19/10/2023
Ser un colegio marista va más allá de una simple afiliación institucional. Representa un compromiso profundo con una visión educativa y espiritual específica, arraigada en el carisma de su fundador, San Marcelino Champagnat. Desde su origen en 1817, la misión fundamental del Instituto de los Hermanos Maristas ha sido la educación cristiana de niños y jóvenes, especialmente aquellos más necesitados de atención.

Un colegio marista se concibe como una comunidad donde hermanos y laicos trabajan juntos, inspirados por el Evangelio y el carisma marista, para lograr una excelencia educativa que contribuya a la construcción de un mundo mejor. Esta excelencia no es solo académica, sino que abarca la formación integral de la persona.
- Misión y Propósito Educativo
- Valores Fundamentales del Carisma Marista
- El Espíritu de Familia: Un Rasgo Distintivo
- Excelencia Educativa Inspirada en el Carisma
- La Familia como Pilar Fundamental
- Educadores: Hermanos y Laicos en Misión Compartida
- Evangelización en la Cotidianidad
- Una Presencia Global con Historia
- Preguntas Frecuentes sobre los Colegios Maristas
- Conclusión
Misión y Propósito Educativo
La misión explícita de los Colegios Maristas es clara: ser discípulos de Marcelino Champagnat, unidos en la misión de la Iglesia, dedicados a niños y jóvenes. El objetivo educativo central es alcanzar la excelencia, inspirada por el Evangelio y el carisma marista, con un firme compromiso en la construcción del Reino de Dios.
Esto se traduce en un enfoque pedagógico que busca que cada alumno y alumna descubra su propia vocación y desarrolle sus aptitudes no solo para su beneficio personal, sino para ponerlas al servicio de los demás. Se fomenta el crecimiento en todas las dimensiones: intelectual, espiritual, social y personal.
Valores Fundamentales del Carisma Marista
Los colegios maristas se distinguen por un conjunto de valores que impregnan toda la vida escolar y las relaciones que se establecen dentro de la comunidad. Estos valores son el pilar de su identidad:
- Sencillez: Una actitud de humildad, transparencia y autenticidad en el trato y en el ser.
- Presencia de María: María, la Buena Madre, es un referente constante, un modelo de fe y disponibilidad que inspira la confianza y el abandono confiado en Dios.
- Abandono confiado en el Señor: Una actitud de fe profunda, similar a la de un niño que se abandona en los brazos de su madre, confiando plenamente en la providencia divina.
- Espíritu de familia: Quizás uno de los rasgos más característicos. Se busca crear un ambiente de acogida, cercanía, cordialidad y apoyo mutuo entre todos los miembros de la comunidad educativa (alumnos, familias, educadores, personal).
- Amor al trabajo: La valoración del esfuerzo, la dedicación y la obra bien hecha, siguiendo el ejemplo práctico y laborioso de Marcelino Champagnat.
- Presencia y cercanía: Una educación que se basa en estar con los alumnos, acompañarlos de cerca, conocer sus realidades y establecer relaciones significativas.
Estos valores no son meros conceptos, sino que se viven y se transmiten en el día a día, configurando un estilo propio de ser y hacer marista.
El Espíritu de Familia: Un Rasgo Distintivo
El espíritu de familia es central en la educación marista. Nace de la inspiración en la ternura de la Buena Madre y se manifiesta en la sencillez y cordialidad de las relaciones. Es un espíritu que busca reproducir la disposición filial de Champagnat hacia María, creando un ambiente donde todos se sienten acogidos y valorados como en una familia. María es vista como la madre de esta familia, la que une la vida humana y la divina, y los maristas se conciben a sí mismos como portadores de Jesús, de sentido y de esperanza, siguiendo su ejemplo.

