¿Por qué se prohibieron los celulares en los colegios?

Celulares en Colegios: ¿Prohibir o Educar?

28/01/2021

El debate sobre la presencia y el uso de teléfonos celulares en el aula es cada vez más relevante y genera posturas encontradas en el ámbito educativo. Mientras algunas voces claman por la prohibición total como solución a problemas de distracción y salud mental, expertos en tecnología educativa advierten que esta medida podría ser una simplificación excesiva de un desafío mucho más profundo y complejo, que requiere un abordaje integral y pedagógico.

¿Están permitidos los teléfonos en las escuelas de Canadá?
Se prohíbe el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar desde preescolar hasta 6.º grado . A partir de 7.º grado se permitirá el uso de celulares durante los descansos. Se pueden hacer excepciones para hacer llamadas (por ejemplo, a los padres). Se ruega a los docentes que cumplan las normas.

Quienes se dedican al estudio de la tecnología aplicada a la educación suelen evitar las posiciones extremas que demonizan o glorifican los dispositivos digitales. La tecnología, y en particular el celular, no es inherentemente buena o mala; su impacto depende del contexto, el propósito y la mediación educativa. Los celulares, con su capacidad de conexión, acceso a información y herramientas diversas, están profundamente integrados en la vida cotidiana de niños y adolescentes, influyendo en cómo se relacionan, aprenden y participan en el mundo.

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Las Preocupaciones Detrás del Debate

Las propuestas de prohibición no surgen de la nada. A menudo responden a preocupaciones legítimas y crecientes. Una de las principales es la distracción constante que los celulares pueden generar en el aula, desviando la atención de los estudiantes de las actividades de aprendizaje. Esta distracción se relaciona, en parte, con el diseño mismo de las plataformas digitales y redes sociales, creadas para captar y retener la atención de los usuarios. Los adolescentes, en particular, son considerados más vulnerables a estos mecanismos.

Otro factor importante es la preocupación global por la crisis de salud mental en niños y adolescentes. El aumento de la ansiedad, desórdenes alimenticios, depresión, así como problemas como el ciberacoso (bullying), el grooming y la ludopatía, han sido vinculados, en parte, al uso excesivo e inadecuado de dispositivos y redes sociales. Desde esta perspectiva, la prohibición se ve como una forma de proteger a los jóvenes de estos riesgos.

Además, se mencionan posibles impactos negativos en el rendimiento académico. Algunos reportes, como el analizado en el caso de Canadá, sugieren que la disminución del uso de celulares en la escuela podría correlacionarse con una mayor productividad y compromiso en clase, y potencialmente con mejores calificaciones.

La Visión de los Expertos: Más Allá de la Prohibición

Sin embargo, la mayoría de los especialistas consultados coinciden en que la prohibición total no es la respuesta adecuada. Argumentan que es una medida simplista que ignora la complejidad del problema y las oportunidades que la tecnología ofrece. Mariana Maggio, por ejemplo, señala que la tecnología digital es parte esencial de la cultura contemporánea y, por tanto, debe ser objeto de la educación, no algo a erradicar. Prohibir es, desde esta óptica, “abandonar la cuestión”.

¿Por qué se prohibieron los celulares en los colegios?
Prohibir los celulares en las aulas implicaría dejar de lado la oportunidad de enseñar a los jóvenes a manejarse en entornos digitales, a comprender los algoritmos y a desarrollar una conciencia crítica sobre el uso de las redes sociales.5 sept 2024

Alejandro Artopoulos comparte la preocupación por la salud mental, pero insiste en que “prohibir no es la solución”. Propone abordar el problema regulando las redes sociales que causan más daño y, fundamentalmente, dotando a los jóvenes de herramientas educativas para desarrollar autocontrol y comprender cómo funcionan los algoritmos que influyen en su comportamiento en línea. Esto apunta a la necesidad de un currículum de ciudadanía digital crítica.

Ciudadanía Digital y Alfabetización Digital: Competencias Clave

El concepto de ciudadanía digital se refiere a la capacidad de participar de manera responsable, ética y crítica en el entorno digital. Esto implica no solo saber usar la tecnología, sino también comprender los derechos, las obligaciones, los riesgos y las dinámicas de poder que operan en el espacio digital, incluyendo el rol de las plataformas tecnológicas que no siempre son transparentes. Melina Masnatta destaca que este concepto está en constante reconfiguración, especialmente con el avance de la inteligencia artificial.

