¿Qué se enseña en la materia de literatura?

Literatura escolar: ¿Por qué aburre y cómo cambiarlo?

10/10/2021

La literatura, en su esencia más pura, encierra el alma de una comunidad, su visión del mundo, sus sueños y anhelos. Es un espejo de la evolución lingüística, cultural y social de un pueblo. A pesar de su innegable valor intrínseco y de estar presente en los planes de estudio desde hace más de un siglo, a menudo es percibida por los estudiantes como una materia aburrida, lejana y de poca utilidad práctica para su futuro profesional. Esta percepción, que resuena socialmente en un mundo que prioriza la empleabilidad, ha llevado a una crisis en el interés por las humanidades y, específicamente, por la lectura literaria en las aulas.

¿Qué se enseña en la materia de literatura?
El objetivo básico de la asignatura de Literatura debe ser enseñar a leer, entendiendo la lectura como una actividad lúdica que nos permite pasar un tiempo agradable, además de mostrarnos diferentes visiones de nuestro mundo.

El problema no radica en la literatura en sí, sino, a nuestro juicio, en la forma en que tradicionalmente se ha enseñado. El criterio historicista, predominante en la mayoría de los sistemas educativos, presenta la literatura como una sucesión cronológica de movimientos, autores y obras, comenzando invariablemente por los orígenes, a menudo medievales. Si bien este enfoque es fundamental para la filología y el estudio académico profundo, resulta desmotivador como primer contacto para jóvenes con un bagaje lingüístico y cultural radicalmente distinto al de épocas pasadas.

Índice de Contenido

La Literatura en los Sistemas Educativos: Un Legado Historicista

Desde la configuración de los sistemas de educación pública, la literatura ha sido considerada una asignatura esencial. En España, la Constitución de 1812 sentó las bases, y planes como el del Duque de Rivas (1836) ya incluían la literatura en secundaria, centrada en autores grecolatinos y el incipiente canon español. La Ley Moyano de 1857 consolidó la Historia Literaria como obligatoria, estableciendo cátedras y un temario cronológico que se mantuvo como base durante más de un siglo.

Sin embargo, a partir de la Ley General de Educación de 1970, la literatura comenzó a perder peso, integrándose en la asignatura de Lengua o pasando a ser optativa. La LOGSE (1990) la restringió a ciertas modalidades de Bachillerato (Humanidades y Ciencias Sociales), centrada principalmente en literatura española. La LOE (2006) la mantuvo dentro de Lengua y Literatura Españolas en la ESO, y como asignatura independiente (Literatura Universal, optativa) en Bachillerato, aunque manteniendo el orden cronológico.

La LOMCE (2013) continuó esta tendencia, llegando a eliminar Literatura Universal en el segundo curso de Bachillerato. Actualmente, la formación literaria obligatoria en España, desde 3º ESO, sigue un itinerario cronológico que va desde la literatura medieval hasta el siglo XVIII en 3º ESO, y del Neoclasicismo a mediados del XX en 4º ESO. En Bachillerato, se repiten y amplían estos contenidos, con la Literatura Universal como optativa.

Esta estructura no es exclusiva de España. En Portugal, la asignatura de Portugués incluye historia de la literatura desde el equivalente a 4º ESO, comenzando con las cantigas medievales y avanzando cronológicamente hasta el siglo XX en los últimos cursos de secundaria. La literatura como asignatura independiente (Literatura Portuguesa, Literaturas de Lengua Portuguesa) es optativa en Humanidades, siguiendo también un orden histórico.

En Francia, la asignatura obligatoria de Francés en el primer año de Bachillerato presenta un panorama de la literatura francesa desde la Edad Media. Solo el Bachillerato Literario permite estudiar Literatura como asignatura independiente, dividida en Francesa y extranjera, a lo largo de los dos años.

El Reino Unido, con un sistema más flexible, incluye algunos fragmentos literarios en la asignatura de Inglés, pero la Literatura como materia independiente, cursada en opciones humanísticas, tiene contenidos que pueden variar por centro, aunque suelen incluir Shakespeare, novela del XIX, romanticismo y obras del XX. A pesar de las variantes, la tendencia a presentar la literatura desde una perspectiva histórica, especialmente en las etapas iniciales, es recurrente.

¿Por Qué la Literatura Deja de Interesar?

La principal razón de la desmotivación de los alumnos hacia la literatura, una vez que se convierte en asignatura, parece estar ligada directamente a este enfoque historicista. Enfrentarse a obras como el Poema de Mío Cid en 3º de la ESO, con su lenguaje arcaico, contexto histórico desconocido y personajes ajenos a su realidad, genera una barrera insalvable. La literatura se presenta como algo distante, desconectado de su vida y sus intereses.

La percepción de su escasa utilidad para el futuro laboral es otro factor importante. En un sistema educativo y social que valora cada vez más las competencias directamente aplicables al mercado de trabajo, las humanidades a menudo quedan relegadas. Sin embargo, esta visión ignora el valor fundamental de la literatura en la formación integral del individuo: desarrolla el pensamiento crítico, la empatía, la comprensión de la condición humana, la capacidad de análisis y síntesis, y enriquece el lenguaje y la identidad cultural.