Este espíritu influye en la manera en que se acoge a las familias, reconociéndolas como las primeras educadoras de sus hijos, ofreciéndoles espacios de participación y buscando una cercanía constante.
Excelencia Educativa Inspirada en el Carisma
La aspiración a la excelencia educativa en los colegios maristas está intrínsecamente ligada a la fidelidad a la misión recibida. No es una búsqueda de resultados académicos por sí solos, sino una búsqueda de la calidad en la formación integral, arraigada en los valores y el espíritu marista.
Marcelino Champagnat, con su intuición y sentido práctico, valoraba la obra bien hecha y demostró capacidad para resolver situaciones diversas. Este legado impulsa a los educadores maristas a entregar su saber con calidad y su ser con afecto, buscando siempre mejorar y adaptarse a los contextos actuales sin perder la esencia del carisma.
La Familia como Pilar Fundamental
Los colegios maristas otorgan un valor fundamental a la familia. La reconocen como la primera y principal educadora de los hijos y se esfuerzan por acogerla y establecer una relación de cercanía y colaboración. Se ofrecen espacios para que los padres participen activamente en la vida del colegio, fortaleciendo así la alianza entre la casa y la escuela en el proceso formativo de los alumnos.
Educadores: Hermanos y Laicos en Misión Compartida
La comunidad educativa marista está compuesta por un equipo diverso de educadores, que incluye tanto a los Hermanos Maristas como a numerosos laicos. Esta colaboración entre hermanos y laicos es un signo distintivo de la misión marista hoy en día. Juntos, comparten el compromiso de entregar lo mejor de sí mismos, combinando el afecto en el trato con la calidad en la enseñanza y el acompañamiento.

Evangelización en la Cotidianidad
Un colegio marista entiende la evangelización no como una actividad aislada, sino como algo que impregna la totalidad de la vida escolar. El currículo, las actividades extraescolares, las relaciones interpersonales, los valores vividos; todo es una oportunidad para transmitir el mensaje del Evangelio y el carisma de Champagnat. Amar y seguir a Jesús a ejemplo de María, reconociendo en el pesebre, el altar y la cruz los lugares que inspiran la misión, es el motor que impulsa esta labor evangelizadora.
Una Presencia Global con Historia
Fundada en 1817, la Institución Marista tiene una larga historia y una presencia global que se extiende por numerosos países. Desde la formación inicial de los Hermanos como educadores hasta la creación de diversas instituciones educativas en todos los niveles, la misión de Champagnat de educar a la juventud ha perdurado y evolucionado. Un ejemplo de esta evolución es la creación de instituciones de educación superior, que inicialmente sirvieron para formar a los propios Hermanos como educadores, y que luego abrieron sus puertas a una comunidad más amplia, siempre con el espíritu de servicio y excelencia marista como telón de fondo, aunque cada institución pueda tener su propio camino y desarrollo institucional.
Preguntas Frecuentes sobre los Colegios Maristas
Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre la identidad y el funcionamiento de los colegios maristas:
¿Quién fue Marcelino Champagnat?
San Marcelino Champagnat fue un sacerdote francés que fundó el Instituto de los Hermanos Maristas en 1817 con el objetivo de educar y evangelizar a los niños y jóvenes, especialmente en las zonas rurales más desatendidas.
¿Los colegios maristas son solo para religiosos?
No. Si bien fueron fundados por una congregación religiosa (los Hermanos Maristas), hoy en día la gran mayoría de los educadores y directivos son laicos. Los colegios acogen a alumnos de diversas procedencias, ofreciendo una educación con un marcado carácter católico y marista.
¿Qué papel juega María en la educación marista?
María, bajo la advocación de la 'Buena Madre', es una figura central. Inspira confianza, sencillez y abandono confiado. Es vista como la madre de la comunidad y el modelo a seguir para llegar a Jesús.

¿Qué valores destacan en un colegio marista?
Los valores clave son la sencillez, la presencia de María, el abandono confiado en el Señor, el espíritu de familia, el amor al trabajo, y la presencia y cercanía.
¿Un colegio marista es solo católico?
Son centros educativos católicos que se inspiran en el Evangelio y el carisma marista. Ofrecen una propuesta formativa que integra la fe, pero acogen a alumnos de diferentes creencias, respetando siempre su libertad religiosa, aunque el proyecto educativo tiene una clara identidad católica.
¿Qué significa el "espíritu de familia"?
Es el ambiente de acogida, cercanía, cordialidad y apoyo mutuo que se busca crear en el colegio, donde todos los miembros de la comunidad se sienten parte de una gran familia inspirada por la "Buena Madre".
Conclusión
En resumen, ser un colegio marista implica adherirse a una misión educativa y evangelizadora con más de 200 años de historia, centrada en la formación integral de niños y jóvenes. Es vivir un carisma que se manifiesta en valores como la sencillez, el espíritu de familia, la presencia de María y el amor al trabajo. Es buscar la excelencia no solo académica, sino humana y cristiana, acompañando de cerca a los alumnos y trabajando en estrecha colaboración con las familias. Es, en definitiva, formar personas capaces de descubrir su potencial y ponerlo al servicio de los demás, inspirados por la vida y el ejemplo de San Marcelino Champagnat.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Colegio Marista: Misión, Valores y Espíritu puedes visitar la categoría Educación.
