Reconocimiento Merecido
En el año 2020, la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación otorgó al Grupo Escolar de la Unión, conocido popularmente como Escuela Sanguinetti, la declaración de Monumento Histórico Nacional. Este reconocimiento oficial pone en valor no solo la arquitectura del complejo edilicio, sino también su significado histórico y social, así como el legado de su benefactor, Felipe Sanguinetti.

Aunque la declaración se realizó en 2020, la celebración formal tuvo lugar en 2021 debido a la emergencia sanitaria. Durante el acto conmemorativo, diversas autoridades destacaron la importancia de este pronunciamiento. Robert Silva, presidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), resaltó cómo esta declaración mantiene vigentes “las mejores tradiciones de nuestro país”, aquellas que permitieron construir una nación que ha formado a grandes hombres y mujeres.
Silva enfatizó el desafío diario de los docentes y equipos educativos para inculcar a los estudiantes el significado de este complejo, la figura de Felipe Sanguinetti y la apuesta al futuro que representó esta infraestructura educativa, brindando herramientas especialmente a quienes provenían de contextos más desfavorables. Graciela Fabeyro, directora general de Educación Inicial y Primaria, subrayó los fuertes lazos que unen a la Escuela Sanguinetti con la comunidad del Barrio Unión, destacando las estrategias implementadas para minimizar el impacto de la pandemia en los aprendizajes.
El ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira, señaló que esta declaración “pone en valor un edificio homenajeando a un hombre e intentando tomar contacto con el país que éramos hace exactamente un siglo”. Reflexionó sobre el contexto de aquella época: un país abierto a la inmigración, con generosidad y éxito en la integración, y un fuerte sentido de pertenencia comunitaria y orientación al bien común por parte de quienes habían alcanzado posiciones de bienestar. Un país donde una porción significativa de la sociedad sentía la conciencia de devolver y aportar para mantener una sociedad exitosa, libre y de oportunidades. William Rey, director general de la Comisión del Patrimonio, valoró a Felipe Sanguinetti como un “verdadero mecenas”, destacando que figuras como él, con compromiso cívico y filantrópico, son cada vez menos comunes.
Arquitectura y Estructura
El conjunto edilicio ocupa una manzana completa y se compone de dos grandes pabellones ubicados sobre las esquinas, que definen un amplio patio central. La organización interna se desarrolla en dos niveles, donde se distribuyen las aulas de manera funcional, separando las áreas de servicio y las escaleras. Se trata de una estructura sencilla pero altamente operativa, diseñada para cumplir con los requisitos pedagógicos y de salubridad de la época.
La ceremonia de inauguración de 1925 contó con la presencia de autoridades, como Carlos María Prando, delegado del Consejo Nacional de Administración, quien elogió la contribución de Felipe Sanguinetti y destacó que los edificios fueron construidos “dentro de las exigencias modernas que tienden a darle a la escuela un ambiente de luz, aeración, de amplitud tal que puede provocar en la niñez la sugestión de un ambiente amable”. Ya en 1995, el edificio había sido declarado de interés departamental, un antecedente a su posterior reconocimiento nacional.
La Escuela Sanguinetti Hoy
Hoy, el Complejo Escolar Sanguinetti sigue funcionando activamente en el mismo edificio que Felipe Sanguinetti hizo posible. Las Escuelas N° 19 (turno matutino) y N° 76 (turno vespertino) continúan su labor educativa, formando a las nuevas generaciones del Barrio Unión y sus alrededores. Según la información proporcionada, la escuela (refiriéndose probablemente al conjunto N°19/N°76 en ese edificio) cuenta con un total de 347 alumnos, 14 docentes de aula y 4 profesores especiales, manteniendo viva la llama de la educación pública y el legado de su fundador.
Comparativa Histórica: El Complejo Escolar a Través del Tiempo
| Aspecto | Fundación (1925) | Configuración Actual (aprox. 2020s) |
|---|---|---|
| Donante/Legado | Donación de Felipe Sanguinetti | Legado de Felipe Sanguinetti |
| Propósito Inicial | Construcción de dos escuelas (niñas y varones) | Alberga Escuelas N°19 y N°76 en un edificio (original varones), Escuela N°20 (original niñas) separada |
| Escuelas Originales | Escuela de Niñas (luego N°20), Escuela de Varones (N°19) | Escuela N°20, Escuela N°19 (matutino), Escuela N°76 (vespertino) |
| División de Turnos | N°19 funcionaba en 2 turnos | N°19 (matutino), N°76 (vespertino) - división formal en 1940 |
| Género Estudiantil Inicial | Separados por género (Niñas vs Varones). N°19 inicialmente solo varones. | Mixto en N°76 desde 1952 (implícito mixto actualmente) |
| Ubicación | Manzana completa, Av. 8 de Octubre | Misma manzana, edificios originales |
| Status Histórico | No declarado | Declarado Monumento Histórico Nacional (2020), Interés Departamental (1995) |
| Primeros Alumnos/as (N°76) | N/A (creada en 1940) | Primer alumno (N°19 original, luego N°76 turno): Jorge Hernández. Primera alumna (N°76): Elba Delgado (1952). |
Preguntas Frecuentes sobre la Escuela Sanguinetti
¿Quién fue Felipe Sanguinetti?
Felipe Sanguinetti fue un comerciante próspero nacido en la Villa de La Unión. Fue conocido por su solidaridad y su compromiso con la educación y la salud. Realizó una importante donación económica al Estado uruguayo, a través de su testamento, para financiar la construcción de una escuela en el Barrio Unión, la cual lleva su nombre en su honor.
¿Cuándo fue fundada la Escuela Sanguinetti?
El complejo escolar fue fundado e inaugurado en el año 1925, gracias a la donación realizada por Felipe Sanguinetti.
¿Por qué se llama Escuela Sanguinetti?
Lleva el nombre de Felipe Sanguinetti en reconocimiento y homenaje a su generosa donación del predio y los fondos necesarios para la construcción del edificio escolar.
¿Qué escuelas funcionan actualmente en el complejo Sanguinetti?
Actualmente, el complejo alberga la Escuela Nº 19 (turno matutino) y la Escuela Nº 76 (turno vespertino) en el edificio que originalmente fue la escuela de varones. La Escuela N° 20, que fue la escuela de niñas original, se encuentra en otro edificio dentro de la misma manzana.
¿Es la Escuela Sanguinetti un Monumento Histórico Nacional?
Sí, el Grupo Escolar de la Unión, conocido como Escuela Sanguinetti, fue declarado Monumento Histórico Nacional por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2020.
¿Cuáles son los principios educativos de la escuela?
Como institución pública uruguaya, sus principios son la gratuidad, la laicidad y la igualdad. Buscan ofrecer un enfoque amplio del conocimiento, contemplar las inteligencias múltiples y formar ciudadanos responsables y comprometidos.
La historia del Complejo Escolar Sanguinetti es un testimonio del valor de la filantropía, la importancia de la educación pública y la profunda conexión entre una institución educativa y la comunidad a la que sirve. Su declaración como Monumento Histórico Nacional asegura la preservación de su legado para las futuras generaciones.
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