03/08/2020
Cada aniversario del fallecimiento de Eva Perón nos invita a reflexionar sobre su vasto legado, un accionar que, desde el amor o el odio, nunca generó indiferencia. En la mirada retrospectiva que cada 26 de julio proponemos, siempre emerge algún aspecto de su obra que cobra particular relevancia en el presente. En el difícil contexto sanitario que atravesamos a nivel mundial, y con las discusiones sobre el rol y el reconocimiento del personal de salud en pleno apogeo, nos parece especialmente pertinente destacar la creación de la Escuela de Enfermeras en el marco de la Fundación Eva Perón. Aquella decisión visionaria de profesionalizar la actividad de la enfermería, elevándola a un estatus de dignidad y reconocimiento, contrasta dolorosamente con la situación actual de muchos enfermeros y enfermeras, como los de CABA, considerados personal administrativo desde 2018, lo que les ha llevado incluso a sufrir represión por reclamar un reconocimiento justo. Revisitar los fines de aquella institución educativa nos permite comprender la profundidad del compromiso de Evita con la salud pública y la justicia social, así como su convicción en el potencial transformador de la formación para las mujeres trabajadoras.

Al regresar de su viaje por Europa en 1947, Eva Perón ya había consolidado su figura pública junto a Juan Domingo Perón. Sin embargo, nunca olvidó sus orígenes humildes y las dificultades que enfrentó. Esos recuerdos, lejos de ser un lastre, se convirtieron en la fuerza motriz para luchar por los más necesitados. La ayuda social, que hasta entonces se gestionaba de manera dispersa, necesitaba un marco legal y una organización formal para ser efectiva y llegar a quienes más la requerían. Así nació la Fundación Eva Perón, inaugurada oficialmente el 9 de julio de 1949. Su estatuto delineaba claramente sus objetivos: mejorar aspectos de la vida de la población a través de diversas áreas de ayuda social, incluyendo la creación de establecimientos educacionales, hospitalarios, recreativos, entre otros, que permitieran satisfacer los elevados fines de la institución.
- Un Propósito Transformador: La Profesionalización de la Enfermería
- Oportunidades para las Mujeres: Un Camino hacia la Formación
- El Rigor de la Enseñanza: Plan de Estudios y Capacitación
- Escala e Impacto: Miles de Enfermeras Graduadas
- Valores y Disciplina en el Cuidado del Paciente
- Evita al Pie del Hospital: Un Ejemplo de Compromiso
- Un Legado en Contraste: La Visión de Ayer y la Realidad de Hoy
- Preguntas Frecuentes sobre la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón
Un Propósito Transformador: La Profesionalización de la Enfermería
Dentro de este ambicioso proyecto de mejora social y sanitaria, la creación de la Escuela de Enfermeras fue una de las iniciativas más significativas e innovadoras para la época. Junto con el Tren Sanitario, marcó un antes y un después en las políticas públicas de salud del país. El propósito fundamental de la Escuela era abordar un déficit estructural crónico: la falta de personal de enfermería cualificado. Se estimaba que en la década de 1940, Argentina necesitaba alrededor de veinte mil enfermeras para poder brindar una atención sanitaria adecuada en todo su territorio. La Escuela, con alcance nacional, no solo buscaba cubrir esta necesidad imperiosa, sino también dignificar y profesionalizar una labor que hasta entonces no siempre contaba con el reconocimiento merecido.
La profesionalización de la enfermería era vista por Eva Perón como un pilar esencial para garantizar el acceso a una atención médica de calidad para todos los argentinos, especialmente para los sectores más vulnerables de la sociedad. No se trataba solo de enseñar técnicas de cuidado, sino de formar profesionales con vocación de servicio, capacitados para actuar con autonomía y responsabilidad, incluso en las condiciones más adversas. Esta visión de la enfermería como una profesión clave dentro del sistema de salud fue revolucionaria y sentó las bases para un modelo de atención más equitativo y eficiente.
Oportunidades para las Mujeres: Un Camino hacia la Formación
Además de su objetivo sanitario, la Escuela de Enfermeras tuvo un profundo impacto social al ofrecer una salida laboral digna y cualificada a miles de mujeres jóvenes. En una época donde las oportunidades de formación profesional para las mujeres eran limitadas, la Escuela de la Fundación Eva Perón abrió un camino definitivo hacia la ampliación de sus derechos laborales y su independencia económica. El único requisito de ingreso, más allá de la edad (entre 18 y 34 años), era la voluntad y el compromiso de servir. Esto permitió que mujeres de diversas procedencias, muchas de ellas de sectores populares, accedieran a una educación de alto nivel y a una profesión respetada y esencial para la sociedad.
