21/07/2017
¿Alguna vez se ha preguntado cómo los jesuitas se convierten en jesuitas? Es un camino que, aunque comienza formalmente el primer día de noviciado, se extiende en un proceso profundo y multifacético que puede durar entre ocho y trece años. Este viaje no es meramente académico o espiritual de forma aislada, sino una integración de vida comunitaria, estudio riguroso, trabajo apostólico y una intensa formación en la espiritualidad ignaciana.

Cuando un hombre siente el llamado de Dios para unirse a la Compañía de Jesús, inicia lo que se conoce como la formación jesuita. Esta tradición, con casi quinientos años de historia desde que San Ignacio de Loyola fundó la Compañía con sus primeros compañeros en 1540, ha sido adaptada a las necesidades y desafíos del mundo actual, pero mantiene su esencia y rigor. San Ignacio delineó este proceso en las Constituciones jesuitas, sentando las bases para el desarrollo integral de sus miembros.
La formación jesuita es una respuesta a la vocación, un tiempo dedicado a profundizar en la relación con Dios, a comprender la misión de la Compañía y a adquirir las herramientas intelectuales y pastorales necesarias para servir a la Iglesia y al mundo. A lo largo de este camino, el candidato atraviesa diversas etapas, cada una con un propósito específico en su desarrollo.
El Noviciado: Los Cimientos de una Vida Jesuita
El viaje formativo comienza formalmente con el noviciado, una etapa fundamental que se extiende a lo largo de dos años. Este periodo es crucial para que el candidato aprenda los pilares de la vida jesuita. El enfoque principal está en la profundización de la vida de oración, especialmente a través del Examen diario de San Ignacio, una práctica contemplativa que ayuda a encontrar a Dios en todos los aspectos de la vida cotidiana. Se aprende a vivir en comunidad, compartiendo la vida, la oración y la misión con otros jesuitas, lo cual es un aspecto esencial de la vida religiosa.
Durante el noviciado, se estudia en profundidad la historia, el carisma y las Constituciones de la Compañía de Jesús, comprendiendo así la identidad y misión de la orden a la que desean unirse. Una experiencia significativa en algunas provincias jesuitas es la peregrinación de varias semanas, donde el novicio aprende a confiar completamente en la providencia divina y a abrazar la incertidumbre de depender de Dios y de la caridad de los demás.
El trabajo apostólico también forma parte del noviciado, ofreciendo al candidato una primera experiencia práctica de servicio. Pero quizás el elemento más central y transformador de esta etapa son los treinta días de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Se trata de un retiro prolongado en silencio, guiado por un director espiritual, diseñado para ayudar a discernir la voluntad de Dios y a sentar una base sólida para la vida espiritual futura.
En esencia, el noviciado es el tiempo dedicado a aprender a "ser jesuita", a interiorizar el modo de proceder de la Compañía. Al concluir estos dos años, el novicio profesa sus primeros votos: los votos de pobreza, castidad y obediencia. Estos votos marcan el compromiso inicial con la Compañía y con la vida religiosa. En este momento, el jesuita profesa sus votos como hermano o como escolástico, este último siendo el término utilizado para el jesuita que se está preparando específicamente para el sacerdocio.
Filosofía: La Base Intelectual
Una vez profesados los primeros votos, el jesuita, sea hermano o escolástico, pasa a una etapa dedicada al trabajo académico, con un enfoque particular en el estudio de la filosofía. Esta fase generalmente dura tres años y se realiza en una universidad jesuita. El estudio de la Filosofía es considerado esencial en la formación jesuita, proporcionando una base intelectual sólida que permite al jesuita comprender las grandes preguntas sobre la existencia, el conocimiento, la ética y la realidad. Esta preparación es fundamental para el estudio posterior de la teología y para el diálogo con el mundo contemporáneo.
Además del estudio formal, los jesuitas en esta etapa pueden tener asignaciones de trabajo ministerial adicional, dependiendo de su identidad (hermano o escolástico) y de las necesidades de la provincia. Algunos pueden tener la misión de completar sus estudios universitarios si no los habían terminado antes de entrar al noviciado, mientras que otros continúan con estudios de postgrado en filosofía o en otras disciplinas relevantes para su futura misión.
Magisterio: La Experiencia Apostólica
Después de completar la etapa de filosofía, los jesuitas pasan a la fase conocida como magisterio. Esta es la primera vez durante su larga formación que un jesuita, sea hermano o escolástico, trabaja a tiempo completo en un ministerio apostólico de la Compañía de Jesús. Esta etapa suele durar alrededor de tres años y es una oportunidad invaluable para aplicar en la práctica lo aprendido y para ganar experiencia directa en la misión de la Compañía.
Durante el magisterio, el jesuita vive en una comunidad jesuita apostólica, integrando la vida comunitaria con el trabajo ministerial. A menudo, esta misión implica enseñar en una escuela o universidad jesuita, dado el fuerte compromiso de la Compañía con la educación. Sin embargo, las asignaciones pueden variar dependiendo de las necesidades y los talentos del jesuita. Esta etapa es crucial para que el jesuita aprenda a equilibrar el trabajo apostólico de tiempo completo con la vida de oración personal y comunitaria, así como con la vida en comunidad. Es un periodo de crecimiento significativo en la auto-organización, la responsabilidad y la integración de todos los aspectos de la vida jesuita.