La alfabetización digital, por su parte, va más allá del manejo técnico de los dispositivos. Implica entender cómo se construye el ámbito digital, bajo qué condiciones, y desarrollar una mirada crítica. Masnatta propone articular la educación en ciudadanía y alfabetización digital en tres niveles: la capacidad técnica (¿puedo hacerlo?), la pedagogía (¿para qué?) y la ética (¿con qué sentido?). Sin esta formación, los estudiantes quedan expuestos a los aspectos menos saludables del entorno digital sin las herramientas para navegarlo.

Prohibir los celulares en la escuela, especialmente en contextos donde son el único dispositivo accesible, implica perder la oportunidad de enseñar estas competencias fundamentales para el siglo XXI. Como señala Artopoulos, muchas escuelas no cuentan con suficiente infraestructura tecnológica (computadoras, etc.), lo que convierte al celular en la única vía para que los estudiantes desarrollen habilidades digitales críticas y aprendan a manejarse de forma segura y responsable en línea.

¿Qué se Pierde al Prohibir?

La prohibición del celular en el aula conlleva pérdidas significativas. Sabrina Pais subraya que se pierde un “instrumento poderoso para acceder a textos, videos, podcasts, aplicaciones educativas, juegos” y, crucialmente, la posibilidad de “desarrollar las competencias digitales” que los jóvenes necesitarán en su futuro personal y profesional. Ignorar la presencia constante del dispositivo en la vida cotidiana de los estudiantes fuera del colegio es, según ella, “bastante grave”.

Además, se pierde la oportunidad de fomentar la autonomía y la responsabilidad en el uso de la tecnología. Enseñar a los estudiantes a autorregularse y discernir el momento y la forma adecuada de usar el dispositivo es un aprendizaje mucho más valioso a largo plazo que simplemente imponer una restricción externa.

¿Qué dice la ley sobre el uso del celular?
Según la nueva norma, está prohibido llevar el celular en cualquier parte del automóvil. Ahora, se exige que el teléfono o cualquier otro tipo de dispositivo electrónico debe estar en un lugar fijo que impida convertirse en un proyectil en caso de frenar bruscamente o en un accidente.

El Verdadero Desafío: La Pedagogía Atrapante

Mariana Maggio plantea que, si los estudiantes prefieren mirar sus celulares que atender la clase, quizás el problema no sea el dispositivo en sí, sino la propuesta de enseñanza. Si la propuesta pedagógica no es lo suficientemente “fuerte o relevante” como para captar la atención de los estudiantes y competir con el atractivo de los juegos o las redes sociales, las condiciones para el aprendizaje se verán alteradas. El centro del debate, entonces, debería ser cómo generar prácticas de enseñanza “poderosas”, interesantes y comprometidas que hagan que los estudiantes quieran estar plenamente presentes en el aula.

Cuando se integran adecuadamente, los dispositivos conectados pueden abrir un abanico de experiencias educativas valiosas e innovadoras: conectar con expertos remotos, realizar visitas virtuales a museos o lugares históricos, explorar procesos productivos en otras regiones, acceder a información actualizada al instante, o utilizar herramientas de inteligencia artificial para potenciar el aprendizaje.

Ejemplos de Uso Pedagógico Exitoso

El caso de Yanina Pamela González, profesora de Biología en Corrientes, ilustra cómo los celulares pueden convertirse en aliados del aprendizaje. Mediante la planificación y acuerdos claros con los estudiantes, los celulares se utilizaron para documentar procesos, crear videos educativos cortos, realizar “visual thinking” y, de manera destacada, producir un podcast sobre el dengue. Los estudiantes usaron sus teléfonos para grabar entrevistas, compartir guiones y audios por WhatsApp, editar y subir el podcast a Spotify. Esta experiencia demuestra que, con una propuesta entusiasta y consensuada, los dispositivos dejan de ser fuentes de distracción para convertirse en herramientas de creación y difusión del conocimiento.

González también permite a sus alumnos explorar herramientas como ChatGPT, pero siempre guiándolos para que consulten diversas fuentes, fomentando así el pensamiento crítico y el uso responsable de la inteligencia artificial.

Implementación de Prohibiciones: El Caso de Canadá

El caso de Canadá, donde la prohibición de celulares se ha expandido a la mayoría de las provincias tras una medida inicial en Ontario en 2019, ofrece una perspectiva práctica sobre los desafíos de estas políticas. Aunque algunos estudiantes admiten que usan menos el teléfono y algunos profesores reportan mayor compromiso, la implementación ha sido mixta y ha generado problemas significativos.

