¿Qué es la Escuela Positivista de la criminología?

¿Qué es la Escuela Positivista Italiana?

07/11/2022

La Escuela Positivista Italiana representa un hito fundamental en la historia de la criminología. Surgida a finales del siglo XIX, esta corriente desafió radicalmente las ideas prevalecientes de la época, que se basaban en la Escuela Clásica y postulaban que el delito era el resultado del libre albedrío del individuo racional. En contraste, los positivistas italianos, liderados por figuras como Cesare Lombroso y Enrico Ferri, propusieron que el comportamiento criminal no era una simple elección, sino que estaba determinado por una compleja combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales.

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El enfoque positivista se caracterizó por su intento de aplicar el método científico al estudio del crimen y del criminal. Dejaron de centrarse en el delito como un acto abstracto y legal, para poner el foco en la persona que delinque, buscando las causas subyacentes de su comportamiento en su propia naturaleza o en su entorno. Esta perspectiva marcó un antes y un después, trasladando la atención del acto criminal al propio criminal, y abriendo la puerta a nuevas formas de entender y abordar la delincuencia.

¿Qué es la escuela positiva de la teoría criminológica?
La teoría positivista en criminología afirma que los individuos cometen delitos por causas naturales que escapan a su control . Las dos formas científicas del positivismo son el positivismo individual y el sociológico. El positivismo biológico se basa en la pseudociencia.
Índice de Contenido

Las Raíces del Positivismo Criminológico: El Enfoque Biológico

El punto de partida de la Escuela Positivista se encuentra en el positivismo biológico, fuertemente influenciado por la teoría de la evolución de Charles Darwin. Si la evolución explicaba el desarrollo de las especies animales, ¿por qué no aplicar un enfoque similar al ser humano, considerado también un 'animal'? La hipótesis central era que el criminal podría ser un individuo que no había seguido la evolución normal de la especie humana, presentando características que lo asemejaban a etapas evolutivas anteriores.

Cesare Lombroso: El controvertido "Delincuente Nato"

Cesare Lombroso es, sin duda, la figura más emblemática y controvertida de esta escuela. Médico de profesión, Lombroso se interesó en la posible relación entre las características físicas y el comportamiento criminal. Inspirado por estudios previos como la fisonomía y la frenología, que buscaban vincular rasgos físicos o la forma del cráneo con atributos mentales, Lombroso llevó esta idea a su extremo.

Su teoría más famosa fue la del delincuente nato. Según Lombroso, una parte de los criminales nacen con una predisposición innata al delito tan fuerte que poco o nada puede hacer la sociedad para evitar que delincan. Consideraba a estos individuos como "retrocesos atávicos" a formas evolutivas anteriores, presentando características físicas que los distinguían biológicamente de las personas respetuosas de la ley.

Lombroso basó sus conclusiones en estudios antropométricos. Realizó investigaciones analizando cráneos de delincuentes, buscando semejanzas con el hombre primitivo o incluso con simios. En un estudio inicial con 101 cráneos de delincuentes italianos, y posteriormente con 1.297 delincuentes presos, afirmó encontrar una mayor proporción de "rasgos primitivos" en la población criminal en comparación con la población general. Estos rasgos incluían frente salida, escasa capacidad craneal o un volumen de las ojeras particular.

La idea subyacente era que el problema del crimen residía en las propensiones individuales del delincuente, quien estaba biológicamente predispuesto. Esto, convenientemente para algunos, absolvía a la sociedad y al gobierno de la responsabilidad por el comportamiento criminal.

Lombroso llegó a asociar características específicas con tipos de criminales (por ejemplo, ladrones hábiles con las manos y ojos errantes, asesinos con expresiones inexpresivas y narices aguileñas) e incluso con prácticas como los tatuajes, que él relacionaba con pueblos indígenas y, por extensión, con una naturaleza primitiva.

Sin embargo, es crucial señalar que las teorías biológicas de Lombroso, especialmente las relacionadas con rasgos físicos específicos, han sido ampliamente desacreditadas por carecer de rigor científico y por su potencial para el racismo y la discriminación. Estudios posteriores, como el de Charles Goring (1913), no lograron corroborar las características físicas señaladas por Lombroso, aunque sí encontraron diferencias (criminales más bajos, ligeros y menos inteligentes), sugiriendo que la criminalidad podría ser "normal" en lugar de "patológica" en términos de estas características.

Enrico Ferri: La Concepción Plurifactorial del Delito

Enrico Ferri, discípulo de Lombroso, continuó la línea positivista pero expandió significativamente el enfoque. Si bien aceptaba que en todo delincuente puede existir una persona biológicamente anormal, entendió que la anormalidad biológica podía ser solo una predisposición que se manifestaba cuando concurrían otros factores. Ferri complementó los estudios antropométricos de Lombroso con análisis estadísticos de la criminalidad, incorporando una visión más amplia.

