16/11/2023
La ciudad de Buenos Aires, vibrante y llena de historia, alberga instituciones educativas cuya longevidad es testimonio del constante compromiso con la enseñanza. En el año 2022, un grupo selecto de dieciséis escuelas primarias tuvo un motivo especial para celebrar: cumplieron un siglo de existencia. Estos establecimientos, testigos silenciosos de la evolución urbana y social, forman parte de un valioso legado que el gobierno porteño busca rescatar y poner en valor a través del programa “Huellas de la Escuela – El legado de la historia educativa de Buenos Aires”.
Este programa no solo se enfoca en la historia institucional o los contenidos curriculares que pasaron por sus aulas a lo largo de cien años, sino que profundiza en las anécdotas, los recuerdos de alumnos y maestros, y los datos que permiten reconstruir cómo estas escuelas se entrelazaron con el desarrollo de sus barrios. Es una iniciativa que nació del seno de las propias escuelas históricas, impulsadas por la necesidad de recuperar y celebrar su identidad única y su rica trayectoria.
El Programa Huellas de la Escuela: Rescatando la Identidad
Según explica Marcela Pelanda, coordinadora del programa, “Huellas de la Escuela” surgió de la inquietud de las escuelas históricas de la Ciudad por recuperar su identidad y su historia. La organización se basó en “constelaciones”, unificando grupos de escuelas, en este caso particular, aquellas que compartían el hito del centenario en 2022. Todas ellas son escuelas primarias, lo que permite un análisis comparativo de su evolución en este nivel fundamental de la educación.
El objetivo primordial es ir más allá de los registros formales y desenterrar las historias humanas que habitaron estos espacios. Se busca entender cómo la vida escolar reflejó y, a la vez, influyó en la vida de los barrios donde se emplazan. La recopilación de anécdotas, fotografías antiguas, registros de eventos y testimonios de exalumnos y personal docente es fundamental para tejer este relato colectivo que trasciende lo meramente pedagógico.
Arquitectura y Raíces Sarmientinas
Un rasgo distintivo que comparten muchas de estas escuelas centenarias es su arquitectura. Pelanda describe que poseen un “formato edilicio muy parecido”, con una “estructura muy sarmientina”. Esta referencia al modelo impulsado por Domingo Faustino Sarmiento, gran promotor de la educación pública en Argentina en el siglo XIX, no es casual. Se caracteriza típicamente por una disposición frontal donde se ubican la Dirección y las oficinas administrativas, seguidas por las aulas alineadas a lo largo de pasillos y, finalmente, un amplio patio al fondo, corazón de la vida recreativa y social de la escuela.
Si bien muchas de estas escuelas nacieron ya con edificios diseñados para tal fin, algunas comenzaron su camino en casas recicladas o propiedades que fueron adaptadas temporalmente antes de mudarse a su ubicación actual. Esta transición también forma parte de su historia, mostrando la adaptabilidad y el crecimiento constante de la oferta educativa en la ciudad a principios del siglo XX.
A pesar de las mudanzas o reformas, muchos de estos edificios conservan elementos originales que son verdaderos tesoros históricos. Algunas escuelas aún tienen la campana original que marcaba el inicio y fin de las clases, o el recreo, un sonido que resonó por generaciones. Los bustos de próceres fundamentales de la historia argentina, como Sarmiento, San Martín y Belgrano, suelen presidir las entradas, a menudo acompañados por placas de bronce que graban el nombre de la institución, perpetuando su identidad a través del tiempo.
Tesoros en las Bibliotecas y Anécdotas Memorables
Las bibliotecas escolares de estas instituciones son depósitos de conocimiento e historia. Más allá de los libros de texto contemporáneos, atesoran ejemplares de enseñanza que pasaron por las manos de miles de niños y niñas a lo largo de un siglo. Estos libros antiguos no solo muestran cómo se enseñaba en décadas pasadas, sino que también revelan la evolución de los contenidos, las ilustraciones y las metodologías pedagógicas.
