¿Cómo podemos ser tolerantes en la escuela?

Tolerancia: Respeto a la Diversidad en Aulas y Hogar

15/09/2020

En un mundo cada vez más interconectado y diverso, comprender y practicar la tolerancia se vuelve fundamental. Con la llegada del Día Mundial de la Tolerancia, el 16 de noviembre, es un momento oportuno para reflexionar sobre este valor esencial y cómo podemos cultivarlo en los entornos donde nuestros niños y jóvenes pasan gran parte de su tiempo: el aula y el hogar.

¿Qué es la tolerancia y 5 ejemplos?
En definitiva, la tolerancia es aceptar y abrazar la diferencia, apreciar la diversidad, no tener miedo, respetar a los que no son o no piensan como nosotros, considerándolos como iguales, saber escuchar, ayudar y empatizar.3 nov 2020

Pero, antes de explorar estrategias para fomentarla en otros, es crucial mirarnos a nosotros mismos. Promover la tolerancia entre nuestros alumnos o hijos debe empezar por nuestra propia capacidad de ser tolerantes. Nuestra actitud, nuestras palabras y nuestras acciones son el espejo en el que ellos se miran.

Índice de Contenido

¿Qué es exactamente la tolerancia?

La tolerancia se define como el respeto y la aceptación de las diferencias que existen entre las personas. Estas diferencias pueden manifestarse en una amplia gama de aspectos, incluyendo opiniones, creencias, culturas, razas, etnias, géneros, orientaciones sexuales, capacidades o simplemente formas de vida distintas a las nuestras.

Implica reconocer y valorar la diversidad como una riqueza, sin intentar imponer nuestros propios puntos de vista a los demás y, sobre todo, sin discriminar a quienes piensan o actúan de manera diferente a nosotros. Es importante entender que ser tolerante no significa estar de acuerdo con todas las ideas o comportamientos, sino tener la capacidad de convivir pacíficamente con aquellos con los que no coincidimos y abordar los desacuerdos desde el respeto y la comprensión mutua. Es un pilar fundamental para la armonía social y para el desarrollo de relaciones interpersonales sanas y constructivas.

El valor fundamental de la tolerancia

El valor de la tolerancia reside precisamente en su capacidad para permitirnos vivir juntos a pesar de nuestras diferencias. Fomenta la convivencia pacífica y el entendimiento mutuo al proporcionarnos las herramientas para abordar los conflictos de manera constructiva, evitando así los prejuicios, la discriminación y la violencia. Cuando somos tolerantes, abrimos nuestra mente y nuestro corazón a otras perspectivas.

La tolerancia promueve la empatía, la capacidad de ponernos en el lugar del otro, y la apertura mental, ayudándonos a construir sociedades más inclusivas, cohesionadas y justas. Practicar la tolerancia no solo fortalece nuestras relaciones personales y comunitarias, sino que también contribuye a nuestro propio crecimiento individual, enriqueciendo nuestra perspectiva sobre el mundo y las múltiples realidades que lo componen.

La tolerancia como Soft Skill

En el ámbito educativo y profesional, la tolerancia es considerada una de esas valiosas soft skills o habilidades blandas. Es una competencia esencial que necesitamos desarrollar tanto en nuestros estudiantes como en nosotros mismos. En un mundo globalizado e interconectado, la capacidad de interactuar respetuosamente con personas de diferentes orígenes, culturas o puntos de vista es más importante que nunca.

Un mundo donde todos fuésemos más tolerantes con el diferente –con el de otro país, con el de otra cultura, con el que habla otro idioma, con el que viste distinto o con el que tiene otras capacidades– sería, sin duda, un lugar mejor. Esta habilidad nos permite navegar la complejidad de las interacciones humanas con mayor facilidad y construir puentes en lugar de muros.

Desafíos a la tolerancia: Miedo y Zona de Confort

Seamos honestos, a todos nos queda un camino por recorrer en cuanto a tolerancia se refiere. Con demasiada frecuencia, nuestra capacidad de ser tolerantes parece tener límites, a menudo marcados por nuestra propia educación, nuestro conocimiento o nuestra zona de confort. Más allá de esos límites, puede surgir el miedo: el miedo a lo desconocido, a lo que no entendemos o a lo que simplemente nos parece diferente.

