¿Qué es la toma de decisiones en educación?

Escolaridad en Argentina: Asistencia vs Calidad

11/03/2019

Un reciente informe del Observatorio de Argentinos por la Educación ha puesto de manifiesto una preocupante realidad en el sistema educativo argentino. Según el Índice de Resultados Escolares (IRE) publicado, solo 22 de cada 100 chicos de 15 años en el país logran transitar su escolaridad en tiempo y forma. Este dato posiciona a Argentina en uno de los lugares más bajos dentro del ranking latinoamericano, generando un llamado de atención sobre la eficacia del sistema para garantizar no solo el acceso, sino también el aprendizaje y la progresión adecuada de los estudiantes.

El estudio comparó la situación de Argentina con la de otros países de la región, revelando diferencias significativas. Mientras que Chile encabeza la lista con un 38% de estudiantes de 15 años que cumplen con los criterios de “en tiempo y forma”, seguido por Uruguay (36%), Perú (28%), Brasil (23%) y México (23%), Argentina se encuentra por debajo de todos ellos, superando solo a Colombia (19%) y Paraguay (11%).

¿Cuál es el porcentaje de escolaridad en Argentina?
La situación argentina, positiva y negativa a la vez También aumentó la proporción de estudiantes de esa edad que cursan su escolaridad en el tiempo teórico esperado: de 56 de cada 100 en 2009 a 81 de cada 100 en 2022.
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¿Qué significa “en tiempo y forma”?

La definición utilizada por los autores del Índice de Resultados Escolares (IRE) para determinar si un estudiante transita su escolaridad “en tiempo y forma” es muy precisa y multifacética. No se limita simplemente a estar matriculado, sino que implica cumplir con una serie de condiciones cruciales para un desarrollo educativo exitoso y oportuno.

En primer lugar, se considera a los alumnos que no han tenido que repetir ningún año escolar. La repitencia es un indicador de dificultades en el aprendizaje o en la adaptación al sistema, y evitarla es fundamental para mantener la trayectoria esperada. Un estudiante que repite un grado se retrasa en su recorrido educativo, lo que puede tener consecuencias tanto académicas como personales.

En segundo lugar, se incluye a aquellos estudiantes que no han abandonado la escuela en ningún momento. El abandono escolar es uno de los mayores desafíos para cualquier sistema educativo, ya que implica la exclusión total del proceso de aprendizaje formal. La continuidad en la asistencia es, por lo tanto, un requisito indispensable para avanzar “en tiempo y forma”.

Finalmente, y quizás el punto más crítico, el criterio de “en tiempo y forma” exige que los estudiantes hayan alcanzado al menos el Nivel 2 en las pruebas PISA 2022 en lectura y matemática. El Nivel 2 en PISA es considerado el “desempeño mínimo esperado”. Esto significa que los estudiantes deben ser capaces de aplicar sus conocimientos y habilidades en situaciones relativamente sencillas o cotidianas, interpretar textos básicos y resolver problemas matemáticos fundamentales. No alcanzar este nivel sugiere que el estudiante no ha adquirido las competencias esenciales para desenvolverse en el mundo actual, independientemente de si ha evitado la repitencia o el abandono.

Por lo tanto, el concepto de “en tiempo y forma” combina la trayectoria escolar lineal (sin repetición ni abandono) con el logro de aprendizajes básicos medidos por una evaluación estandarizada internacional como PISA. Es una métrica exigente que refleja no solo el acceso y la permanencia, sino también la calidad de los resultados del aprendizaje.

Metodología del IRE: Variables Clave

La elaboración del Índice de Resultados Escolares (IRE) implicó la integración de diversas fuentes de datos que tradicionalmente se medían por separado. Esta combinación permitió obtener una visión más completa y matizada de la situación educativa.

Una de las fuentes principales fueron las encuestas de hogares realizadas en los diferentes países evaluados. De estas encuestas se extrajo información crucial sobre los niveles de asistencia escolar. Este dato es fundamental para saber cuántos chicos y chicas en edad escolar están efectivamente dentro del sistema educativo.