Además, la forma tradicional de enseñar literatura se ha centrado a menudo en la memorización de datos (autores, obras, fechas, movimientos) en lugar de fomentar el placer de la lectura y la conexión emocional con los textos. Como señalaba Fernando Savater, "la educación resulta de entrada el motivo menos seductor para dedicarse a la lectura". La idea de la "literatura obligatoria", especialmente cuando impone textos inaccesibles o poco interesantes para la edad, se convierte en un obstáculo, no en un estímulo.

Otro problema es la rígida adhesión a un canon filológico, que a menudo excluye obras de literatura popular o contemporánea que podrían resultar mucho más atractivas para los jóvenes. La distinción entre "alta" literatura y literatura de masas, aunque académicamente relevante, puede ser contraproducente en el aula si impide que los alumnos descubran el goce de la lectura a través de textos con los que puedan conectar más fácilmente.

Los clásicos son, sin duda, pilares fundamentales de la cultura y modelos de escritura. Sin embargo, requieren un conocimiento contextual y una madurez que los alumnos de secundaria o incluso bachillerato inicial no suelen poseer. Como apunta Italo Calvino, las lecturas de juventud pueden ser "poco provechosas por impaciencia, distracción, inexperiencia de las instrucciones para el uso, inexperiencia de la vida". Preguntas como la de la alumna francesa sobre por qué Madame Bovary no se divorciaba, demuestran la desconexión que se produce cuando se abordan obras sin el contexto histórico y social necesario.

La Necesidad de un Cambio de Enfoque

La enseñanza de la literatura debe adaptarse a los alumnos del siglo XXI, que "ya no son las personas que nuestro sistema educativo fue diseñado para enseñar". Su forma de interactuar con la información, sus referentes culturales y su mentalidad son diferentes. Un modelo basado en extensos programas cronológicos y lecturas obligatorias no funciona. El objetivo primordial debe ser formar lectores de por vida, no solo alumnos que superen un examen.

Proponemos un cambio radical: invertir el enfoque historicista tradicional. En lugar de comenzar por los orígenes remotos, la asignatura debería iniciar con la literatura contemporánea, la del siglo XXI, la que se escribe hoy y que rodea a los estudiantes. ¿Por qué?

  • El lenguaje utilizado es el suyo, lo que facilita la comprensión.
  • Las temáticas abordadas reflejan el mundo actual, sus preocupaciones, sus conflictos y sus anhelos.
  • Los personajes y sus experiencias son más cercanos, permitiendo una mayor identificación.
  • Los autores están vivos, presentes en los medios, lo que dota a la literatura de actualidad y relevancia.

Este primer contacto con la literatura como algo vivo y cercano, a través de obras de autores españoles e hispanoamericanos actuales (novela, poesía, etc.), fomentaría el placer de la lectura y sentaría las bases para desarrollar hábitos lectores. No se trata de abandonar la historia de la literatura, sino de postergarla para etapas posteriores, cuando los alumnos tengan mayor madurez y un bagaje lector que les permita apreciar y contextualizar obras más distantes en el tiempo. El objetivo inicial no es memorizar un programa, sino experimentar la literatura, conectar con ella emocionalmente y descubrir su valor como manifestación cultural y fuente de disfrute.

Una Propuesta Renovadora: De lo Contemporáneo a lo Clásico

Imaginemos un itinerario diferente para la enseñanza de la literatura en la educación secundaria:

3º ESO: La Literatura del Siglo XXI

El primer contacto con la literatura se centra en obras escritas en el siglo en el que los alumnos nacieron y viven. Se exploran novelas, poemas, obras de teatro y ensayos de autores españoles e hispanoamericanos actuales. La selección no se basa únicamente en el canon académico, sino también en obras que conectan con los intereses adolescentes, éxitos de público y crítica contemporánea. El foco está en la lectura, el análisis de temas relevantes, la identificación con personajes y el disfrute. Se ve la literatura como parte de la cultura viva, conectada con el cine, la música, las series. Se fomenta la lectura completa de obras, no solo fragmentos. El objetivo es crear hábitos lectores y mostrar que la literatura es un arte actual y apasionante.

4º ESO: La Literatura del Pasado Reciente (Siglo XX)

Una vez afianzada la idea de la literatura como algo vivo, se retrocede en el tiempo para explorar las obras del siglo XX, la época de sus padres y abuelos. Se estudian autores y movimientos que, aunque más distantes, todavía tienen resonancia con la realidad actual. Se establece una conexión entre la literatura y la historia social y cultural del siglo pasado, mostrando cómo las obras reflejan las vivencias, los cambios y las aspiraciones de generaciones pasadas. El lenguaje, aunque diferente al actual, es más accesible que el de épocas anteriores.

Bachillerato: La Historia de la Literatura y los Clásicos

En esta etapa, con mayor madurez y un bagaje lector previo, se aborda la literatura desde una perspectiva histórica completa, desde los orígenes hasta la actualidad. Los alumnos ya han experimentado el placer de la lectura y comprenden la literatura como una manifestación cultural evolutiva. Ahora pueden contextualizar mejor las obras clásicas, comprender su importancia histórica y filológica, y apreciar su valor artístico con las herramientas y conocimientos necesarios. El estudio cronológico tiene sentido cuando se parte de una base de aprecio por la literatura como arte y afición.