Este miedo, si no se gestiona, puede transformarse rápidamente en rechazo y, lamentablemente, en crítica o ataque hacia aquello que percibimos como ajeno, incluso hacia colectivos que son particularmente vulnerables. La tolerancia requiere superar este miedo, expandir nuestra zona de confort y estar dispuestos a aprender y a aceptar que la diferencia no es sinónimo de algo malo, sino una característica inherente a la condición humana y a la vida misma.

La Tolerancia en un Mundo Globalizado

La Declaración de Principios sobre la Tolerancia, un documento clave en la promoción de este valor a nivel internacional, subraya que en nuestro mundo globalizado, la tolerancia adquiere un papel aún más protagonista. Destaca que el medio principal para su implementación es la educación. Es a través de la educación formal e informal que podemos enseñar a las nuevas generaciones a valorar la diversidad y a convivir pacíficamente.

Además de la educación, la Declaración señala la necesidad de un marco legal que proteja y avale la tolerancia, acciones concretas a nivel local y, de manera fundamental, una toma de conciencia individual. La tolerancia no es solo una política o una ley; es una actitud personal que debemos cultivar día a día.

Fomentando la Tolerancia en el Aula y en Casa

La promoción de la tolerancia es una tarea compartida que involucra tanto a las instituciones educativas como a las familias. Padres, profesores y la sociedad en general somos modelos a seguir para los niños. Sus acciones, reacciones, prejuicios y miedos a menudo reflejan lo que han visto o experimentado en su entorno.

Estrategias en el Aula

En el aula, el ejemplo del docente es crucial. Además de ser un modelo de tolerancia, el profesor puede emplear diversas herramientas y dinámicas para fomentar este valor entre los estudiantes. Estas actividades pueden adaptarse a la edad de los alumnos y trabajarse desde cualquier asignatura:

  • Usar las paredes de modo constructivo, llenándolas de murales, pósters o imágenes que muestren la diversidad del mundo.
  • Presentar imágenes evocadoras o jugar con imágenes de percepción para dialogar sobre diferentes puntos de vista y hacerles conscientes de que no existe una única verdad.
  • Reflexionar sobre el valor de la palabra y cómo el lenguaje (verbal y no verbal) puede ser fuente de respeto o conflicto.
  • Ayudarles a comprender la actualidad, analizando noticias y eventos desde diversas perspectivas.
  • Utilizar cuentos, películas o documentales relacionados con la tolerancia para generar debate y reflexión.
  • Invitar a expertos o personas con historias de vida diversas que puedan compartir sus experiencias.
  • Decidir en conjunto las normas de convivencia de la clase o el centro.
  • Debatir abiertamente sobre qué significa hacer un mundo más tolerante.
  • Proponer proyectos transversales que aborden la tolerancia desde diferentes asignaturas.

Cultivando la Tolerancia en Casa

Desde el hogar, la familia también juega un papel fundamental, no solo como modelo, sino animando activamente a los niños a desarrollar actitudes tolerantes:

  • Escuchar a los demás con mente abierta, intentando comprender su postura y poniéndose en su lugar.
  • Respetar las ideas que difieren de las propias.
  • Entender que las opiniones son relativas y que nadie posee la verdad absoluta.
  • Expresar el propio punto de vista sin herir los sentimientos ajenos.
  • No burlarse de las diferencias de los demás.
  • Aprender a jugar en equipo, manejando la victoria y la derrota con humildad.
  • Ser conscientes de que ser diferente no hace a alguien mejor o peor, solo único.
  • Adaptarse al ritmo y capacidades de otros, valorando sus habilidades individuales.

Además, compartir con los niños lecturas, documentales o experiencias de viaje (incluso virtuales) puede ayudarles a apreciar la riqueza natural y cultural de nuestro planeta y de sus habitantes.

5 Ejemplos Concretos de Tolerancia

Basándonos en la definición y las prácticas mencionadas, aquí hay 5 ejemplos claros de lo que significa ser tolerante en la vida cotidiana:

