04/07/2023
En el estudio profundo del comportamiento humano, especialmente aquel que se desvía de las normas establecidas por la sociedad, encontramos un cruce fascinante entre dos disciplinas aparentemente distintas: la Antropología y la Criminología. A menudo, surge la pregunta sobre la relevancia de estudiar las bases de la Antropología cultural dentro del ámbito criminológico. La respuesta reside en la naturaleza misma del ser humano y de las sociedades en las que vivimos. Para comprender por qué las personas actúan de cierta manera, incluyendo las conductas que consideramos delictivas o desviadas, es indispensable analizar al individuo dentro de su entramado cultural y social. No somos seres aislados; nuestra identidad, nuestras creencias y nuestras acciones están intrínsecamente moldeadas por el entorno en el que crecemos y nos desarrollamos.

La Antropología es una ciencia vasta y comprensiva que se dedica al estudio científico y humanístico de los seres humanos en su totalidad. Abarca nuestro pasado, presente y futuro, explorando tanto nuestra biología como nuestra sociedad y cultura. Su objetivo es analizar al ser humano en el contexto cultural y social del que forma parte, rastreando su origen, su evolución como especie social y los cambios en sus conductas a lo largo del tiempo. Nos considera como seres intrínsecamente sociales, animales gregarios que necesitamos vivir en sociedad, incluso para garantizar nuestra supervivencia. Esta necesidad de interacción social, evidente desde nuestra infancia, es lo que facilita el proceso educativo y la transmisión de conocimientos y comportamientos, tanto los aceptables como los rechazables. El proceso por el cual un individuo aprende e interioriza los patrones de comportamiento de su sociedad es lo que conocemos como socialización.
Además de ser seres sociales, somos seres profundamente culturales. La cultura, en un sentido amplio, abarca todo lo que ha sido creado o modificado por el ser humano. Puede ser definida como el conjunto de conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualquier otra capacidad o hábito adquirido por el hombre como miembro de la sociedad. En esencia, es un sistema integrado de ideas, valores, actitudes, normas, ética y modos de vida, organizados en esquemas que poseen una cierta estabilidad dentro de una sociedad y que, de manera crucial, influyen en la conducta de sus miembros, así como en la estructura y reproducción de la propia sociedad.
Dentro de la Antropología, la Antropología cultural se enfoca específicamente en el estudio de las características del comportamiento aprendido en las sociedades humanas. Es, en esencia, la ciencia de la cultura humana. Examina el origen, desarrollo, estructura, características y variaciones de la cultura tanto en las sociedades históricas como en las contemporáneas. Conocer las cuestiones fundamentales de la existencia humana y de su cultura nos proporciona una comprensión profunda de cómo somos individual y grupalmente, cómo es nuestra cultura, cómo ha evolucionado nuestra percepción de nosotros mismos y nuestra historia, y, fundamentalmente para la Criminología, cómo identificamos y definimos las desviaciones.
La Antropología no solo se adentra en los orígenes y la evolución de la especie, sino que también analiza la personalidad humana. El estudio de la personalidad es un componente esencial para la Criminología. Es aquí donde la conexión se vuelve más evidente. La Criminología, desde una perspectiva antropológica, estudia cómo las normas, consideradas un elemento fundamental de la cultura, delimitan lo que se considera una personalidad y un comportamiento aceptables o 'buenos', permitiendo así la distinción con el comportamiento desviado. Es importante notar que la desviación no siempre implica una acción explícitamente negativa o un delito; puede incluir conductas que simplemente se apartan de la norma social, incluso si no perjudican a terceros, o incluso un exceso en el cumplimiento de las reglas.