La otra fuente esencial fueron las pruebas PISA (Programme for International Student Assessment). PISA es una evaluación a gran escala que mide las habilidades y conocimientos de estudiantes de 15 años en lectura, matemática y ciencias. Del análisis de los resultados de PISA 2022, los autores del informe obtuvieron la proporción de estudiantes por país que lograron alcanzar los niveles de desempeño considerados adecuados, específicamente el Nivel 2 o superior en lectura y matemática, como se mencionó anteriormente. Estas pruebas proporcionan una medida estandarizada del desempeño de los estudiantes y permiten comparar resultados entre distintos sistemas educativos a nivel internacional.

Además de la asistencia y los resultados de aprendizaje, el IRE también incorporó el análisis de los niveles de sobreedad. La sobreedad se refiere a la situación en la que un estudiante tiene una edad mayor a la esperada para el grado o año escolar que está cursando. La sobreedad suele ser consecuencia de la repitencia, el ingreso tardío al sistema o interrupciones en la trayectoria escolar. Medir la sobreedad ayuda a comprender la eficiencia del sistema para mantener a los estudiantes en el camino educativo esperado para su edad.

La combinación de estas variables (asistencia, desempeño en PISA y sobreedad) en un único índice como el IRE ofrece una perspectiva más rica que la que se obtendría analizando cada factor por separado. Permite identificar no solo cuántos chicos están en la escuela, sino también cómo están progresando y qué están aprendiendo.

Argentina en el Ranking Regional del IRE

El Índice de Resultados Escolares (IRE) proporciona una comparación directa del desempeño educativo de varios países latinoamericanos, según la proporción de estudiantes de 15 años que cumplen con los criterios de estar “en tiempo y forma”. Los resultados posicionan a Argentina en la parte baja de la tabla, lo cual es un dato preocupante para el sistema educativo nacional.

A continuación, se presenta una tabla comparativa con los porcentajes de estudiantes de 15 años que transitan su escolaridad en tiempo y forma, según el IRE:

País % Estudiantes en Tiempo y Forma (IRE)
Chile 38%
Uruguay 36%
Perú 28%
Brasil 23%
México 23%
Argentina 22%
Colombia 19%
Paraguay 11%

Como se observa en la tabla, Argentina, con un 22%, se ubica en el sexto puesto entre los ocho países evaluados, superando únicamente a Colombia y Paraguay. Esta posición contrasta fuertemente con países como Chile y Uruguay, que duplican o casi duplican el porcentaje argentino. Este ranking sugiere que, a pesar de los esfuerzos realizados, el sistema educativo argentino enfrenta desafíos significativos para asegurar que una mayor proporción de sus estudiantes completen su educación secundaria a tiempo y con los aprendizajes esperados.

La Situación Argentina: Luces y Sombras

El informe del Observatorio de Argentinos por la Educación presenta un panorama complejo y contradictorio sobre la educación en Argentina, mostrando aspectos positivos y negativos simultáneamente. Por un lado, hay datos que reflejan mejoras significativas en cuanto al acceso y la permanencia en el sistema escolar. Por otro lado, los resultados de aprendizaje evidencian un retroceso y una brecha importante.

Aspectos Positivos: Mayor Acceso y Permanencia

El informe destaca un avance notable en la proporción de chicos de 15 años que asisten a la escuela. Este porcentaje creció del 90% en 2009 al 97% en 2022. Este incremento del 7% en poco más de una década es un logro importante en términos de inclusión educativa, acercando al país a la escolarización casi universal para esta franja etaria.

Asimismo, aumentó la proporción de estudiantes de 15 años que cursan su escolaridad en el tiempo teórico esperado para su edad. Si en 2009 solo 56 de cada 100 estudiantes de esa edad estaban en el año que les correspondía, en 2022 esa cifra subió a 81 de cada 100. Esto indica que menos estudiantes están experimentando sobreedad, lo cual puede interpretarse como una mejora en la eficiencia del sistema para retener a los alumnos y facilitar su progresión sin repitencias o interrupciones que generen retraso.

