24/11/2019
La historia del Colegio Santa María en Uruguay es un relato que se inicia en los años treinta del siglo XX, marcado por la visión y el compromiso de un grupo de Hermanos Maristas. Discípulos de San Marcelino Champagnat, estos religiosos llegaron al país con un claro objetivo: establecer una institución educativa que no solo impartiera conocimientos, sino que también cultivara profundos valores religiosos y familiares, siguiendo el carisma propio de la Familia Marista. Fue así como, en un momento crucial para la educación uruguaya, se sentaron las bases de lo que se convertiría en uno de los colegios con mayor tradición en Montevideo.

Este camino comenzó a tomar forma concreta en el año 1934. En las inmediaciones de la histórica Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores Tierra Santa, ubicada en el barrio de La Blanqueada, se abrieron por primera vez las puertas del que sería el primer colegio marista en territorio uruguayo. Este hito representó el inicio de una obra educativa que, con el paso de las décadas, dejaría una huella indeleble en la sociedad, formando generaciones de estudiantes bajo los principios que inspiraron a sus fundadores.
- La Semilla Marista: Visión y Valores
- Los Primeros Pasos en La Blanqueada
- Un Nuevo Hogar y la Gran Expansión
- Un Espacio para el Descanso y el Deporte
- Una Evolución Significativa: Hacia la Coeducación
- La Expansión de la Obra Marista en Uruguay
- Un Rol Activo en la Comunidad Eclesiástica
- Comparativa de Ubicaciones Principales
- Preguntas Frecuentes sobre el Colegio Santa María
La Semilla Marista: Visión y Valores
La llegada de los Hermanos Maristas a Uruguay no fue un evento casual, sino la respuesta a un llamado a expandir su misión educativa y evangelizadora. Inspirados por la figura de San Marcelino Champagnat, su fundador, la congregación tiene como pilar fundamental la educación de niños y jóvenes, especialmente aquellos más necesitados. En el contexto uruguayo de los años treinta, su propósito era claro: ofrecer una formación integral que abarcara lo académico, lo humano y lo espiritual. Los valores de la Familia Marista, centrados en el amor a Jesús y a María, la sencillez, el espíritu de familia y el amor al trabajo, serían el eje transversal de toda la propuesta pedagógica del naciente colegio.
Desde el primer momento, la institución se concibió no solo como un centro de aprendizaje de materias tradicionales, sino como un hogar donde los estudiantes pudieran crecer en un ambiente de respeto mutuo, solidaridad y fe. La figura del Hermano Marista, como educador y guía espiritual, fue clave en la implementación de esta visión, buscando siempre acompañar a cada alumno en su desarrollo personal y académico.
Los Primeros Pasos en La Blanqueada
El lugar elegido para dar inicio a esta obra fue el barrio de La Blanqueada, un punto estratégico en Montevideo. La decisión de establecerse en las cercanías de la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores Tierra Santa subraya la importancia de la dimensión religiosa en el proyecto marista desde sus inicios. Este primer edificio, aunque quizás modesto en comparación con las futuras instalaciones, albergó las primeras aulas, los primeros recreos y las primeras experiencias de aprendizaje bajo el sello marista.
Fundado específicamente en 1934, este primer colegio marista en Uruguay comenzó su andadura en un entorno que facilitaba la conexión con la comunidad local y la integración de las actividades educativas con la vida parroquial. Durante unos pocos años, este fue el hogar del Colegio Santa María, sentando las bases de su identidad y reuniendo a los primeros alumnos y educadores que formaron parte de esta naciente comunidad educativa.
Un Nuevo Hogar y la Gran Expansión
El crecimiento de la institución y la necesidad de contar con mayores espacios llevaron a una decisión trascendental apenas unos años después de su fundación. En 1939, el Colegio Santa María se trasladó a una nueva y significativa ubicación: la Avenida 8 de Octubre. Este cambio no fue menor, ya que el nuevo predio tenía una historia particular, habiendo sido anteriormente la residencia del Presidente de la República Juan Campisteguy. Mudarse a un lugar con semejante trasfondo histórico y con un espacio considerablemente mayor abrió nuevas posibilidades para el desarrollo del colegio.
Una vez establecido en la Avenida 8 de Octubre, comenzó un período de importante expansión edilicia. La estructura original de la residencia presidencial fue adaptada y ampliada para satisfacer las crecientes demandas de una institución educativa en pleno desarrollo. Se construyeron nuevas y modernas aulas, diseñadas para acoger a un número mayor de estudiantes y ofrecer un mejor ambiente de aprendizaje. Los patios, esenciales para el esparcimiento y la convivencia de los alumnos, también fueron ampliados y mejorados. Además, se edificó una capilla, reafirmando la centralidad de la fe en la vida del colegio, y se dotó a la institución de una biblioteca, pilar fundamental para el fomento de la lectura y la investigación entre los estudiantes.
Esta fase de expansión no solo significó un aumento en la infraestructura, sino que consolidó al Colegio Santa María en su nueva ubicación, convirtiéndolo en un referente educativo en la zona y permitiendo ofrecer una propuesta pedagógica más completa y con mejores recursos.
Un Espacio para el Descanso y el Deporte
Anticipándose a las necesidades de esparcimiento y recreación, tanto para los Hermanos de la comunidad como para los estudiantes, el colegio adquirió una propiedad adicional fuera del casco urbano de Montevideo. Ubicado sobre el kilómetro 16 de la Ruta 8, este predio se concibió como un espacio de retiro y descanso para los miembros de la comunidad religiosa, ofreciéndoles un lugar tranquilo para la reflexión y la vida comunitaria.