Este enfoque inverso, progresivo y centrado en la conexión con la realidad del alumno, podría transformar radicalmente la percepción de la literatura, pasándola de ser una materia memorística y aburrida a una fuente de conocimiento, disfrute y comprensión de uno mismo y del mundo.

Tabla Comparativa: Enfoque Actual vs. Propuesta Renovadora

Aspecto Enfoque Actual (Mayormente Historicista) Propuesta Renovadora (Inversa y Conectada)
Punto de Partida Orígenes de la literatura (Edad Media, Siglo de Oro, etc.) Literatura contemporánea (Siglo XXI)
Criterio Organizativo Cronológico lineal (del pasado remoto al pasado reciente) Cercanía temporal y temática (de lo actual a lo histórico)
Textos Iniciales Obras clásicas con lenguaje y contexto distantes (ej. Poema de Mío Cid, Lazarillo) Obras actuales con lenguaje y contexto familiar (ej. autores del Siglo XXI)
Objetivo Principal Conocimiento de la historia literaria, autores, movimientos, memorización del canon filológico Fomentar hábitos lectores, despertar interés, conectar literatura con la vida y la identidad, disfrutar la lectura
Metodología Clase magistral, estudio de fragmentos, análisis formal, contextualización histórica (difícil sin base previa) Lectura completa de obras, debate, conexión con otras artes y la realidad, análisis de temas y personajes, contextualización progresiva
Percepción del Alumno Materia aburrida, inútil, difícil, desconectada Materia interesante, relevante, fuente de placer y autoconocimiento

Preguntas Frecuentes sobre la Enseñanza de la Literatura

¿Por qué es importante estudiar literatura si no voy a dedicarme a ello?

La literatura es mucho más que una disciplina académica. Es una forma de entender el mundo, la sociedad y a nosotros mismos. Leer nos expone a diferentes perspectivas, épocas y culturas, desarrollando nuestra empatía y pensamiento crítico. Enriquece nuestro lenguaje, nuestra capacidad de expresión y nuestra imaginación. Aunque no te dediques profesionalmente a ella, la literatura te equipa con herramientas intelectuales y emocionales valiosas para cualquier ámbito de la vida.

¿Por qué me aburren tanto las clases de literatura?

A menudo, el aburrimiento surge de un enfoque que se siente distante y poco relevante. Si las primeras obras que estudias tienen un lenguaje muy antiguo, un contexto histórico desconocido y temáticas que no conectan contigo, es normal sentir desinterés. La memorización de datos sin una conexión real con el texto o el placer de la lectura también contribuye a esta percepción negativa. Un cambio metodológico hacia textos más cercanos y enfoques más dinámicos puede cambiar esta experiencia.

¿Debemos dejar de leer los grandes clásicos?

¡En absoluto! Los clásicos son fundamentales para comprender nuestra herencia cultural, la evolución del pensamiento y la lengua. Son obras maestras que han trascendido el tiempo por su valor artístico y humano. Sin embargo, abordarlos como primer contacto en la adolescencia, sin la madurez y el contexto necesarios, puede ser contraproducente. Nuestra propuesta no es eliminarlos, sino introducirlos en el momento adecuado, cuando los alumnos ya han desarrollado el gusto por la lectura y tienen herramientas para apreciarlos.

¿Qué tipo de libros deberían leerse en la escuela?

Inicialmente, se deberían priorizar obras que conecten con los intereses y la realidad de los estudiantes: literatura contemporánea con lenguaje accesible, temas relevantes y personajes con los que puedan identificarse. Esto incluye no solo el canon más académico del presente, sino también literatura popular de calidad que fomente el placer de la lectura. A medida que avanzan, se pueden introducir obras de épocas más lejanas, pero siempre buscando la conexión y el disfrute.

¿Cómo puedo empezar a disfrutar de la lectura literaria?

Empieza por temas que te interesen. No te fuerces a leer algo que no te atrae solo porque sea un clásico o esté en una lista. Explora diferentes géneros (novela, cuento, poesía, teatro, ensayo) y autores contemporáneos. Busca recomendaciones de amigos, bibliotecarios o en redes sociales sobre libros actuales. No te preocupes por "entenderlo todo" a la primera, solo déjate llevar por la historia o la emoción. La lectura debe ser, ante todo, una fuente de placer.

En conclusión, la literatura es una parte vital de la formación humana y cultural, un vehículo para comprender nuestra historia, nuestra identidad y el mundo. Para que recupere su valor en las aulas y despierte el interés de los estudiantes, es fundamental repensar la forma en que se enseña. Abandonar el rígido enfoque historicista inicial y adoptar una metodología que priorice la conexión con la realidad del alumno, el placer de la lectura y la literatura contemporánea como punto de partida, puede ser la clave para formar hábitos lectores sólidos y mostrar que la literatura, lejos de ser algo muerto del pasado, es un arte vivo y esencial en el siglo XXI.

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