03/02/2023
En el vasto campo de la pedagogía, las visiones de grandes pensadores han moldeado nuestra comprensión sobre cómo y por qué enseñamos. Cuando dirigimos la mirada hacia la educación matemática, a menudo nos encontramos con debates sobre métodos, currículos y resultados. Sin embargo, es crucial detenerse a considerar la dimensión humana y social de esta enseñanza, tal como lo planteó el insigne pedagogo brasileño Paulo Freire. Este artículo se sumerge en su perspectiva, analizando su profunda crítica a las prácticas opresivas en el aula de matemáticas y explorando su propuesta para una educación matemática verdaderamente liberadora. Cabe mencionar que la información proporcionada se centra en la visión de Paulo Freire, por lo que este análisis se basará exclusivamente en sus aportaciones según el texto fuente.

La educación matemática, en muchos contextos, ha sido percibida y practicada como una disciplina árida, abstracta y accesible solo para unos pocos "inteligentes". Esta percepción no es casual; a menudo, es el resultado de métodos de enseñanza que se alinean con lo que Paulo Freire denominó la concepción "bancaria" de la educación.
- La Crítica Freiriana a la Educación Matemática "Bancaria"
- La Educación Matemática como Práctica de la Libertad
- Hacia una Educación Matemática Decolonial y Transcompleja
- Comparando Enfoques: Educación Matemática Bancaria vs. Liberadora
- Preguntas Frecuentes sobre la Visión de Paulo Freire en Matemáticas
- Aperturas y el Legado Freiriano en la Educación Matemática
La Crítica Freiriana a la Educación Matemática "Bancaria"
Paulo Freire, en su obra cumbre Pedagogía del Oprimido, describe la educación bancaria como aquella en la que el educador es el único poseedor del conocimiento y lo "deposita" en los educandos, vistos como recipientes vacíos. Esta práctica se manifiesta de manera particularmente cruda en la enseñanza de las matemáticas.
En el aula de matemáticas bancaria, el docente narra, el estudiante escucha. El contenido se reduce a fórmulas, algoritmos y teoremas que deben ser memorizados y repetidos sin una comprensión profunda de su sentido o conexión con la realidad. El educador se siente más exitoso cuanto más dócilmente los estudiantes se dejan "llenar" de estos contenidos sin cuestionar. Esta es una relación opresora, donde el docente ejerce un poder no circular, imponiendo su verdad como la única posible. El saber matemático, visto como algo formal, inmutable y difícil, se convierte en una herramienta de poder que no circula, sino que se impone.
Freire señala que esta educación bancaria en matemáticas desconoce y desmitifica el gran poder metacognitivo, afectivo y espiritual de los estudiantes. Creer que un discente no está capacitado para aprender matemáticas, que solo unos pocos pueden, es un error de fe y antiética contra la condición humana. Esta falta de fe del maestro dominador es un fundamento de su ethos, como también lo subraya Enrique Dussel al hablar de la visión bancaria.
Las consecuencias de esta práctica opresora son devastadoras para el estudiante. Se les reduce a meros archivadores de información sin sentido en sus vidas. La matemática se convierte en un legado de la humanidad que les es prohibitivo. Se les impide desarrollar procesos mentales esenciales para su desenvolvimiento como sujetos pensantes. Como resultado, pueden sentirse disminuidos, cohibidos, con baja autoestima y bloqueados, no solo para las matemáticas, sino también para aprender otros saberes. La Educación Matemática, concebida de esta manera, es profundamente antidemocrática.
Los estudiantes, en este sistema, a menudo interiorizan la creencia de que aprender matemáticas es difícil o inalcanzable. Legitiman la idea de que son inferiores o no inteligentes si no comprenden. Esta es una forma de violencia horizontal y autodegradación, reforzada por la educación bancaria. El dilema del oprimido es seguir las prescripciones o buscar opciones, un camino difícil cuando se siente desmejorado y carente de capacidad.