Estos datos de asistencia y progresión posicionan a Argentina muy bien a nivel regional. En cuanto a la asistencia escolar de jóvenes de 15 años, Argentina ocupa el segundo puesto en el ranking, solo superada por Chile (98%). Por debajo de Argentina se encuentran Brasil (96%), Uruguay (95%), Perú (93%), Paraguay (89%) y Colombia (86%). Este ranking de asistencia demuestra que Argentina ha logrado incorporar y mantener a una gran cantidad de adolescentes dentro del sistema educativo formal, un paso fundamental para garantizar el derecho a la educación.

País % Asistencia Escolar (15 años, 2022)
Chile 98%
Argentina 97%
Brasil 96% Uruguay 95%
Perú 93%
Paraguay 89%
Colombia 86%

La alta tasa de asistencia y la disminución de la sobreedad son, sin duda, logros importantes que reflejan un mayor acceso y retención en el sistema educativo.

Aspectos Negativos: Deterioro en los Resultados de Aprendizaje

Sin embargo, cuando se incorporan a la evaluación los niveles de desempeño escolar, medidos a través de los resultados de las pruebas PISA, la situación argentina empeora drásticamente y revela el principal desafío actual: la calidad de los aprendizajes.

Los resultados de los estudiantes argentinos en las pruebas PISA han mostrado una tendencia a la baja en los últimos 15 años, especialmente en matemática.

En la edición 2022 de PISA, los estudiantes argentinos se ubicaron en el puesto 66 sobre 81 países en matemática y en el puesto 51 en lectura a nivel mundial. Más allá del ranking global, lo preocupante es el desempeño a nivel regional. De toda América Latina, Argentina solo superó en matemática a Guatemala, El Salvador, Panamá, Paraguay y República Dominicana. Esto significa que la gran mayoría de los países de la región obtuvieron mejores resultados que Argentina en esta área crucial.

Un dato aún más alarmante es que, en matemática, siete de cada diez estudiantes argentinos de 15 años no lograron alcanzar los “niveles básicos” de desempeño en PISA 2022. Esto implica que una vasta mayoría de los adolescentes argentinos no poseen las habilidades matemáticas fundamentales esperadas para su edad.

Además, los resultados en matemática muestran un claro retroceso histórico. Mientras que en las ediciones de PISA de 2009 y 2012 el puntaje argentino se mantuvo en 388 puntos, decayó a 379 en 2018 y continuó descendiendo en 2022, llegando a 378 puntos. En lectura, si bien hubo una leve mejoría de 3 puntos (de 398 en 2009 a 401 en 2022), esta mejora es marginal y no compensa el descenso en matemática ni el bajo nivel general de desempeño.

Este bajo y decreciente desempeño en PISA es lo que explica por qué, al combinar todas las variables (asistencia, progresión y resultados de aprendizaje) en el Índice de Resultados Escolares (IRE), el resultado global para Argentina ha empeorado desde 2009. Según el estudio, la cantidad de estudiantes que realizan su escolaridad “en tiempo y forma” cayó del 26% en 2009 al 23% en 2012 y 2018, y finalmente al 22% en 2022. A pesar de tener más chicos en la escuela y con menos sobreedad, la disminución en los aprendizajes básicos hizo que la proporción de quienes cumplen todos los criterios disminuyera.

El “Trade-off”: Más Inclusión, Menos Aprendizaje

Víctor Volman, director del Observatorio Argentinos por la Educación y co-autor del IRE, describe esta compleja situación como una “suerte de trade off”. Un “trade-off” se refiere a una situación en la que se gana algo a cambio de perder otra cosa. En este contexto, Argentina ha mejorado significativamente en la inclusión educativa, logrando que más chicos asistan a la escuela y avancen con menor sobreedad. Sin embargo, esta ganancia parece haber coincidido con una disminución en los resultados de aprendizaje, especialmente en áreas fundamentales como la matemática.