Eva Perón entendía que empoderar a las mujeres a través del trabajo y la educación era un componente clave de la justicia social. Al dotarlas de una profesión como la enfermería, no solo mejoraba su calidad de vida individual, sino que también las convertía en agentes de cambio dentro de sus comunidades y en pilares del sistema de salud nacional. La Escuela se convirtió así en un símbolo del avance de los derechos de las mujeres bajo el primer peronismo, demostrando que la igualdad de oportunidades también pasaba por el acceso a la formación y al trabajo digno.
El Rigor de la Enseñanza: Plan de Estudios y Capacitación
La formación impartida en la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón era rigurosa y completa, diseñada para preparar a las alumnas para enfrentar una amplia gama de situaciones médicas y sociales. El curso básico tenía una duración de dos años, con un plan de estudios intensivo que cubría tanto aspectos teóricos como prácticos de la enfermería y la salud pública. Entre las asignaturas del primer año se encontraban Higiene y Epidemiología, Anatomía y Fisiología, Semiología, Patología general y Terapéutica, y Defensa Nacional y Calamidades Públicas. El segundo año profundizaba en Primeros auxilios, Enfermería médica y quirúrgica, Obstetricia, Ginecología y Puericultura, Dietética y Medicina social.
Pero la ambición de la Escuela no terminaba allí. Se ofrecía un posgrado de dos años adicionales que incluía residencia y práctica hospitalaria en los policlínicos de la Fundación Eva Perón, como el Policlínico Presidente Perón en Avellaneda, o los de Lanús, San Martín y Ramos Mejía. Este posgrado permitía a las enfermeras especializarse en áreas como radiografía, fisioterapia, neurología y psiquiatría. La visión de Evita era formar profesionales capaces de trabajar incluso en áreas alejadas, donde la presencia médica pudiera ser escasa o nula. Por ello, la capacitación incluía habilidades prácticas como el manejo de los vehículos de la Fundación: ambulancias de distintos tipos (incluyendo ambulancias-hospital con camas y quirófano), jeeps y motocicletas, asegurando que pudieran llegar a donde la ayuda fuera necesaria y transportar pacientes o equipos médicos.
Escala e Impacto: Miles de Enfermeras Graduadas
El éxito y la rápida expansión de la Escuela de Enfermeras fueron notables. Para septiembre de 1950, ya estaba plenamente integrada a la Fundación Eva Perón, y tan solo un año después, en 1951, más de 5.000 enfermeras se habían graduado, listas para integrar el sistema de salud nacional. Esta cifra, alcanzada en tan poco tiempo, da cuenta de la magnitud del esfuerzo y del impacto que tuvo la institución en la formación de personal sanitario. Cada una de estas graduadas representaba una profesional capacitada, una mujer con un futuro laboral asegurado y un agente de cambio en la mejora de la salud de la población.
La presencia de estas miles de enfermeras formadas bajo los estándares de la Fundación Eva Perón tuvo un efecto directo en la ampliación de la cobertura sanitaria, permitiendo la apertura y el funcionamiento eficiente de hospitales, policlínicos y centros de atención en todo el país. Su labor fue fundamental para llevar la atención médica a lugares remotos y para garantizar un cuidado de calidad en las instituciones de salud de la Fundación y del Estado.
Valores y Disciplina en el Cuidado del Paciente
Más allá de la excelencia académica y técnica, la Escuela de Enfermeras ponía un fuerte énfasis en la formación humanística y en los valores éticos del cuidado. La disciplina era un pilar fundamental, no entendida como rigidez, sino como la capacidad de mantener la calma y la compostura ante cualquier situación, indispensable para poder brindar ayuda de manera efectiva. Como recordaba Delia Maldonado, una de las enfermeras de la Fundación, la disciplina se manifestaba especialmente en el respeto al enfermo. La primera lección que recibían las alumnas era la importancia de saludar siempre al paciente, preguntarle cómo se sentía, acompañarlo.
Este enfoque en el bienestar emocional y psicológico del paciente, además del cuidado físico, reflejaba una profunda comprensión de la vulnerabilidad de quien se encuentra internado. Las enfermeras de la Fundación Eva Perón eran formadas para brindar confianza y bienestar, para ser un apoyo fundamental en momentos de desamparo. El uniforme celeste, que debían cuidar con esmero, no era solo una vestimenta, sino un símbolo de la dignidad de su profesión y del compromiso con los valores de la institución.
Evita al Pie del Hospital: Un Ejemplo de Compromiso
El compromiso personal de Eva Perón con el bienestar de los pacientes y la calidad de la atención médica es ilustrado por innumerables anécdotas. Una de ellas, rescatada por el Instituto de Investigaciones Históricas Eva Perón, narra una visita inesperada a un policlínico en plena madrugada para verificar el funcionamiento de la guardia nocturna. Preocupada por rumores de falta de atención, Evita, de incógnito, se presentó en el hospital junto a una amiga a la una de la mañana. Tras esperar un tiempo considerable sin ser atendidas, decidieron preguntar si tardaría mucho el médico de guardia, recibiendo respuestas evasivas y poco corteses por parte de un empleado.