La Criminología, en su sentido más amplio, se dedica al análisis de los delitos, las víctimas, los delincuentes, así como el control social y los procesos de resocialización. Para abordar estos temas de manera efectiva, la Criminología necesita comprender la 'personalidad criminal' (entendida no solo como un rasgo innato, sino como un resultado de la interacción biopsicosocial), explicar y prevenir los diversos tipos de crímenes e intervenir en los infractores. Desde esta perspectiva, la prevención del delito es fundamentalmente más deseable que su mero castigo. Y para prevenir, es necesario comprender las causas y los contextos. Esto nos lleva a la necesidad de analizar los hechos delictivos, las manifestaciones de la delincuencia y sus eventos concretos a través de métodos empíricos, prestando especial atención al entorno en el que ocurren.
Tanto para la Antropología cultural como para la Criminología, el estudio del contexto social y cultural en el que las personas viven y se desarrollan es absolutamente esencial. Es en este entorno donde se construyen las definiciones de delito y de desviación, y donde se aplican los mecanismos de control social para limitar ciertas conductas. La conducta desviada, en alguna de sus formas, está presente en todas las sociedades humanas y está determinada en gran medida por el contexto social y cultural específico. Lo que en una cultura se considera una norma, en otra puede ser una desviación, y viceversa. Esta relatividad cultural de las normas y la desviación subraya la importancia de la perspectiva antropológica.
La corriente criminológica antropológica, por lo tanto, no se limita a una visión biologista del criminal (como algunas interpretaciones históricas iniciales pudieron sugerir), sino que se centra en la comprensión del delincuente como un ser cultural y social. Estudia cómo los procesos de socialización, la estructura social, los valores culturales, las normas y las instituciones influyen en la propensión a la desviación y al delito. Analiza cómo las subculturas pueden generar normas propias que entran en conflicto con las normas de la cultura dominante, llevando a conductas que, desde la perspectiva de la sociedad general, son consideradas delictivas. También examina cómo las desigualdades sociales y las tensiones dentro de una cultura pueden manifestarse en formas de desviación.
Consideremos, por ejemplo, el concepto de 'anomia' desarrollado por sociólogos y criminólogos influenciados por perspectivas sociales y culturales. La anomia se refiere a una falta de normas o una confusión en las normas sociales que puede llevar a la desviación. Un antropólogo cultural podría explorar cómo los cambios sociales rápidos, la migración o el choque cultural pueden erosionar o alterar las estructuras normativas tradicionales dentro de una comunidad, contribuyendo a un aumento de la desviación o la delincuencia. La perspectiva antropológica nos ayuda a entender la delincuencia no solo como un problema individual, sino como un fenómeno social y cultural complejo, arraigado en las dinámicas de la vida comunitaria.
En lugar de ver al delincuente como un individuo inherentemente 'malo' o 'patológico' aislado de su entorno, la corriente criminológica antropológica busca comprender las fuerzas sociales y culturales que pueden influir en su comportamiento. Examina cómo la pertenencia a ciertos grupos sociales, la interiorización de determinados valores culturales, la exposición a modelos de comportamiento desviado y la interacción con las instituciones de control social (como la policía o el sistema judicial, que también son productos culturales) moldean la trayectoria de un individuo hacia la desviación o el delito. Esta perspectiva es fundamental para desarrollar estrategias de prevención y rehabilitación que sean culturalmente sensibles y socialmente informadas.

La relación entre Criminología y Antropología cultural es, por consiguiente, mucho más estrecha y vital de lo que podría parecer a primera vista. Ambas disciplinas comparten un interés fundamental en el estudio del ser humano en su contexto social y cultural, aunque con enfoques y objetivos distintos. La Antropología proporciona a la Criminología herramientas conceptuales y metodológicas para entender la diversidad de comportamientos humanos, la construcción social de las normas y la desviación, y el papel de la cultura en la configuración de la criminalidad. La Criminología, a su vez, ofrece a la Antropología un campo de estudio empírico rico para explorar las manifestaciones más conflictivas del comportamiento humano y las respuestas sociales a estas manifestaciones.
