17/04/2022
En estos días, marcados por tantas incertidumbres y vacilaciones, emerge una certeza innegociable: la escuela, como institución fundamental, debe permanecer abierta. Su función trasciende el simple dictado de clases; es un pilar esencial para la construcción social y el futuro de nuestra comunidad.

Para comprender la magnitud de su rol, es útil rastrear su historia en países como Argentina, donde la institución escolar fue configurando la nación misma. A fines del siglo XIX, el país experimentaba un crecimiento demográfico exponencial, pasando de 3.005.000 habitantes en 1885 a 7.885.000 en 1914. En este contexto, con un 35% de analfabetismo y una cuarta parte de la población extranjera, la Ley 1420 de 1884 se erigió como una herramienta vital de homogeneización y cohesión social. Esta corriente normalizadora permitió que millones de niños y niñas accedieran a un derecho fundamental: la educación.
La escuela se transformó así en un instrumento poderoso de democratización, de transformación social y de desarrollo económico. Durante gran parte del siglo XX, acceder a la educación, ya fuera primaria, secundaria o universitaria, significaba una garantía casi segura de crecimiento social y personal. La obra de Florencio Sánchez, M´hijo, el dotor, refleja esta percepción de la educación como la clave para la movilidad social, una vía para que las nuevas generaciones superaran las condiciones de sus padres y abuelos, alcanzando un trabajo digno y prestigio social.
- El Desafío Inesperado: La Pandemia y el Cierre Escolar
- Más Allá de los Contenidos: La Escuela Como Espacio Social
- La Función Esencial y la Presencia del Estado
- El Desafío de la Retención y la Necesidad de Nuevas Alternativas
- Un Debate Necesario y el Compromiso de Todos
- Comparativa: El Rol de la Escuela (Ayer y Hoy)
- Preguntas Frecuentes sobre la Importancia de la Escuela
El Desafío Inesperado: La Pandemia y el Cierre Escolar
La llegada de la pandemia mundial y la consecuente cuarentena “perpetua” nos sumergieron en un escenario complejo. La suspensión de las clases presenciales en 2020 expuso las profundas desigualdades existentes. Si bien algunos intentaron postular la educación virtual como un reemplazo viable, la realidad mostró otra cara: casi el 50% de los estudiantes no tenían acceso a dispositivos tecnológicos adecuados, y aquellos que sí los poseían, a menudo carecían de apoyo en casa para realizar las tareas. La creatividad y el compromiso de muchos docentes se hicieron patentes en situaciones extremas, como dejar material en kioscos o dar clases por radio barrial, e incluso el emblemático caso de la maestra que llegó en canoa para entregar actividades a sus alumnos.
Indudablemente, la salud es primordial, especialmente en un país que lucha contra la pobreza estructural. Sin embargo, son precisamente los ciudadanos más vulnerados quienes sufren las peores consecuencias del cierre escolar. Para ellos, la escuela no es solo un lugar de aprendizaje académico, sino un espacio de contención, alimentación y socialización fundamental.
Uno de los aspectos cruciales que la pandemia puso de manifiesto es que la escuela es mucho más que un edificio donde se enseñan contenidos académicos, conceptos o datos. Es un espacio insustituible para aprender a estar con otros, para desarrollar habilidades sociales y emocionales. Es allí donde aprendemos a convivir, una palabra tan relevante pero a menudo vacía de sentido en otros ámbitos. Estos aprendizajes son esenciales para constituirnos como sujetos sociales, para adquirir conocimientos, habilidades y destrezas que nos permiten movernos e interactuar en el mundo de manera efectiva y empática.
Si bien es cierto que la institución escolar enfrenta críticas válidas, como la rigidez horaria, los espacios prefijados o la estructura de clases que a veces resulta poco estimulante para los estudiantes de hoy, quienes cada vez más se desgranan del sistema, es fundamental reconocer su valor irremplazable. Hoy, a diferencia de hace décadas, la escuela quizás no garantice la movilidad social de la misma manera que antes, y puede resultar menos atractiva frente a otras formas de acceso a la información y el entretenimiento.
La Función Esencial y la Presencia del Estado
A pesar de las críticas y los desafíos, la función de la escuela sigue siendo fundamental. Es el espacio donde el Estado debe estar presente de manera activa y focalizada, con programas adaptados a las necesidades específicas de los barrios y las zonas más vulnerables. La escuela no puede cerrar, porque es la llave de acceso principal que tienen las infancias a un mundo que, si bien puede ser complejo y hostil, les proveerá las herramientas necesarias para habitarlo de una manera más amorosa y plena. Cerrar la escuela es cerrar una puerta de oportunidades y protección para millones de niños, niñas y jóvenes.
El Desafío de la Retención y la Necesidad de Nuevas Alternativas
El sistema educativo argentino abarca a 14 millones de niños, niñas y jóvenes. Permitir que se “desgranan” o se pierdan por el camino tiene consecuencias devastadoras a largo plazo. Los adolescentes que abandonan la escuela a menudo terminan en situaciones de riesgo, “en la esquina”, con todo lo que ello conlleva. Revertir estas situaciones es un proceso largo y costoso para la sociedad. Es imperativo pensar y aplicar nuevas alternativas pedagógicas y de acompañamiento para traerlos de vuelta y atraerlos nuevamente al sistema educativo, ofreciéndoles aprendizajes, vivencias y oportunidades relevantes para sus vidas.
Un Debate Necesario y el Compromiso de Todos
Necesitamos un debate sincero y concienzudo sobre el papel de la escuela como mediadora para la integración social. Un debate que no evada la reflexión sobre las profundas diferencias que atraviesan nuestra sociedad, no solo económicas, sino también culturales y educacionales. A partir de esta reflexión, debemos ser capaces de conformar un sistema educativo que sea capaz de respetar las trayectorias individuales de cada estudiante y que, al mismo tiempo, incluya y aborde las problemáticas propias de las juventudes contemporáneas.