Finalmente, Eva Perón decidió revelar su identidad. La reacción fue inmediata: médicos y personal corrieron a atenderla. Sin embargo, Evita no estaba allí para ser atendida, sino para inspeccionar. Pidió el Libro de Orden y comenzó a recorrer los pisos del hospital. Con dulzura y respeto, despertaba a algunos enfermos para preguntarles directamente cómo los trataban y si les habían realizado los análisis necesarios. Los pacientes, sorprendidos, a menudo creían estar soñando al darse cuenta de quién era la persona que se preocupaba por ellos en medio de la noche. Esta anécdota no solo muestra su dedicación y su necesidad de asegurarse de que sus órdenes se cumplieran y que los más humildes fueran bien atendidos, sino que también subraya la importancia que le daba al trato humano y respetuoso hacia el paciente, un valor fundamental que se inculcaba en la Escuela de Enfermeras.
Un Legado en Contraste: La Visión de Ayer y la Realidad de Hoy
La creación de la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón fue un hito en la historia de la salud pública argentina y en el reconocimiento de la labor de la enfermería. Su visión de profesionalización, formación de calidad, acceso para las mujeres y compromiso con la justicia social sentó un precedente invaluable. Sin embargo, al mirar el presente, particularmente la situación de los enfermeros y enfermeras en algunas jurisdicciones como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se les considera personal administrativo, la distancia con aquella visión fundacional resulta dolorosa.
Mientras Evita impulsaba la profesionalización y el reconocimiento de la enfermería como parte esencial del equipo de salud, hoy vemos cómo en ciertos ámbitos se degrada su estatus, ignorando su compleja formación y su rol indispensable en la atención al paciente, especialmente evidente durante la pandemia de COVID-19. Este contraste nos obliga a reflexionar sobre los avances logrados en el pasado y los retrocesos que, en materia de derechos laborales y reconocimiento profesional, pueden ocurrir en el presente. La lucha por el reconocimiento de la enfermería como una profesión sanitaria, que hoy llevan adelante muchos trabajadores del sector, encuentra en la obra de Eva Perón un antecedente histórico que valida la justeza de su reclamo.
| Aspecto | Época de la Fundación Eva Perón | Actualidad (Ejemplo CABA) |
|---|---|---|
| Reconocimiento | Impulso a la profesionalización y dignificación de la actividad | Considerados personal administrativo (en CABA, desde 2018) |
| Rol dentro del sistema de salud | Parte esencial y profesionalizada de los equipos de salud | Excluidos de la carrera profesional de salud (en CABA) |
| Acceso a formación profesional | Creación de escuela de alto nivel y alcance nacional | Situación de reconocimiento profesional y clasificación laboral variable según jurisdicción |
Preguntas Frecuentes sobre la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón
A partir de la información disponible, surgen algunas preguntas comunes sobre esta importante institución:
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¿Cuál era el objetivo principal de la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón?
Su objetivo principal era profesionalizar la enfermería, formar personal cualificado para cubrir el déficit existente y mejorar la atención de la salud pública en Argentina, brindando al mismo tiempo una oportunidad de formación y trabajo digno a las mujeres jóvenes. -
¿Cuánto duraba la formación en la Escuela?
El curso básico duraba dos años. Existía un posgrado opcional de dos años adicionales que incluía residencia y especialización. -
¿Qué materias o áreas de estudio abarcaba el plan de estudios?
El plan de estudios era muy completo, incluyendo materias como Higiene y Epidemiología, Anatomía y Fisiología, Semiología, Patología, Primeros auxilios, Enfermería médica y quirúrgica, Obstetricia, Ginecología y Puericultura, Dietética y Medicina social, entre otras. -
¿Quiénes podían ingresar a la Escuela?
El principal requisito era la edad, pudiendo ingresar mujeres jóvenes de entre 18 y 34 años. -
¿Cuántas enfermeras se habían graduado en los primeros años?
Para el año 1951, a menos de dos años de la inauguración formal de la Fundación, ya se habían graduado más de 5.000 enfermeras. -
¿Qué valores se consideraban importantes en la formación de las enfermeras?
Se inculcaba la disciplina (entendida como tranquilidad y compostura), el respeto al enfermo, la importancia de saludar y acompañar al paciente, y la capacidad de brindar confianza y bienestar.
La Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón fue mucho más que una simple institución educativa; fue un proyecto de profesionalización, un motor de justicia social y una puerta de acceso a la dignidad laboral para miles de mujeres. Su legado, aunque a veces puesto en contraste por las realidades actuales, sigue siendo un faro que ilumina la importancia de valorar y reconocer adecuadamente la labor esencial de quienes dedican su vida al cuidado de la salud de los demás. Recordar su propósito y su impacto es honrar la visión de Eva Perón y reafirmar la necesidad de seguir luchando por un sistema de salud más justo y equitativo, donde la enfermería ocupe el lugar central que le corresponde.
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