Pero este terreno también cumplió, y sigue cumpliendo, una función vital para los alumnos: ser un espacio dedicado al esparcimiento, la práctica deportiva y las actividades al aire libre. Contar con una "casa de campo" o una quinta alejada del ritmo de la ciudad ha permitido al Colegio Santa María ofrecer experiencias complementarias a la formación en el aula, promoviendo la actividad física, la convivencia en un entorno natural y la realización de eventos especiales, como jornadas deportivas o campamentos, que fortalecen el espíritu de comunidad marista.
Una Evolución Significativa: Hacia la Coeducación
En sus primeras décadas de existencia, el Colegio Santa María siguió un modelo educativo tradicional para la época, caracterizándose por impartir educación exclusivamente a varones. Sin embargo, la sociedad evoluciona, y las instituciones educativas también. Atentos a estos cambios y a la necesidad de ofrecer una formación integral e igualitaria, el colegio dio un paso fundamental en los años sesenta: se convirtió en un colegio mixto.
Esta transición fue un hito en la historia de la institución. Abrir sus puertas a las niñas significó adaptar la propuesta pedagógica, las instalaciones y, sobre todo, la cultura institucional para acoger y enriquecerse con la presencia de ambos géneros. La coeducación permitió al Colegio Santa María reflejar de mejor manera la realidad social, promoviendo la convivencia respetuosa y el aprendizaje mutuo entre chicos y chicas desde edades tempranas. Este cambio consolidó la visión de la institución como un espacio inclusivo y adaptado a los nuevos tiempos, manteniendo siempre sus principios fundacionales.
La Expansión de la Obra Marista en Uruguay
El Colegio Santa María, siendo el primero, fue la punta de lanza de la obra educativa de los Hermanos Maristas en Uruguay. Su éxito y el impacto positivo en la comunidad impulsaron a la congregación a replicar su modelo educativo en otras partes del país. Con el paso del tiempo, los Hermanos Maristas fundarían y gestionarían otras instituciones educativas de renombre, ampliando así el alcance de su misión.
Entre estos colegios se destacan el Colegio Zorrilla, ubicado en el barrio de Punta Carretas en Montevideo, y los Colegios San Luis, con presencia en las ciudades de Pando y Durazno. Cada uno de estos colegios, si bien con su propia identidad y contexto local, comparte el mismo carisma marista, los valores de la Familia Marista y el compromiso con una educación de calidad centrada en la persona del estudiante. La red de colegios maristas en Uruguay es un testimonio del legado y la continuidad de la obra iniciada con el Colegio Santa María en 1934.
Un Rol Activo en la Comunidad Eclesiástica
Además de su rol puramente educativo, el Colegio Santa María ha servido a lo largo de los años como un espacio de encuentro y servicio para la comunidad eclesiástica y la sociedad en general. Un ejemplo de ello fue el evento que tuvo lugar el 3 de octubre de 2015, cuando el colegio tuvo el honor de ser sede del Congreso Nacional de Ministros Laicales en Montevideo. Este evento subraya la conexión del colegio con la vida de la Iglesia y su disposición a facilitar espacios para la formación y el encuentro de miembros activos de la comunidad católica, más allá de su alumnado y familias directas.
Comparativa de Ubicaciones Principales
| Aspecto | Primera Ubicación (La Blanqueada) | Ubicación Actual (8 de Octubre) |
|---|---|---|
| Periodo | Desde 1934 hasta 1939 | Desde 1939 hasta la actualidad |
| Referencia Geográfica | Inmediaciones Iglesia Ntra. Sra. Dolores Tierra Santa | Avenida 8 de Octubre |
| Origen del Predio | Primer edificio | Anterior residencia Presidente Juan Campisteguy |
| Expansión | Limitada inicialmente | Gran expansión posterior (aulas, patios, capilla, biblioteca) |
Preguntas Frecuentes sobre el Colegio Santa María
- ¿Quién fundó el Colegio Santa María de Uruguay? Fue fundado por un grupo de Hermanos Maristas, discípulos de Marcelino Champagnat.
- ¿En qué año se fundó el colegio? El colegio abrió sus puertas por primera vez en 1934.
- ¿Dónde estuvo ubicado inicialmente el colegio? Su primera ubicación fue en las inmediaciones de la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores Tierra Santa, en La Blanqueada.
- ¿Cuándo se trasladó el colegio a su ubicación actual en 8 de Octubre? El traslado ocurrió en 1939.
- ¿El colegio siempre fue mixto? No, en sus inicios impartía educación solamente masculina y se convirtió en mixto en los años sesenta.
- ¿Adquirió el colegio alguna propiedad fuera de Montevideo? Sí, se adquirió un predio sobre el kilómetro 16 de la Ruta 8 para descanso y esparcimiento.
Desde aquel 1934, el Colegio Santa María ha recorrido un largo camino, adaptándose a los tiempos sin renunciar a los principios que le dieron origen. De ser el primer colegio marista en Uruguay, exclusivamente masculino y ubicado inicialmente en La Blanqueada, evolucionó hasta convertirse en una institución mixta de referencia en su amplia sede de 8 de Octubre. Su historia es un reflejo del compromiso de los Hermanos Maristas con la educación integral y la formación en valores, un legado que continúa vivo en sus aulas y en las vidas de las generaciones que ha formado.
La obra marista en Uruguay, iniciada con este colegio, se ha expandido, pero el Santa María mantiene su lugar como pionero y testigo de una tradición educativa y religiosa que perdura, ofreciendo una propuesta que busca la excelencia académica de la mano de la formación humana y espiritual, siempre bajo el espíritu de familia que caracteriza a la obra de San Marcelino Champagnat. Su trayectoria es un capítulo vital en la historia de la educación uruguaya, un testimonio de perseverancia, adaptación y fidelidad a una misión.
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