Teología: Preparación para el Ministerio
Una vez finalizado el magisterio, los jesuitas escolásticos, aquellos que se están preparando para la ordenación sacerdotal, entran en la etapa de estudio de la teología a nivel de postgrado. Esta fase también dura generalmente tres años y se realiza en instituciones teológicas, a menudo jesuitas. El estudio de la Teología es la culminación de su formación académica, proporcionando el conocimiento profundo de la fe, las Escrituras, la tradición de la Iglesia, la moral y otros aspectos esenciales para el ministerio sacerdotal.
Durante esta etapa, el escolástico suele ser ordenado diácono transitorio, un paso previo a la ordenación sacerdotal que le permite ejercer ciertos ministerios litúrgicos y pastorales. Después de completar con éxito sus estudios en teología, el escolástico es finalmente ordenado al sacerdocio. Esta ordenación marca un hito importante, el fin de una década o más de estudios y preparación intensiva, dejándolo listo para asumir su primera misión como sacerdote jesuita.
Para los hermanos jesuitas, la etapa de teología puede variar. Un hermano puede estudiar teología por un período más corto, no necesariamente a nivel de postgrado, con el objetivo de mejorar su eficacia en su ministerio particular. Una vez que un hermano jesuita termina sus estudios de teología, ya sea parciales o más profundos, regresa al ministerio activo o puede optar por continuar con otro título de postgrado que sea relevante para su apostolado. Los hermanos jesuitas tienen la misión de trabajar en todos los ministerios apostólicos de la Compañía, contribuyendo con sus talentos y formación a la misión general.
Tercera Probación: Renovación y Consolidación
La formación jesuita no termina con la ordenación sacerdotal o la finalización de los estudios de teología para los hermanos. Años después de haber estado trabajando activamente en ministerios asignados, los jesuitas entran en la etapa final formal de la formación, conocida como la tercera probación. Este es un tiempo de renovación, un periodo para hacer una pausa en el trabajo apostólico regular y reflexionar sobre el camino recorrido y la vocación.
Durante la tercera probación, que suele durar unos nueve meses, el jesuita repasa los documentos fundamentales y la historia de la Compañía de Jesús, profundizando en su identidad y misión. Un elemento central de esta etapa es la repetición de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio durante 30 días. Esta segunda experiencia intensiva de los Ejercicios sirve para reafirmar la vocación, para unificar la experiencia de los años de ministerio con la espiritualidad fundacional de la Compañía.
La tercera probación también incluye capacitación y experiencia apostólica, que pueden ser diferentes a sus ministerios habituales, a menudo enfocadas en áreas de mayor necesidad o en profundizar aspectos específicos del carisma jesuita. Es un tiempo para integrar plenamente la vida de estudio, oración, comunidad y misión, consolidando la identidad del jesuita y preparándolo para el servicio de por vida en la Compañía.
Preguntas Frecuentes sobre la Formación Jesuita
El camino para convertirse en jesuita es largo y complejo, diseñado para formar hombres capaces de servir a Dios y a la Iglesia en una amplia variedad de apostolados. Aquí respondemos algunas preguntas comunes:
¿Cuánto tiempo dura la formación jesuita?
Puede durar entre ocho y trece años, dependiendo de si el jesuita se prepara para el sacerdocio o como hermano, y de sus estudios previos.
¿Cuáles son las principales etapas de la formación?
Las etapas clave son Noviciado, Filosofía, Magisterio, Teología y Tercera Probación.
¿Qué son los primeros votos que profesan?
Son los votos de pobreza, castidad y obediencia, realizados al finalizar el noviciado.
¿Cuál es la diferencia entre un escolástico y un hermano jesuita durante la formación?
Un escolástico es un jesuita que se está preparando para la ordenación sacerdotal y sigue un camino formativo que incluye estudios de filosofía y teología a profundidad. Un hermano jesuita no se prepara para el sacerdocio, sino para servir en la Compañía a través de otros ministerios y su formación académica puede variar, aunque a menudo incluye estudios relevantes para su apostolado.
¿Por qué estudian filosofía y teología?
La filosofía proporciona una base intelectual para comprender la realidad y dialogar con el pensamiento humano, mientras que la teología ofrece un conocimiento profundo de la fe, esencial para el ministerio y la vida espiritual.
¿Qué papel juega el Magisterio?
Es una etapa crucial de experiencia práctica a tiempo completo en un ministerio apostólico, como la enseñanza, para integrar el estudio y la vida comunitaria con el servicio activo.
¿Qué son los Ejercicios Espirituales de San Ignacio?
Es un método de oración y discernimiento en silencio, generalmente realizado durante 30 días, que es fundamental para la espiritualidad y la formación jesuita.
La formación jesuita es un proceso continuo de crecimiento personal, espiritual, intelectual y apostólico, diseñado para preparar a los miembros de la Compañía de Jesús para ser "contemplativos en la acción", capaces de encontrar a Dios en todas las cosas y servir a la mayor gloria de Dios.
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