Los adultos —padres, docentes y directivos— tenemos una responsabilidad ineludible. Debemos acompañar a los estudiantes de la mejor manera posible, comprometernos a cumplir con las nuevas normas y protocolos sanitarios para minimizar los contagios. Pero, fundamentalmente, debemos instar por la salud física y psicológica de niños, niñas y jóvenes, y esto implica exigir que estén con sus compañeros en la escuela. Hacer tareas y actividades en casa, aunque valioso en ciertas circunstancias, es, en palabras del texto, “hacer como si…”. La experiencia escolar presencial es insustituible.

La mediación entre el sistema educativo y la familia es fundamental en estos días complejos. Por lo tanto, no podemos dejar los espacios educativos librados al azar. Todos ellos, en su conjunto, son parte esencial de la formación integral de los niños y niñas. Como plantea Hannah Arendt, la escuela “no es el mundo, pero ante los ojos de los niños lo representa”. Es en ese espacio intermedio donde nos constituimos como sujetos de una sociedad. Por ello, la presencia de las infancias en la escuela es vital.
Considerar el espacio educativo como esencial implica también dar a los estudiantes la posibilidad de participar en la toma de decisiones responsables, con la presencia y el apoyo constante de un Estado que respalde dichas decisiones.
La educación es una tarea que concierne a toda la sociedad, y no depende únicamente del presupuesto que un gobierno le destine. Somos los adultos quienes debemos defender las instituciones, como la escuela, porque son la garantía fundamental del lazo social. Este lazo es un requisito indispensable para la construcción, deconstrucción y/o reconstrucción de cada una de ellas, con el compromiso compartido de lograr “menos ignorancia, menos miseria y más educación”, una meta que, aunque ambiciosa, no es poco.
Comparativa: El Rol de la Escuela (Ayer y Hoy)
| Aspecto | Finales S. XIX / Principios S. XX | Actualidad (Post-Pandemia) |
|---|---|---|
| Mandato Principal | Homogeneización, Igualación ciudadana (Ley 1420) | Integración social, Retención de estudiantes, Desarrollo integral |
| Principal Desafío Social | Alto analfabetismo, Integración de inmigrantes | Abandono escolar, Desigualdad de acceso (tecnológico, social), Problemas juveniles |
| Garantía de Movilidad Social | Alta (Acceso a primaria/secundaria/universidad = trabajo digno/prestigio) | Menor (No garantiza automáticamente la misma movilidad, requiere adaptación) |
| Función Clave | Enseñar a leer, escribir, calcular; formar ciudadanos para la nación | Enseñar contenidos académicos, habilidades sociales y emocionales; formar sujetos para un mundo complejo |
| Rol del Estado | Fundacional, Normalizador, Expansión del sistema | Garantizar acceso, Presencia focalizada, Financiamiento, Adaptación a nuevos desafíos |
| Espacio de Aprendizaje | Principalmente académico, centrado en contenidos | Académico y social (convivencia, desarrollo de habilidades) |
Preguntas Frecuentes sobre la Importancia de la Escuela
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¿Por qué se considera que la Ley 1420 fue tan importante en Argentina?
Fue crucial porque estableció la educación primaria obligatoria, gratuita y laica, actuando como una herramienta fundamental para homogeneizar y integrar a una población en rápido crecimiento, con altos índices de analfabetismo y una fuerte corriente migratoria. Permitió que millones de niños y niñas accedieran a un derecho básico y sentó las bases para la construcción de la ciudadanía.
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¿Cuáles fueron los principales problemas de la educación virtual durante la pandemia según el texto?
El texto señala dos problemas principales: el acceso desigual a los dispositivos tecnológicos (casi el 50% de los estudiantes no los tenían) y la falta de acompañamiento o apoyo en casa por parte de los adultos para que los estudiantes pudieran realizar sus tareas.
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Además de los contenidos académicos, ¿qué otras cosas importantes se aprenden en la escuela?
La escuela es esencial para aprender a estar con otros, desarrollar habilidades sociales y emocionales, y aprender a convivir. Es el espacio donde nos constituimos como sujetos sociales, adquiriendo destrezas para interactuar en el mundo más allá de los conocimientos disciplinares.
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¿Por qué se dice que la escuela hoy no garantiza la movilidad social como lo hacía antes?
Si bien sigue siendo un factor importante, el texto sugiere que, a diferencia de hace décadas, completar un nivel educativo (como la secundaria) ya no garantiza automáticamente el mismo nivel de inserción laboral o prestigio social que antes. El contexto socioeconómico ha cambiado y la relación entre educación formal y éxito laboral se ha vuelto más compleja.
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¿Cuál es el rol de los adultos (padres, docentes, directivos) y la sociedad en general frente a la escuela?
Los adultos deben acompañar, cumplir las normas sanitarias, pero sobre todo, exigir y asegurar que los niños y jóvenes estén físicamente en la escuela por su salud integral. La sociedad en su conjunto debe comprometerse con la educación, defender la institución escolar como garantía de lazo social y trabajar por una educación que reduzca la ignorancia y la miseria.
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¿Por qué es tan importante que los niños estén físicamente en la escuela y no solo hagan tareas en casa?
Estar físicamente en la escuela permite la interacción directa con compañeros y docentes, el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, la convivencia real, y la constitución como sujeto social en un espacio intermedio que representa el mundo. Hacer tareas en casa, si bien puede complementar, no reemplaza esta experiencia fundamental según el texto.
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