¿Cuántos años tiene la escuela de Emiliano Zapata?

Historia de la Preparatoria Emiliano Zapata

31/05/2022

La historia de la educación pública en México está marcada por momentos clave de transformación y lucha social. Uno de estos capítulos, de gran relevancia para la región poblana, es el nacimiento y desarrollo de la Preparatoria Popular Emiliano Zapata. Esta institución no surgió de un decreto unilateral, sino de la necesidad palpable y el ímpetu de una comunidad que buscaba ampliar el acceso a la educación media superior en un contexto de efervescencia política y social.

¿Cuántos años tiene la escuela de Emiliano Zapata?
Preparatoria Emiliano ZapataPreparatoria Urbana Gral. Emiliano Zapata SalazarFundación12 de febrero de 1970 (55 años)LocalizaciónDirecciónCalle 4 Norte No. 6 Col. Centro C.P. 72000 Puebla de Zaragoza, Puebla, MéxicoAcademia

Nos situamos a finales de la década de 1960, un periodo post-movimiento estudiantil de 1968, donde las ideas de cambio y la participación comunitaria permeaban las instituciones, incluida la universidad. La Reforma Universitaria de 1961 había sentado algunas bases, pero la realidad demandaba más. El bachillerato existente, el Benito Juárez, simplemente no daba abasto. Funcionaba en dos turnos, matutino y nocturno, pero este último operaba en un horario vespertino, lo que impedía a los trabajadores, una parte fundamental de la población que buscaba superarse, acceder a él tras cumplir con su jornada laboral. Esta situación, que contravenía el espíritu de la reforma, actuó como catalizador para la organización de algo nuevo, algo diferente: una escuela que respondiera directamente a las necesidades del pueblo trabajador.

Índice de Contenido

Los Cimientos de una Escuela Popular: 1969-1970

La semilla de la Preparatoria Popular Emiliano Zapata se plantó en 1969. Un grupo visionario de estudiantes, liderado por Alfredo Romero Palma, estudiante de Filosofía y miembro del Partido Comunista Mexicano, tomó la iniciativa. Crearon la Comisión Organizadora de la Preparatoria Popular con un objetivo claro y ambicioso: organizar a todos aquellos jóvenes que no habían logrado ser aceptados en las preparatorias existentes y a otros estudiantes de diversas instituciones para que pudieran iniciar sus estudios. El lugar elegido para dar los primeros pasos fue el histórico Edificio Carolino, un inmueble emblemático que se convertiría en testigo de gran parte de su trayectoria inicial.

Las clases comenzaron en la segunda mitad de 1969. A pesar de la falta de infraestructura específica y reconocimiento formal, la respuesta fue inmediata y contundente. La escuela abrió sus puertas a 617 alumnos, quienes se sumaron a la causa con entusiasmo. Lo más notable fue la planta docente: 88 profesores que, movidos por un profundo compromiso social y educativo, ofrecieron sus conocimientos y tiempo de manera pro bono, sin recibir salario alguno. Era un proyecto impulsado por la convicción y la solidaridad.

Sin embargo, el nacimiento de esta iniciativa no estuvo exento de dificultades. La época era de alta tensión política. La confrontación entre el Frente Universitario Anticomunista (FUA) y los defensores de la Reforma Universitaria estaba en su punto álgido. La creación de una Preparatoria Popular, ligada a movimientos sociales y con una clara vocación de servicio a las clases trabajadoras, no fue bien recibida por ciertos sectores conservadores.

La escuela se convirtió en blanco de una intensa campaña de difamación. Integrantes del clero y el empresariado lanzaron acusaciones infundadas, argumentando que era una «escuela para retrasados mentales», basándose en que muchos de sus alumnos eran jóvenes rechazados de otros planteles, una muestra de clasismo y discriminación. Además, se calumnió a los profesores, tildándolos de «promotores de la prostitución y la drogadicción». Estas acusaciones buscaban desacreditar un proyecto educativo que desafiaba el status quo y abría puertas a quienes tradicionalmente habían sido excluidos.