Las reglas en Ontario, por ejemplo, varían según la edad (prohibición total hasta 6º grado, permitidos en recesos para grados superiores) y permiten excepciones médicas o para contactar padres. Sin embargo, la principal dificultad radica en la aplicación consistente. Las uniones de profesores han expresado preocupación por la falta de claridad sobre qué hacer si un teléfono confiscado se daña o se pierde, o cómo actuar ante reacciones agresivas de estudiantes o padres que exigen la devolución inmediata de los dispositivos. Algunos directores han instado a los profesores a ser “complacientes por defecto” o incluso les han advertido que podrían ser personalmente responsables por daños o pérdidas.

¿Qué dice el Ministerio de Educación sobre el uso de celulares?
“La regulación busca minimizar las interrupciones en las clases causadas por los celulares para que los estudiantes puedan concentrarse en sus aprendizajes, y su alcance no afecta el uso de dispositivos electrónicos para aquellos estudiantes que lo requieran por alguna condición de salud”, agregó.

Esta inconsistencia en la aplicación (variando de una escuela a otra, e incluso de un profesor a otro dentro de la misma escuela) confunde a los estudiantes y reduce la efectividad de la medida. Expertos como Sachin Maharaj señalan que para que una prohibición sea efectiva, necesita expectativas claras, consistentes y el apoyo de todos los actores: profesores, estudiantes y, especialmente, padres, quienes a menudo son la principal fuente de resistencia.

Se han propuesto soluciones tecnológicas como las bolsas con cierre magnético (Phone Locker®), originarias de Australia, que permiten a los estudiantes conservar sus teléfonos pero los hacen inaccesibles durante el día escolar, abriéndose solo en puntos específicos de la escuela o con un desbloqueador manual por parte de los profesores si es necesario para una actividad. Este tipo de soluciones buscan mitigar los problemas de aplicación y responsabilidad.

Hacia un Uso Consciente y Propósito

El aula es un espacio único para debatir y reflexionar sobre el uso de los dispositivos, establecer “otros tiempos” y regulaciones, y comprender el propósito detrás de la tecnología. Melina Masnatta argumenta que, contrariamente a la idea de que el celular interrumpe la clase, es la clase la que debe interactuar con el celular, dándole un propósito educativo activo y consensuado.

La escuela tiene la responsabilidad de modelar el uso de la tecnología, ya que fuera del aula, los usos suelen ser más compulsivos. Sin una alfabetización digital sólida, una ciudadanía digital efectiva y las destrezas para un uso básico y crítico, los estudiantes quedan desprotegidos en un mundo cada vez más digitalizado. Mariana Maggio plantea la hipótesis de una futura necesidad de recurrir a estos dispositivos (como en una pandemia) y se pregunta qué se les dirá a los estudiantes si hoy se les prohíbe su uso.

La clave no está en ignorar la tecnología, sino en diseñar experiencias de aprendizaje tan relevantes y comprometidas que los estudiantes se involucren plenamente en lo que sucede en el aula, reconociendo el valor único que la escuela les ofrece. Integrar las “tramas culturales de la construcción del conocimiento contemporáneo”, que incluyen la tecnología, parece indispensable para preparar a los estudiantes para el futuro de manera responsable y efectiva.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué se considera prohibir los celulares en las escuelas?

  • Las principales razones son la distracción en clase, la preocupación por la salud mental de los estudiantes (ansiedad, depresión, adicción a redes sociales) y el potencial impacto negativo en el rendimiento académico.

¿Qué argumentan los expertos en contra de la prohibición total?

  • Sostienen que simplifica un problema complejo. Los celulares son herramientas integradas en la vida y necesarias para desarrollar alfabetización digital y ciudadanía digital. Prohibirlos elimina oportunidades de aprendizaje y no enseña a los estudiantes a usar la tecnología de forma responsable.

¿Cómo pueden usarse los celulares de forma positiva en el aula?

  • Pueden ser utilizados como herramientas de investigación, acceso a recursos educativos (videos, podcasts, apps), creación de contenido multimedia (videos, audios, presentaciones), conexión con expertos y exploración virtual. El uso pedagógico requiere propósitos claros y acuerdos consensuados.

¿Cuáles son los desafíos de implementar una prohibición total?

  • Incluyen la dificultad de la aplicación consistente de las reglas, la falta de apoyo y claridad para los profesores (responsabilidad por daños, manejo de reacciones adversas) y la posible resistencia de estudiantes y padres.

¿Cuál es la alternativa a la prohibición simple?

  • Un enfoque educativo que incluya enseñar ciudadanía digital y alfabetización digital, establecer acuerdos claros sobre el uso, diseñar propuestas pedagógicas más atractivas y relevantes, y brindar capacitación y apoyo constante a los docentes.

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