  1. Respetar opiniones diferentes: Aunque no estés de acuerdo con la opinión política o social de un compañero de clase o de trabajo, lo escuchas con atención, evitas los insultos o las burlas y reconoces su derecho a tener un punto de vista distinto al tuyo.
  2. Aceptar diferencias culturales: Conoces a alguien de un país con costumbres alimentarias o festividades que te son desconocidas. En lugar de juzgar o criticar, muestras interés por aprender sobre su cultura y respetas sus prácticas, incluso si no las compartes.
  3. Incluir a personas con capacidades distintas: En un grupo de juego o trabajo, hay una persona con una discapacidad física o de aprendizaje. Te aseguras de que pueda participar plenamente, adaptando las actividades si es necesario, y valorando sus contribuciones sin hacerla sentir diferente o menos capaz.
  4. No juzgar por apariencia o vestimenta: Te encuentras con alguien que viste de una manera que no es convencional o que sigue un estilo que no entiendes. Evitas los comentarios negativos o las miradas de desaprobación, reconociendo que cada persona tiene la libertad de expresarse a través de su apariencia siempre que no dañe a otros.
  5. Manejar desacuerdos sin agresión: Tienes una discusión con un familiar o amigo sobre un tema sensible. Aunque la conversación se vuelve intensa, mantienes la calma, evitas los gritos o los ataques personales y te esfuerzas por entender su perspectiva, incluso si no logras llegar a un acuerdo.

Preguntas Frecuentes sobre la Tolerancia

La tolerancia es un concepto amplio que a menudo genera dudas. Aquí abordamos algunas preguntas comunes:

¿La tolerancia significa estar de acuerdo con todo?

No, en absoluto. Como se mencionó, la tolerancia no implica estar de acuerdo con todas las ideas, creencias o acciones. Significa respetar el derecho de los demás a tenerlas y a expresarlas, siempre que no atenten contra los derechos y la dignidad de otros. Se trata de convivencia pacífica y respeto mutuo, no de conformidad.

¿Dónde están los límites de la tolerancia?

La tolerancia encuentra su límite cuando las acciones o creencias de una persona o grupo atentan contra los derechos humanos, la dignidad o la seguridad de otros. No se puede ser tolerante con la intolerancia, el odio, la discriminación o la violencia. La tolerancia defiende un marco de respeto y derechos universales.

¿La tolerancia es lo mismo que la indiferencia?

No. La indiferencia es la falta de interés o preocupación. La tolerancia, por el contrario, es una actitud activa de reconocimiento y respeto hacia las diferencias. Implica una elección consciente de interactuar con los demás desde el respeto y la comprensión, incluso cuando no compartimos sus puntos de vista.

¿Cómo puedo ser más tolerante?

Ser más tolerante requiere introspección y esfuerzo consciente. Implica cuestionar tus propios prejuicios, buscar información sobre culturas o puntos de vista diferentes, practicar la escucha activa, desarrollar la empatía y estar dispuesto a salir de tu zona de confort. La educación continua y la exposición a la diversidad son claves.

¿Por qué es tan importante la tolerancia en la escuela?

La escuela es un microcosmos de la sociedad. Fomentar la tolerancia en el aula prepara a los estudiantes para vivir en un mundo diverso, reduce el acoso escolar, mejora el clima de convivencia, promueve el pensamiento crítico y ayuda a formar ciudadanos respetuosos y responsables, capaces de valorar las diferencias.

Conclusión

En definitiva, la tolerancia es mucho más que simplemente aguantar lo que no nos gusta. Es aceptar y abrazar la diferencia, apreciar la diversidad en todas sus formas, superar el miedo a lo desconocido, respetar profundamente a quienes no son o no piensan como nosotros, considerándolos como iguales, y saber escuchar con una mente abierta. Implica empatía, ayuda mutua y una disposición constante al aprendizaje.

Si somos tolerantes, no solo mejoramos nuestro entorno, sino que también crecemos como personas. Nos volvemos más cultos, más inteligentes emocionalmente y más humanos. Nos convertimos en "esponjas" dispuestas a absorber conocimientos, experiencias y sentimientos de otras personas, siempre abiertos a nuevos aprendizajes y perspectivas.

Sin embargo, como se ha señalado, este camino comienza por nosotros mismos. Debemos empezar por ser tolerantes con nuestras propias imperfecciones, errores y diferencias. De ese modo, estaremos verdaderamente preparados para extender esa tolerancia hacia los demás.

Todo a nuestro alrededor es aprendizaje, todo a nuestro alrededor es diversidad. Solo tenemos que abrir los ojos, con una actitud de tolerancia, y el mundo tiene el potencial de ser un lugar mejor y más armonioso para todos. Como docentes o padres, como ciudadanos, hagamos un poco de introspección y autocrítica constructiva. No exijamos a los demás un nivel de tolerancia que nosotros mismos no estamos dispuestos a practicar. Es el momento. Seamos más tolerantes, empezando hoy, empezando por nosotros.

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