29/09/2023
La historia de la educación superior está salpicada de instituciones que, por su innovación, su impacto y su longevidad, han dejado una huella imborrable. Entre ellas, destacan centros de saber que no solo formaron a generaciones de profesionales, sino que también sentaron las bases para el desarrollo de la ciencia y la organización académica moderna. Este artículo explora dos de estos pilares: la Escuela Médica Salernitana en Italia y el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando en Perú, distantes en geografía y tiempo, pero unidos por su crucial papel en la historia de la medicina y la educación.

La ciudad de Salerno, ubicada en la región de Campania, Italia, es un lugar cargado de historia. Fundada por los romanos, fue capital de un principado lombardo y luego un importante centro bajo el dominio normando. Pero su mayor gloria, la que la distingue en los anales de la historia del conocimiento, reside en la Escuela Médica Salernitana. Considerada la primera y más importante institución médica de la Europa medieval, esta escuela es a menudo llamada la «madre de las universidades modernas».
Su origen se remonta a la Alta Edad Media, aunque su apogeo tuvo lugar entre los siglos X y XIII. A diferencia de otras escuelas monásticas o catedralicias de la época, la Salernitana tenía un carácter laico y multicultural, lo que la convertía en un centro único de intercambio de saberes. En ella confluyeron las tradiciones médicas griega, latina, árabe y judía, creando un corpus de conocimiento avanzado para su tiempo. Sus enseñanzas se basaban en textos clásicos como los de Hipócrates y Galeno, pero también incorporaban prácticas y teorías innovadoras, incluyendo el uso de la disección anatómica y la importancia de la higiene y la dieta.
La Escuela Salernitana no solo se dedicaba a la enseñanza, sino también a la producción de textos médicos fundamentales. La obra más famosa asociada a ella es el Regimen Sanitatis Salernitanum, un tratado de higiene y dietética en verso que se convirtió en un superventas de la época, traducido a numerosos idiomas y consultado durante siglos. Este texto popularizó los principios de la medicina preventiva y la vida sana.
La influencia de la escuela fue inmensa. Atrajo a estudiantes de toda Europa y jugó un papel crucial en la transmisión del conocimiento médico clásico y oriental al mundo occidental. Sus graduados eran altamente valorados y muchos sirvieron en las cortes reales y papales. Sin embargo, con el surgimiento de nuevas universidades en Bolonia, París y Montpellier en los siglos posteriores, y la pérdida de su estatus de capital, Salerno y su escuela médica iniciaron un lento declive. En los tiempos de Napoleón, lo que quedaba de la famosa Schola Medica fue clausurado, reduciendo a Salerno a una pequeña ciudad provincial.
No obstante, la semilla plantada por la Salernitana perduró. En el siglo XIX, con el Risorgimento, Salerno comenzó a recuperar importancia. La tradición educativa se reavivó con la fundación del Instituto de Universidad de Magistero Giovanni Cuomo en 1944, heredero de aquella antigua tradición. Desde 1968, la Universidad de Salerno se convirtió en una institución pública y ha crecido enormemente, contando hoy con miles de estudiantes y varios campus. Aunque la antigua escuela médica ya no existe per se, su legado como centro de saber y pionera de la educación superior vive en la moderna universidad y en la historia de la ciudad.
Saltando continentes y siglos, llegamos a Lima, la capital de Perú, donde otra institución marcó un hito fundamental en la educación médica del país: el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando. La necesidad de contar con profesionales médicos formados localmente llevó a su fundación en un contexto de profundos cambios sociales y políticos.
La pregunta sobre quién fundó esta importante escuela encuentra respuesta en la colaboración de dos figuras clave de la época colonial tardía en el Perú. El Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando fue fundado en octubre de 1811 por iniciativa del protomédico don Hipólito Unanue y con el auspicio del virrey Fernando de Abascal. Unanue, una figura intelectual destacada, gestionó la creación de esta institución para modernizar la enseñanza de la medicina, que hasta entonces era incompleta y poco sistemática.