Volman sugiere que la pandemia de COVID-19 podría haber influido en esta dinámica. Durante la pandemia, muchos sistemas educativos flexibilizaron sus regímenes académicos y criterios de promoción para evitar el abandono masivo en un contexto de educación a distancia o mixta. Esta flexibilización pudo haber contribuido a que la asistencia y la progresión sin repitencia se mantuvieran o incluso mejoraran, pero posiblemente a costa de la profundidad y solidez de los aprendizajes adquiridos, lo cual se reflejaría posteriormente en los resultados de pruebas estandarizadas como PISA.

La interpretación es que, si bien se logró mantener a los estudiantes dentro del sistema, las condiciones de enseñanza y aprendizaje durante y después de la pandemia, sumadas a desafíos estructurales preexistentes, no fueron suficientes para garantizar que una proporción mayoritaria alcanzara los niveles de desempeño mínimo esperados. El sistema logró mayor cobertura y permanencia, pero falló en asegurar la adquisición de conocimientos y habilidades esenciales para todos.

Voces Expertas sobre la Crisis Educativa

La situación expuesta por el IRE ha generado diversas reacciones y análisis por parte de especialistas en educación.

Martín De Simone, especialista en educación del Banco Mundial, es categórico al afirmar que los datos del índice “evidencian que la escuela argentina está en crisis y no cumple con su función principal: asegurar el aprendizaje de los estudiantes”. Esta afirmación subraya que, más allá de la infraestructura o la asistencia, la función esencial de la escuela es garantizar que los alumnos adquieran los conocimientos y competencias necesarios. El bajo porcentaje de estudiantes que cumplen con los criterios del IRE sugiere que esta función vital no se está cumpliendo de manera efectiva para una gran proporción de la población estudiantil.

Por su parte, Nicolás Buchbinder, especialista en análisis de datos en educación de la Universidad de Colorado Boulder, aporta una perspectiva comparativa interesante. Señala que otros sistemas educativos en la región, que incluso tienen tasas de “llegada a tiempo” (progresión sin sobreedad) similares o peores que las de Argentina, logran producir una mayor proporción de estudiantes que no solo siguen la trayectoria teórica, sino que también alcanzan una “vara común de resultados de aprendizaje”, refiriéndose a los estándares medidos por PISA. Esto sugiere que el problema en Argentina no es únicamente la progresión o la asistencia, sino específicamente la capacidad del sistema para asegurar que los estudiantes aprendan lo que se espera de ellos, en comparación con sus pares regionales.

Ambos especialistas coinciden en que los datos del IRE son un llamado de atención sobre la necesidad urgente de reenfocar las políticas educativas hacia la mejora de los aprendizajes.

¿Qué se Puede Hacer? Propuestas para Mejorar

Ante el panorama desalentador que presenta el Índice de Resultados Escolares, los especialistas consultados proponen diversas líneas de acción para intentar revertir la tendencia y mejorar la calidad de la educación en Argentina.

Víctor Volman destaca que informes como el IRE son fundamentales porque “ayudan a poner el tema en agenda, a ponernos metas y planificar políticas”. Según él, el desafío actual es encontrar una “buena síntesis entre inclusión y calidad”. Si bien Argentina ha avanzado notablemente en la inclusión, ahora el foco debe estar en la calidad de los aprendizajes. “En la calidad todavía tenemos mucho para mejorar”, afirma Volman, señalando el área donde se deben concentrar los esfuerzos.

Irene Kit, presidenta de la asociación civil Educación para Todos, propone medidas más concretas, especialmente en el área de matemática, donde los resultados son más preocupantes. Sugiere que la manera de mejorar este indicador es “incrementar desde la educación primaria en adelante las situaciones de resolución de problemas con saberes matemáticos propios de la vida cotidiana en la sociedad”. Esto implica un enfoque pedagógico que conecte la matemática con la realidad de los estudiantes, haciéndola más significativa y funcional, en lugar de limitarse a la memorización de fórmulas o procedimientos abstractos. La resolución de problemas es clave para desarrollar el tipo de habilidades que evalúa PISA.