La rigidez de las posiciones (el que sabe vs. el que no sabe) niega la educación y el conocimiento como procesos de búsqueda conjunta. Cualquier intento del estudiante por encontrar soluciones o representaciones alternativas que no sigan estrictamente lo dado por el docente es castigado, al igual que el error. No se considera el proceso de aprendizaje a través del error. Esta práctica docente encubridora y falsa, a menudo sin conciencia de culpabilidad por parte del docente, irrespeta la condición humana del estudiante y puede causar problemas psíquicos.
Los opresores, en esta dinámica, ven a los oprimidos como objetos, cosas a dominar. La tendencia a imaginar todo y a todos como objetos de posesión es una inclinación sádica cuyo fin es convertir a la persona en un objeto que debe desarrollar competencias para servir a un sistema. El acto de ser feliz aprendiendo matemáticas, disfrutando, jugando, es prohibitivo. La relación epistemológica sujeto-objeto entre docente y estudiante persiste.
El opresor siente fracaso si el oprimido se revela y no acepta pasivamente el depósito. Tradicionalmente, el docente arremete contra la humanidad del discente, calificándolo de no inteligente, imposibilitando su capacidad metacognitiva subyacente. La educación bancaria interesa a los opresores porque mantiene a los hombres adecuados al mundo, no cuestionándolo. Por ello, dificultan el pensamiento auténtico. Sin embargo, Freire señala que los opresores también están enfermos; no hay posibilidad de oprimir sin ser oprimido. El docente, a menudo producto de un sistema colonial opresor, perpetúa una forma de educar en la que él mismo no se ha liberado.
La liberación, según Freire, no puede surgir de la educación bancaria. Se requiere algo diferente, algo que se funde en la humanización del proceso.
La Educación Matemática como Práctica de la Libertad
Frente a la opresión de la educación bancaria, Paulo Freire propone la educación como práctica de la libertad. Esta concepción se opone radicalmente al modelo de depósito y se basa en la creencia profunda en la capacidad del ser humano para aprender, transformarse y transformar su realidad.

En la educación liberadora, el docente y el estudiante se convierten en sujetos activos en un proceso conjunto de descubrimiento y creación de conocimiento. Ya no hay un educador que lo sabe todo y un educando que no sabe nada. Freire propone la relación educador-educando y educando-educador. Ambos aprenden y enseñan en un diálogo permanente, mediado por el mundo.
La clave de la educación liberadora es la problematización. En lugar de narrar y depositar contenidos, el educador problematiza la realidad, invitando a los estudiantes a reflexionar críticamente sobre ella. En el contexto de la educación matemática, esto implica presentar los conceptos y problemas matemáticos no como verdades acabadas y abstractas, sino como desafíos surgidos de la realidad de los estudiantes y de la historia humana. Se trata de develar la realidad, de deconstruir las percepciones simplistas o impuestas, y reconstruir el conocimiento en diálogo.
Partir del saber que tienen los educandos es fundamental. Esto no significa quedarse girando en torno a ese saber, sino reconocerlo como punto de partida para ir más allá, hacia nuevos conocimientos. La cotidianidad, la cultura y las subjetividades del discente son fuentes ricas para la enseñanza de la matemática. La historia y la filosofía de la matemática también aportan elementos liberadores, mostrando que la matemática es una construcción humana, no algo caído del cielo.
El docente que se compromete con la liberación no ve a los estudiantes como vasos a llenar, sino como cuerpos conscientes con una conciencia proyectada en el mundo. Enseñar matemáticas se convierte en un acto de investigar junto a los estudiantes su pensar, sus modos de construir significado. Cuanto más investigan juntos, más se educan mutuamente. Educación e investigación temática se vuelven momentos de un mismo proceso.
Esta transformación exige que el docente de matemáticas salga de la "ciudadela colonial tradicional". Debe dejar la negación a innovar y pensar complejamente. Debe acercarse al estudio de la condición humana, a cómo el discente aprende, a cómo concibe la matemática desde sus juegos y modos de vida. La fe profunda en que los estudiantes pueden aprender es esencial. Sus miedos y predisposiciones deben ser minimizados para despertar su amor por la matemática.