Para ilustrar la complementariedad, podemos considerar una tabla comparativa:
| Aspecto | Enfoque de la Antropología Cultural | Enfoque de la Criminología (con perspectiva antropológica) |
|---|---|---|
| Objeto de Estudio Principal | La Cultura Humana en toda su diversidad; Comportamiento aprendido | El Delito, la Desviación, el Delincuente, la Víctima, el Control Social |
| Unidad de Análisis | Sociedades, Grupos Culturales, Individuo en su Contexto | Actos Delictivos, Patrones de Criminalidad, Individuo Delincuente, Sistemas de Control |
| Pregunta Central | ¿Cómo se organizan, transmiten y varían las culturas y el comportamiento? | ¿Por qué ocurre el delito? ¿Quién lo comete? ¿Cómo se previene y controla? |
| Rol de las Normas | Elementos constitutivos de la cultura que guían el comportamiento aceptable | Definiciones de lo lícito/ilícito y lo desviado/normal; Base del control social |
| Rol del Contexto | Moldea fundamentalmente el comportamiento y la cultura | Determina las definiciones de delito/desviación y influye en la ocurrencia y respuesta al delito |
| Objetivo Final | Comprender la condición humana y la diversidad cultural | Comprender, explicar, prevenir y controlar el delito y la desviación |
Esta tabla subraya cómo la Antropología cultural aporta el marco necesario para entender el trasfondo de las normas y el comportamiento, mientras que la Criminología aplica este entendimiento al fenómeno específico del delito y la desviación. El estudio de la corriente criminológica antropológica implica, por tanto, integrar estas perspectivas para obtener una imagen más completa y matizada de la criminalidad.
Preguntas Frecuentes:
¿Por qué es importante la Antropología para la Criminología?
La Antropología es crucial porque ayuda a la Criminología a entender el delito y la desviación no solo como actos individuales, sino como fenómenos sociales y culturales. Proporciona el marco para analizar cómo las normas, los valores y las estructuras sociales influyen en el comportamiento, incluyendo el comportamiento delictivo.
¿Qué se considera 'desviación' desde esta perspectiva?
La desviación es cualquier comportamiento que se aparta de las normas establecidas por un grupo social o una cultura. No se limita solo a los delitos, sino que incluye cualquier acción o rasgo que la sociedad considera 'fuera de lo normal' o 'inaceptable' según sus reglas culturales y sociales.
¿Cuál es el papel de la cultura en la criminalidad?
La cultura define lo que es aceptable y lo que no lo es (normas), moldea los valores y creencias que guían el comportamiento, influye en los procesos de socialización que transmiten estas normas y valores, y puede generar tensiones o conflictos que se manifiesten en formas de desviación o delito. Las subculturas también pueden tener normas propias que difieren de la cultura dominante.
¿Cómo influye la socialización en el comportamiento delictivo?
La socialización es el proceso por el cual aprendemos las normas y valores de nuestra sociedad. Si un individuo es socializado en un entorno donde las normas que favorecen el comportamiento desviado o delictivo son prominentes, o si el proceso de socialización es deficiente, esto puede aumentar la probabilidad de que incurra en tales comportamientos.
¿La corriente antropológica en Criminología se enfoca solo en la biología?
Aunque históricamente hubo enfoques tempranos que enfatizaban rasgos físicos (como los de Lombroso), la corriente criminológica antropológica moderna se centra principalmente en los aspectos culturales, sociales y contextuales del comportamiento humano y la criminalidad, viendo al ser humano como un ser biopsicosocial complejo.
En conclusión, la corriente criminológica antropológica nos invita a mirar más allá del acto delictivo individual y a sumergirnos en el rico y complejo tapiz de la vida social y cultural humana. Nos enseña que para comprender verdaderamente por qué algunas personas cometen delitos, debemos entender el mundo en el que viven, las normas que los rigen (o la falta de ellas), los procesos que los han formado y las fuerzas sociales que operan a su alrededor. Es una perspectiva esencial para cualquier estudio serio de la criminalidad que busque ser completo, matizado y, lo más importante, útil para construir sociedades más seguras y justas.
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