Además, Kit subraya la importancia de “desarrollar una estrategia coherente y sistemática desde inicial hasta secundaria”. Esto significa que las políticas y prácticas pedagógicas no deben ser aisladas o fragmentadas, sino que deben articularse a lo largo de toda la trayectoria escolar del estudiante, desde los primeros años en la educación inicial hasta la finalización de la secundaria. Una estrategia sistemática garantiza que los aprendizajes se construyan de manera progresiva y que las intervenciones para mejorar el desempeño sean consistentes en todos los niveles.

En resumen, las propuestas apuntan a mantener los logros en inclusión y acceso, pero poniendo un énfasis renovado y urgente en la mejora de la calidad de los aprendizajes. Esto requiere políticas educativas que aborden directamente los desafíos pedagógicos, la formación docente, los recursos de enseñanza y la evaluación, con una visión de largo plazo y una implementación coherente a lo largo de todo el sistema.

Preguntas Frecuentes sobre la Escolaridad en Argentina

Aquí respondemos algunas preguntas comunes relacionadas con el informe y la situación educativa en Argentina:

¿Qué es el Índice de Resultados Escolares (IRE)?

Es un índice creado por el Observatorio de Argentinos por la Educación que mide la proporción de estudiantes de 15 años que transitan su escolaridad “en tiempo y forma”. Combina datos de asistencia escolar, progresión sin sobreedad y resultados de aprendizaje en las pruebas PISA.

¿Qué significa que un estudiante transita su escolaridad “en tiempo y forma”?

Significa que el estudiante tiene 15 años, no ha repetido ni abandonado la escuela, y ha alcanzado al menos el Nivel 2 de desempeño en lectura y matemática en las pruebas PISA.

¿Cómo se calcula el IRE?

Se calcula utilizando datos de encuestas de hogares sobre asistencia y sobreedad, y datos de las pruebas PISA sobre el porcentaje de estudiantes que alcanzan el Nivel 2 o superior en lectura y matemática.

¿Cómo se posiciona Argentina en el ranking regional del IRE?

Argentina se ubica en el sexto lugar entre ocho países latinoamericanos evaluados, con solo el 22% de sus estudiantes de 15 años cumpliendo con los criterios de “en tiempo y forma”.

¿Por qué el porcentaje de estudiantes “en tiempo y forma” es tan bajo en Argentina a pesar de la alta asistencia?

Principalmente se debe a los bajos resultados de los estudiantes argentinos en las pruebas PISA, especialmente en matemática. Aunque más chicos van a la escuela y tienen menos sobreedad, una gran proporción no alcanza los niveles de aprendizaje esperados.

¿Qué son las pruebas PISA?

Son evaluaciones estandarizadas internacionales que miden las habilidades y conocimientos de estudiantes de 15 años en lectura, matemática y ciencias, organizadas por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

¿Cómo fueron los resultados de Argentina en PISA 2022?

Argentina se ubicó en el puesto 66 de 81 países en matemática y 51 en lectura a nivel mundial. A nivel regional, obtuvo resultados bajos, superando solo a unos pocos países en matemática. Siete de cada diez estudiantes no alcanzaron los niveles básicos en matemática.

¿Ha mejorado o empeorado la situación de la escolaridad “en tiempo y forma” en Argentina con el tiempo?

Según el IRE, ha empeorado. El porcentaje de estudiantes “en tiempo y forma” cayó del 26% en 2009 al 22% en 2022, principalmente debido a la disminución en los resultados de aprendizaje.

¿Qué proponen los especialistas para mejorar la situación?

Proponen poner un mayor foco en la calidad de los aprendizajes, integrar la resolución de problemas matemáticos en la vida cotidiana y desarrollar una estrategia educativa coherente y sistemática desde la educación inicial hasta la secundaria.

La situación educativa en Argentina, tal como la refleja el Índice de Resultados Escolares, presenta un desafío significativo. Si bien se han logrado avances en la inclusión y el acceso a la educación, la tarea pendiente más urgente es asegurar que estar en la escuela se traduzca efectivamente en aprendizajes sólidos y relevantes para todos los estudiantes. El bajo porcentaje de chicos que completan su escolaridad en tiempo y forma y con los aprendizajes básicos esperados es un llamado de atención que exige políticas y acciones concretas orientadas a mejorar la calidad del sistema educativo en su conjunto.

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