Pero las bibliotecas y archivos de las escuelas guardan documentos aún más personales y sorprendentes. Un ejemplo notable es el que se conserva en la Escuela N° 23, ubicada en la zona de Palermo. Entre sus papeles históricos, se encuentra un documento que hace referencia a una visita del célebre escritor argentino Jorge Luis Borges. El texto indica que Borges “Estuvo en nuestra escuela charlando con los chicos y los vecinos y todos los que se acercaron al célebre vecino en lo que sería su última conferencia en su país, y tal vez en el mundo”. Este tipo de anécdotas, cuidadosamente preservadas, conectan a las escuelas con figuras trascendentales de la cultura y la historia, enriqueciendo su propio relato y el de la comunidad que las rodea. La Escuela N° 23 cuida este documento como un verdadero tesoro, consciente del privilegio que significó haber recibido a una personalidad de la talla de Borges.
Estos hallazgos documentales son clave para el programa Huellas de la Escuela. “Recuperar los documentos de nuestras escuelas nos permite interpretar cómo se fue modificando la forma de enseñar. Y también descubrir aquello que se mantuvo a través del tiempo”, afirma Pelanda. La posibilidad de contrastar los métodos antiguos con las prácticas actuales permite identificar qué elementos de la tradición educativa perduraron por su valor y qué innovaciones fueron incorporándose a lo largo de los años. Este ejercicio de identificación de la tradición y la innovación es, en esencia, el objetivo principal del programa: construir y escribir la historia educativa de la Ciudad de Buenos Aires de una manera viva y detallada.
Los Nombres Cuentan Historias
Incluso los nombres que llevan estas instituciones son portadores de historia y significado. A menudo, honran a figuras destacadas que tuvieron una influencia importante en la educación, la ciencia, la política o la cultura del país.
Por ejemplo, la Escuela Nº 2 del Distrito Escolar 19, ubicada en el barrio de Nueva Pompeya, lleva el nombre del Dr. Genaro Sisto. ¿Quién fue Genaro Sisto? Un prestigioso higienista que se graduó con medalla de oro en la Facultad de Medicina en 1895. Su labor no se limitó al ámbito médico; tuvo un impacto directo en la vida escolar. A él se le atribuye la puesta en marcha del horario alterno en las escuelas, una modificación organizacional significativa. Además, fue un impulsor clave de la implementación de la “Copa de leche”, una iniciativa fundamental para garantizar un complemento nutricional que contribuyera a la alimentación saludable de los alumnos, reconociendo la importancia del bienestar físico para el aprendizaje.
Otro caso interesante es el de la Escuela N.° 19 DE 13 en Mataderos. Actualmente lleva el nombre de “Caja Nacional de Ahorro y Seguro”, impuesto en 1975. Pero su historia edilicia se remonta mucho más atrás. Originalmente, en 1922, esta escuela comenzó a dar clases en una casona ubicada en la calle San Pedro 5545. Esta propiedad pertenecía a la familia Alzugaray, databa de 1906 y, curiosamente, había sido construida con el propósito de ser una casa de fin de semana. Su estructura original incluía un hermoso aljibe, una quinta espaciosa, una caballeriza al lado sur y un portón con salida a la calle diseñado específicamente para carros y sulkys. Imaginar a los primeros alumnos y maestros desarrollando actividades educativas en un entorno pensado inicialmente para el descanso y la recreación rural, en lo que hoy es un barrio consolidado de la ciudad, ilustra vívidamente la transformación urbana y social que presenciaron estas escuelas.
El Vínculo con la Comunidad y el Barrio
Las escuelas no son solo edificios; son puntos de encuentro, centros neurálgicos de la vida barrial. La maestra bibliotecaria Fernanda Gutiérrez, de la Escuela N°16, subraya esta conexión profunda: “En cuanto se va ahondando en la historia, uno no puede creer la cantidad de cosas que pueden pasar y que van mucho más allá de los contenidos. De comunidad, de barrio, de gente, que tiene historias dentro de la misma historia de la escuela”.