Otro punto de conflicto temprano fue la práctica de las «novatadas». Estos actos de humillación pública contra los alumnos de nuevo ingreso eran promovidos por miembros del FUA. Los estudiantes de la recién creada preparatoria popular se negaron rotundamente a participar en tales vejaciones y, más importante aún, se organizaron. Formando grupos de diez o más, se protegían mutuamente para evitar ser víctimas. Esta postura firme y organizada contra las novatadas se convertiría en un distintivo de los egresados de la Zapata, quienes más tarde impulsarían su eliminación en otros planteles, demostrando que desde sus inicios la escuela fomentaba la dignidad y el respeto.

El reconocimiento formal llegó en 1970. El 30 de enero de ese año, el problema de la falta de cupo en los bachilleratos existentes fue presentado al Consejo Universitario. Se debatió si integrar a los estudiantes de la preparatoria popular al plantel Benito Juárez o si constituirla como una entidad distinta. La decisión histórica fue la segunda opción, constituyendo así formalmente la Escuela Preparatoria Popular Emiliano Zapata. Este acto significó un reconocimiento institucional, aunque los desafíos económicos persistirían, ya que la escuela no fue incluida de inmediato en el presupuesto universitario, manteniendo a los profesores sin salario por un tiempo.

Consolidación y Crecimiento: 1970s y 1980s

El proyecto de la Preparatoria Popular Emiliano Zapata demostró su viabilidad con la graduación de la primera generación en el ciclo lectivo 1972-1973. Este hito fue crucial, ya que convenció a las autoridades universitarias de la importancia y el éxito de la iniciativa, llevando finalmente al acuerdo de pago para los docentes, un paso fundamental para la consolidación de la planta académica.

La elección del nombre no fue casual y refleja la identidad y los principios de la institución. El apelativo «popular» se incluyó para enfatizar su misión de ser una escuela accesible para todos los trabajadores, sin importar si provenían del campo o de la ciudad. Era un nombre que declaraba su compromiso con la educación para las mayorías y su aspiración a ser un espacio de movilidad social. Además, este término encapsulaba el deseo de «impulsar la educación pública laica, democrática, científica, nacionalista y ligada a las luchas populares», un ideario que resonaba con los movimientos sociales de la época.

Por su parte, el nombre «Emiliano Zapata» fue seleccionado en honor a quien consideraban «el más puro y ejemplar de los revolucionarios mexicanos». Esta elección fue un manifiesto político y social, un reconocimiento a la lucha campesina y a los ideales de justicia y equidad. Los profesores, muchos de ellos simpatizantes del movimiento campesino, celebraron esta decisión, que vinculaba la nueva escuela con una de las figuras más emblemáticas de la historia de México.

En sus inicios, la preparatoria ocupó el primer patio y el área sur del Edificio Carolino. Sin embargo, las condiciones no siempre fueron las ideales. Con el traslado de la escuela de Ingeniería Química a Ciudad Universitaria, la preparatoria se movió a un espacio conocido popularmente como las «catacumbas» del tercer patio. Este lugar, que anteriormente había servido como laboratorios y bodegas de otras escuelas, era poco adecuado para la enseñanza: salones oscuros, húmedos y carentes de las condiciones pedagógicas necesarias. A pesar de ello, la comunidad educativa, alumnos y maestros, siguió adelante, demostrando una gran capacidad de adaptación y resiliencia.

La naturaleza también pondría a prueba a la institución. El sismo del 28 de agosto de 1973 afectó gravemente la arquitectura del tercer piso del Carolino. Esto obligó a un nuevo traslado temporal. La preparatoria encontró refugio en la facultad de Arquitectura, ubicada en Ciudad Universitaria, donde permaneció por tres años mientras sus instalaciones originales eran reparadas. Este periodo de reubicación no detuvo su crecimiento.

Al regresar al Edificio Carolino, la preparatoria continuó expandiéndose, llegando a ocupar casi la totalidad del histórico inmueble. El éxito y la demanda de su modelo educativo se reflejaron en el aumento constante de su matrícula. A mediados de los años ochenta, la población estudiantil había crecido exponencialmente, alcanzando la cifra de 3,600 alumnos. Este volumen, si bien era un testimonio de su éxito, también generó la necesidad imperante de encontrar una nueva sede que pudiera albergar a su creciente comunidad.