Ferri fue quien planteó la concepción plurifactorial de la delincuencia. Según esta visión, el delito no responde a una única causa (biológica), sino a la interacción de tres órdenes de factores:

  • Antropológicos: Relacionados con el individuo (raza, edad, sexo, constitución física, pero también anormalidades orgánicas y psíquicas).
  • Sociales: Relacionados con el entorno social (educación, adicciones, condiciones económicas, organización política, religión, etc.).
  • Físicos: Relacionados con el medio ambiente natural (clima, estación del año, altitud, etc.).

Esta visión holística fue un avance importante, reconociendo que el comportamiento criminal es el resultado de una compleja interacción entre el individuo y su entorno.

Ferri también propuso una clasificación de los delincuentes basada en esta concepción plurifactorial:

  • Delincuentes Locos: Aquellos cuya criminalidad se debe a una enfermedad mental heredada o adquirida.
  • Delincuentes Natos: Correspondientes a la categoría de Lombroso, fuertemente predispuestos biológicamente.
  • Delincuentes Habituales: Individuos que, encontrando un influjo social favorable a la delincuencia y sin haber sido rehabilitados, adoptan el delito como modo de vida.
  • Delincuentes Pasionales: Aquellos cuyo comportamiento delictivo se asemeja al del "loco", motivado por emociones intensas.
  • Delincuentes Ocasionales: Personas con una mínima predisposición a la delincuencia que solo delinquen cuando el entorno social es particularmente desfavorable o se presenta una oportunidad propicia.

Más Allá de la Biología: Positivismo Psicológico y Social

Aunque el positivismo biológico fue el punto de partida, la Escuela Positivista también abrió la puerta a otras explicaciones deterministas del crimen, incluyendo las psicológicas y, de forma más incipiente, las sociales.

El Enfoque Psicológico

El positivismo psicológico busca las causas del crimen en la mente y la personalidad del individuo. Figuras como Sigmund Freud, aunque no directamente parte de la escuela italiana original, influyeron en esta perspectiva con su división de la personalidad (ello, superyó, yo) y la idea de que el comportamiento criminal podría ser resultado de enfermedades mentales o una conciencia (superyó) débil.

Teorías como la del apego de John Bowlby, que relacionaba la privación materna (y posteriormente la privación general o "hogares rotos") con la delincuencia, también se enmarcan en esta línea, sugiriendo que las fallas en el desarrollo psicológico temprano pueden predisponer al crimen.

Hans Eysenck, por su parte, propuso que ciertos tipos de personalidad eran más propensos al comportamiento antisocial o criminal en respuesta a factores ambientales. Identificó tres dimensiones: introversión/extroversión, neuroticismo y psicoticismo. Argumentó que los rasgos de personalidad, relativamente estables, constituyen un marco de referencia que influye en cómo una persona aborda situaciones y decide comportarse. Una vez condicionado a un estilo de vida criminal, estos rasgos pueden persistir a menos que intervenga una fuerza compensatoria.

Factores Sociales y Ambientales

Aunque el término "positivismo social" no se desarrolló plenamente en la misma medida que el biológico, la Escuela Positivista, especialmente a través de Ferri, reconoció la importancia del entorno social. Factores como la educación, las adicciones, las condiciones económicas (pobreza) y el contexto general en el que vive un individuo fueron considerados influyentes en la decisión de cometer un delito.

Desde una perspectiva positivista, estas circunstancias externas son vistas como fuerzas que escapan al control del individuo y que pueden "causar" o predisponer al crimen. En consecuencia, cuanto peores se consideren las circunstancias, menor es la culpa atribuida al criminal, lo que podría llevar a una disminución en el castigo o a un enfoque en la rehabilitación.

¿Qué es la Escuela Positivista italiana?
La escuela positivista considera que existen consideraciones biológicas (hereditarias generalmente) que predisponen a la delincuencia, es por ello que se divide en tres tipos de Positivismo: Biológico, Psicológico y Social.

La Escuela Positivista vs. La Escuela Clásica: Dos Visiones Opuestas

La Escuela Positivista se define en gran medida por su contraste con la Escuela Clásica de Criminología, que había dominado el pensamiento penal desde el siglo XVIII con figuras como Cesare Beccaria. La principal diferencia filosófica radica en la concepción de la voluntad humana:

La Escuela Clásica se basa en el concepto de libre albedrío. Postula que los individuos son seres racionales que eligen libremente cometer delitos tras sopesar los costos y beneficios (placer vs. dolor/castigo). Por lo tanto, son completamente responsables de sus acciones. El objetivo del castigo es disuadir tanto al delincuente como a otros potenciales criminales. Los castigos deben ser proporcionales al delito cometido, independientemente de las circunstancias personales del delincuente.

La Escuela Positivista, por otro lado, se basa en el concepto de determinismo. Sostiene que las acciones humanas, incluido el crimen, están causadas por fuerzas externas (biológicas, psicológicas, sociales, ambientales) que escapan al control del individuo. El criminal está "determinado" a delinquir por estos factores. La responsabilidad moral del delincuente es limitada o nula. El objetivo principal no es castigar el delito, sino tratar al delincuente para "curar" su condición o "neutralizar" su peligrosidad. Los castigos (o más bien, medidas de seguridad/tratamiento) deben adaptarse al delincuente, no al delito.