Esta perspectiva resalta que las escuelas son construcciones colectivas. No surgieron de la nada, sino que fueron moldeadas por las personas que pasaron por sus aulas y pasillos: alumnos, docentes, directivos, personal auxiliar, familias y vecinos. Cada uno dejó su marca, contribuyendo a forjar la identidad y el espíritu de la institución a lo largo de cien años. El programa “Huellas de la Escuela” busca precisamente visibilizar y valorar este aporte colectivo, reconociendo que la historia de una escuela es inseparable de la historia de su comunidad.
Celebrar el centenario de estas escuelas, como ocurrió en 2022 con estas dieciséis instituciones, es mucho más que conmemorar una fecha en el calendario. Como concluye Marcela Pelanda, “Todas estas construcciones no son naturales, sino construcciones colectivas a través de los años. Por eso celebrar el centenario de estas escuelas es celebrar la educación de la ciudad de Buenos Aires”. Es un reconocimiento a la perseverancia, la adaptación y el compromiso de generaciones que entendieron la educación como un pilar fundamental para el desarrollo individual y social.
Preguntas Frecuentes sobre las Escuelas Centenarias Porteñas
- ¿Cuántas escuelas porteñas cumplen 100 años en el marco de este programa?
- En el año 2022, dieciséis escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires cumplieron un siglo de vida y fueron nucleadas por el programa “Huellas de la Escuela”.
- ¿Qué es el programa “Huellas de la Escuela”?
- Es una iniciativa del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que busca rescatar la historia, identidad, anécdotas y documentos de las escuelas históricas de la ciudad, especialmente aquellas que cumplen aniversarios significativos como los 100 años.
- ¿Cuál es el objetivo principal del programa?
- El objetivo es ir más allá de la historia pedagógica formal y reconstruir el vínculo de las escuelas con sus barrios y comunidades a lo largo del tiempo, identificando la tradición y la innovación en la educación porteña.
- ¿Por qué se dice que la arquitectura de estas escuelas es “sarmientina”?
- Se refiere a un modelo de construcción escolar impulsado por Domingo Faustino Sarmiento, caracterizado por una estructura funcional con dirección al frente, aulas alineadas y un patio amplio al fondo.
- ¿Qué tipo de elementos históricos se conservan en estas escuelas?
- Se pueden encontrar elementos como campanas originales, bustos de próceres (Sarmiento, San Martín, Belgrano), placas conmemorativas, libros antiguos de enseñanza y documentos históricos, como cartas o registros de visitas ilustres.
- ¿Se encontraron documentos históricos interesantes?
- Sí, por ejemplo, en la Escuela N° 23 de Palermo se conserva un documento que registra una visita del escritor Jorge Luis Borges, considerada una de sus últimas conferencias en Argentina.
- ¿Los nombres de las escuelas tienen significado histórico?
- Absolutamente. Muchos nombres honran a personalidades relevantes. Un ejemplo es la Escuela N° 2 DE 19 “Dr. Genaro Sisto”, nombrada en homenaje a un higienista que impulsó el horario alterno y la “Copa de leche”.
- ¿Qué nos enseña la historia de edificios como el de la escuela de Mataderos que comenzó en una casona?
- Muestra la adaptación inicial de espacios existentes para satisfacer la creciente demanda educativa y refleja la transformación urbana de los barrios, pasando de ser zonas con casas de fin de semana a áreas densamente pobladas con escuelas consolidadas.
- ¿Por qué es importante celebrar el centenario de estas escuelas?
- Celebrar su centenario es celebrar la historia de la educación pública en Buenos Aires y reconocer que estas instituciones son el resultado de una construcción colectiva que involucró a generaciones de personas de la comunidad.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Huellas de la Escuela: Centenario en CABA puedes visitar la categoría Educación.