La liberación del sujeto en la educación matemática, como acto de amor y solidaridad freiriana, implica valorizar al otro, creer que lo que dice es importante, que es inteligente. Romper las cadenas de la relación opresor-oprimido lleva a una verdadera liberación. Se trata de construir una matemática viva, mostrada en todas sus facetas, cualidades y belleza.
Hacia una Educación Matemática Decolonial y Transcompleja
El legado de Paulo Freire impulsa visiones más recientes como la Educación Matemática Decolonial Transcompleja (EMDT), mencionada en el texto fuente. Esta línea de investigación busca llevar la liberación freiriana más allá, desafiando las estructuras coloniales y modernistas que aún oprimen la enseñanza de las matemáticas.
La decolonialidad, en este contexto, implica desmantelar las epistemologías impuestas por la invasión y la colonización. Significa cuestionar la hegemonía de una única forma de hacer y enseñar matemáticas (la occidental) y abrir espacios para reconocer y articular otras formas de conocimiento matemático, como los saberes soterrados de civilizaciones no occidentales o las prácticas matemáticas de comunidades marginadas.
La transcomplejidad y la transdisciplinariedad anidan en esta visión liberadora. Implican ir más allá de las disciplinas aisladas, re-ligar saberes que el modernismo ha des-ligado. Enseñar matemáticas de manera compleja y transdisciplinar es salirse de la ciudadela de la disciplina, indisciplinarla para encontrar esencialidades que permitan enseñar con mente, cuerpo y corazón. Esto conlleva un cambio de paradigma, viendo más allá de las disciplinas para entender el todo, organizando currículos que propicien la construcción de conocimientos que superen las disciplinas aisladas.
La EMDT es liberadora, inclusiva, ecosófica y transmoderna. Propone un repensamiento de la educación inclusiva donde no haya encubrimiento del otro ni medidas de opresión. Busca la salvaguarda de la matemática en la vida de las personas, reconociéndola como un legado de la humanidad, no una herramienta de dominación.
La altersofía, la "otra sabiduría" de la matemática, especialmente necesaria en el Sur Global, garantiza la reproducción y conservación del vivir del sujeto subalterno. Estos saberes deben ser resaltados y dialogantes en la EMDT, protagonistas de la academia y de una forma de conocer matemática desde el Sur y para el Sur.

Se trata de una reconstrucción esperanzadora, un derribar el discurso opresor para levantar algo nuevo desde una perspectiva de totalidad, complejidad y transdisciplinariedad. Es un ejercicio liberador onto-epistemológico que sienta las bases de un nuevo episteme orientado hacia el renacer de la conciencia humana, un saber ecosófico que nos lleve a des-ligar sabiamente para volver a ligar los procesos dialógicos-dialécticos de los actores educativos.
La transformación radical del sistema educativo matemático heredado del colonizador requiere concebir el conocimiento matemático no como algo concluido y donado, sino como algo en construcción, problematizable y conectado con la historia y la cultura. Acudir a los procesos dialógicos-dialécticos de civilizaciones olvidadas, como la maya (inventores del cero, con un sistema posicional de excelencia), es reconstruir el patrimonio matemático y desafiar la alienación.
Es crucial regresar a la conjunción de procesos metacognitivos de alto nivel que no se desunen: concreción-abstracto, ejemplo-teoría, local-global. El esfuerzo debe dirigirse a vincular lo empírico y lo teórico, lo concreto y lo abstracto, la parte y el todo, el fenómeno y el contexto, ideas que la EMDT propende hacer realidad.
Comparando Enfoques: Educación Matemática Bancaria vs. Liberadora
| Característica | Educación Matemática Bancaria (Opraora) | Educación Matemática Liberadora (Freiriana) |
|---|---|---|
| Rol del Docente | Depositario del saber, narrador, figura de autoridad única. | Co-investigador, educador-educando, problematizador, mediador. |
| Rol del Estudiante | Recipiente vacío, pasivo, receptor de depósitos, archivador. | Sujeto activo, investigador crítico, educando-educador, co-creador. |
| Naturaleza del Saber Matemático | Fijo, acabado, externo, abstracto, verdad absoluta impuesta. | En construcción, dinámico, conectado a la realidad, problematizable, legado humano. |
| Proceso de Enseñanza-Aprendizaje | Transmisión unidireccional, memorización, repetición, castigo del error. | Diálogo, problematización, investigación conjunta, conexión con la realidad y cultura, valoración del error como parte del proceso. |
| Relación con la Realidad | Desconectada, abstracta pura. | Anclada en la realidad, problematiza el mundo, busca transformar. |
| Impacto en el Estudiante | Sentimientos de inferioridad, bloqueo, baja autoestima, deshumanización. | Empoderamiento, desarrollo metacognitivo, humanización, amor por el saber. |
Preguntas Frecuentes sobre la Visión de Paulo Freire en Matemáticas
¿Qué significa exactamente la concepción bancaria aplicada a la enseñanza de las matemáticas?