La tabla a continuación resume estas diferencias clave:

Característica Escuela Clásica Escuela Positivista
Base Filosófica Libre Albedrío Determinismo
Enfoque Principal El Delito (el acto) El Delincuente (la persona)
Causa del Crimen Elección Racional Factores Biológicos, Psicológicos, Sociales, Ambientales
Responsabilidad Plena Limitada o Nula
Objetivo del Sistema Penal Castigo y Disuasión Tratamiento, Rehabilitación y Neutralización
Naturaleza del Castigo Proporcional al Delito (fijo) Individualizado al Delincuente (flexible)

El Legado y la Relevancia Actual de la Escuela Positivista

Aunque las teorías biológicas extremas de Lombroso fueron ampliamente rechazadas, la Escuela Positivista dejó un legado duradero en la criminología. Su insistencia en el uso de métodos científicos para estudiar el crimen y su enfoque en el criminal como individuo con características y circunstancias propias transformaron el campo.

La criminología moderna, aunque no acepta el determinismo radical ni las ideas biológicas simplistas de Lombroso, sí incorpora la idea de que una multitud de factores influyen en el comportamiento criminal. La importancia de considerar las circunstancias individuales del delincuente, su historial personal, factores psicológicos (como enfermedades mentales) y su entorno social son ideas que provienen directamente del positivismo. El sistema judicial actual a menudo tiene en cuenta estos factores al determinar sentencias o medidas de rehabilitación.

La Escuela Positivista también influyó en el desarrollo de políticas criminales orientadas a la rehabilitación y el tratamiento, en lugar de centrarse únicamente en el castigo retributivo. Esto es particularmente visible en el ámbito de la justicia juvenil, donde se tiende a ver a los jóvenes infractores como más susceptibles a la reforma a través de la consideración de sus circunstancias y un enfoque de tratamiento.

No obstante, la escuela también ha sido criticada. Algunos argumentan que un enfoque excesivo en la rehabilitación puede no ser suficiente para disuadir a otros de cometer delitos, una función que la Escuela Clásica asignaba al castigo. Además, las primeras ideas biológicas abrieron la puerta a peligrosas nociones de inferioridad inherente.

A pesar de las críticas y la evolución del pensamiento criminológico, la Escuela Positivista fue pionera al trasladar el estudio del crimen del plano filosófico-legal al científico, y por destacar la compleja interacción de factores individuales y ambientales que contribuyen al comportamiento delictivo. Su influencia en la criminología, la política criminal y los sistemas de justicia penal es innegable.

Preguntas Frecuentes sobre la Escuela Positivista Italiana

Q: ¿Qué es la Escuela Positivista italiana?

A: Es una corriente de pensamiento criminológico surgida en Italia a finales del siglo XIX que postula que el comportamiento criminal está determinado por factores biológicos, psicológicos y sociales, en lugar de ser resultado únicamente del libre albedrío.

Q: ¿Quiénes fueron sus principales representantes?

A: Los principales representantes fueron Cesare Lombroso, considerado el padre del positivismo criminológico, y Enrico Ferri, quien amplió la teoría a una visión plurifactorial.

Q: ¿Cuál es la idea central del positivismo criminológico?

A: La idea central es que el criminal nace con una predisposición o está influenciado por factores (biológicos, psicológicos, sociales, ambientales) que determinan su comportamiento delictivo, limitando o anulando su libre albedrío en la comisión del delito.

Q: ¿En qué se diferencia de la Escuela Clásica?

A: Se diferencian fundamentalmente en la causa del crimen y la responsabilidad. La Clásica cree en el libre albedrío y la plena responsabilidad, viendo el crimen como una elección racional. La Positivista cree en el determinismo y la responsabilidad limitada o nula, viendo el crimen como resultado de factores que escapan al control del individuo.

Q: ¿Por qué se criticó la teoría de Lombroso?

A: Las teorías de Lombroso, especialmente las relacionadas con los rasgos físicos del "delincuente nato", fueron criticadas por su falta de base científica rigurosa, por generalizaciones apresuradas y por su potencial para el racismo y la discriminación al vincular características físicas con la propensión al delito.

Q: ¿Qué aportó Enrico Ferri a la Escuela Positivista?

A: Ferri aportó la concepción plurifactorial del delito, argumentando que este es resultado de la interacción de factores antropológicos, sociales y físicos. También desarrolló una clasificación de los delincuentes basada en esta visión más amplia.

Q: ¿Tiene relevancia hoy en día la Escuela Positivista?

A: Sí, aunque sus postulados iniciales han sido refinados y criticados, su legado es visible en la criminología moderna al impulsar el estudio científico del criminal, considerar los factores individuales y ambientales que influyen en el delito, y promover enfoques de rehabilitación y tratamiento en el sistema de justicia penal.

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