Nuevas Sedes y Expansión Regional

La búsqueda de un nuevo hogar para la Preparatoria Popular Emiliano Zapata culminó en 1986. La institución se trasladó a la Casa del Marqués, un inmueble histórico también conocido como Casa de las Diligencias. Este edificio fue adquirido por el entonces rector Alfonso Vélez Pliego, una figura clave que no solo impulsó la creación de la preparatoria, sino que también fue su coordinador general entre 1971 y 1974. El traslado a la Casa del Marqués significó un paso importante en la consolidación de la escuela, brindándole un espacio más amplio y adecuado para sus actividades.

Años después, en 2008, la infraestructura de la preparatoria recibió un impulso adicional con la donación del edificio Casa del Traductor por parte del gobernador Mario Marín. El objetivo de esta donación era construir nuevos laboratorios, aulas y trasladar la biblioteca universitaria "Juan Rulfo" a un recinto más funcional y moderno, mejorando así los recursos disponibles para los estudiantes.

La vocación de la Preparatoria Popular Emiliano Zapata de llevar la educación a donde más se necesita se manifestó de nuevo en 2010. Como parte del Proyecto de Regionalización de las preparatorias de la BUAP, se presentó una extensión del plantel en San Martín Texmelucan, Puebla. Esta expansión permitió que el modelo educativo de la Zapata llegara a una nueva región, ampliando su impacto y ofreciendo oportunidades a más jóvenes fuera de la capital del estado. Desde entonces, el campus de San Martín Texmelucan ha continuado operando, llevando el legado de la preparatoria a una comunidad más amplia.

La historia de la Preparatoria Popular Emiliano Zapata es una narrativa de perseverancia, lucha y compromiso social. Desde sus inicios informales en 1969, pasando por su constitución formal en 1970, sus traslados y crecimientos, hasta su expansión regional, la escuela ha mantenido su espíritu de ser una institución accesible y ligada a las necesidades del pueblo. Su nombre, que honra a un revolucionario y se autodenomina "popular", sigue siendo un recordatorio de sus raíces y su misión.

Preguntas Frecuentes sobre la Preparatoria Popular Emiliano Zapata

  • ¿Cuántos años tiene la escuela de Emiliano Zapata? La escuela tuvo sus orígenes informales con el inicio de clases en 1969, y fue constituida formalmente en 1970. Su historia, por lo tanto, se remonta a hace más de cinco décadas, considerando 1969 como su año de origen.
  • ¿Por qué se llama Preparatoria Popular Emiliano Zapata? El nombre "Popular" se eligió para enfatizar su accesibilidad para los trabajadores y su vínculo con las luchas sociales y la educación pública laica y democrática. El nombre "Emiliano Zapata" fue elegido para honrar al líder revolucionario, considerado un símbolo de los ideales de justicia y del movimiento campesino.
  • ¿Dónde estuvo ubicada la preparatoria inicialmente? Sus primeras actividades se desarrollaron en el histórico Edificio Carolino. Posteriormente, tuvo periodos en la Facultad de Arquitectura y en la Casa del Marqués antes de consolidarse en diferentes sedes y expandirse.
  • ¿Cuáles fueron algunos de sus primeros desafíos? Enfrentó la falta de reconocimiento y presupuesto inicial, la oposición de grupos conservadores y campañas de difamación, la lucha contra las novatadas, y la falta de espacios adecuados para la enseñanza en sus primeras ubicaciones.
  • ¿La escuela tuvo profesores pagados desde el principio? No, inicialmente los 88 profesores trabajaron de manera pro bono. Fue hasta después de la graduación de la primera generación (1972-1973) que se acordó el pago para los docentes.
  • ¿Tiene sedes fuera de la capital? Sí, a partir de 2010, cuenta con un campus en San Martín Texmelucan como parte de un proyecto de regionalización.

La trayectoria de la Preparatoria Popular Emiliano Zapata es un reflejo de la capacidad de la comunidad para organizarse y crear espacios educativos que respondan a sus necesidades, superando obstáculos y defendiendo un modelo de educación inclusivo y comprometido con la sociedad. Su legado perdura en cada generación de estudiantes que pasa por sus aulas.

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