Se refiere a enseñar matemáticas como si fueran un conjunto de hechos, fórmulas y procedimientos terminados que el docente "deposita" en la mente del estudiante. El estudiante solo necesita memorizar y repetir, sin comprender el sentido, la historia o la utilidad de lo que aprende. El foco está en la acumulación pasiva de información, no en la comprensión crítica ni la aplicación significativa.
¿Cómo se puede hacer una clase de matemáticas "problematizadora" según Freire?
En lugar de presentar un tema y luego ejercicios, se parte de una situación real o un problema significativo (relacionado con la vida de los estudiantes, su comunidad, la historia) que desafíe su comprensión y requiera la construcción de conocimiento matemático para resolverlo. El docente no da la respuesta, sino que guía el diálogo y la investigación conjunta, ayudando a los estudiantes a develar la estructura matemática subyacente en el problema y a construir los conceptos necesarios de manera activa y crítica.
¿Qué implica hablar de una Educación Matemática Decolonial?
Implica reconocer que gran parte de la enseñanza matemática actual proviene de una tradición occidental y a menudo ignora o desvaloriza otras formas de conocimiento matemático desarrolladas por diversas culturas a lo largo de la historia (como la matemática maya, egipcia, inca, etc.). Un enfoque decolonial busca integrar estos saberes, cuestionar la universalidad impuesta de ciertos métodos o contenidos y hacer que la matemática sea relevante y empoderadora para estudiantes de todas las procedencias culturales, desafiando la matemática como herramienta de colonización y exclusión.
¿Cómo ayuda la filosofía de Freire a los estudiantes que creen que "no sirven para las matemáticas"?
Freire parte de una fe inquebrantable en la capacidad de aprendizaje de *todos* los seres humanos. Su enfoque liberador busca desmontar la idea de que la inteligencia matemática es innata o exclusiva de unos pocos. Al conectar la matemática con la realidad del estudiante, al fomentar el diálogo y la participación activa, y al valorar sus conocimientos previos y su cultura, Freire ayuda a los estudiantes a superar el miedo, la baja autoestima y la creencia de inferioridad impuesta por sistemas opresores. Les muestra que son capaces de pensar matemáticamente y de construir su propio conocimiento.
Aperturas y el Legado Freiriano en la Educación Matemática
La obra de Paulo Freire, marcada por la palabra liberación, es un grito urgente que convoca a transformar la práctica educativa. En la educación matemática, esta convocatoria es especialmente relevante dada su historia como herramienta potencial de opresión y exclusión.
El análisis de la liberación freiriana del sujeto en la Educación Matemática Decolonial Transcompleja es un camino que apenas comienza. Las obras de Freire ofrecen un valor extraordinario para repensar nuestras prácticas, para salir de la comodidad de lo conocido y atrevernos a investigar nuestras condiciones en el aula, a actuar y a jugar un papel pedagógico liberador.
El legado freiriano, como un cántaro que no se agota, aporta una sabiduría de amor por la vida y una profunda fe en los educandos. Invita a la educación matemática a revisar sus prácticas a la luz de sus preceptos. No se trata de seguir recetas mecánicamente, sino de inspirarse en su visión para transformar el aula de acuerdo con nuestras condiciones específicas. Es hora de apropiarnos de este legado, de hacer valer en nuestro corazón, conciencia, formación y ejercicio, la posibilidad de una educación matemática que sea, ante todo, una práctica de la libertad y la humanización.
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