El colegio se estableció en un sector del antiguo Hospital de San Andrés, en la entonces llamada Plaza de Santa Ana. Contaba con instalaciones avanzadas para su tiempo, incluyendo aulas, gabinetes de física, química y ciencias naturales, y un Anfiteatro Anatómico para la disección de cadáveres, algo crucial para el estudio de la anatomía. El plan de estudios, elaborado por el propio Unanue, buscaba dar amplitud y organización a la formación médica.

La historia del Colegio de San Fernando está íntimamente ligada a la del Perú. Poco después de la declaración de independencia en 1821, fue renombrado Colegio de la Independencia por decreto del general José de San Martín, en reconocimiento a la participación de médicos y estudiantes en la causa libertadora. En 1856, durante el gobierno del general Castilla, en el marco de una reforma de la instrucción pública, el colegio se transformó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El doctor Cayetano Heredia tuvo la importante labor de reorganizar la escuela en esta nueva etapa.
La facultad enfrentó momentos difíciles, como la ocupación de Lima por las tropas chilenas entre 1881 y 1883, durante la cual fue despojada de gran parte de su material de enseñanza. A pesar de ello, las clases continuaron, a veces en las casas de los profesores, demostrando el compromiso de la comunidad académica. Tras la guerra, se emprendió la tarea de reconstrucción y modernización.
La edificación de un nuevo local para la Facultad de Medicina fue un proyecto ambicioso que reflejó la voluntad de poner a la institución a la altura de los avances científicos de finales del siglo XIX. El 8 de febrero de 1897, bajo la presidencia de Nicolás de Piérola, se convocó a concurso para la construcción del edificio. El proyecto ganador fue el del ingeniero Santiago M. Basurco.
La obra, que incluía pabellones separados para diferentes institutos (anatomía, química, toxicología, historia natural, higiene y bacteriología) y un edificio central con aulas, biblioteca, auditorio y dependencias administrativas, se inició en 1899. El presidente Piérola colocó la primera piedra, y la construcción, dirigida por Basurco, se llevó a cabo con materiales nacionales, destacando la solidez y belleza arquitectónica del diseño. El edificio fue inaugurado el 6 de septiembre de 1903 por el presidente Eduardo López de Romaña.
La ceremonia de inauguración fue un acontecimiento social y cultural de gran relevancia para Lima, con la asistencia de autoridades, diplomáticos, académicos y público en general. Los discursos pronunciados por el Ministro de Fomento, Dr. David Matto, y el Decano de la Facultad, Dr. Belisario Sosa, resaltaron la importancia de la institución, el esfuerzo conjunto para su realización y la necesidad de seguir invirtiendo en la educación y la ciencia para el progreso del país. Se recordó a figuras como Unanue, Abascal, Cayetano Heredia y otros que contribuyeron al desarrollo de la medicina en Perú.
El nuevo local, ubicado en la Avenida Grau, significó un salto cualitativo para la enseñanza médica, proporcionando los espacios y laboratorios necesarios para una formación moderna y experimental. Aunque el edificio original en la Plaza de Santa Ana (hoy Plaza Raimondi) fue testigo de las primeras décadas de la escuela, el nuevo local se convirtió en el símbolo de su consolidación y proyección futura.
Ambas instituciones, la Escuela Médica Salernitana y el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando, aunque separadas por siglos y continentes, comparten el espíritu pionero y la determinación de avanzar en el conocimiento y la formación de profesionales. La Salernitana sentó las bases de la educación universitaria en Europa, mientras que San Fernando fue fundamental para el establecimiento de una educación médica moderna en América del Sur. Sus historias nos recuerdan la importancia perdurable de las instituciones educativas como motores del progreso social y científico.
La Universidad de Salerno hoy continúa la tradición académica en Italia, mientras que la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú es la sucesora directa del legado de San Fernando, adaptándose a los desafíos y avances de la medicina en el siglo XXI.
Preguntas Frecuentes
- ¿Cuándo se fundó la Escuela Médica Salernitana? Sus orígenes se remontan a la Alta Edad Media, con su apogeo entre los siglos X y XIII.
- ¿Por qué es importante la Escuela Salernitana? Es considerada la primera y más importante institución médica de la Europa medieval y la «madre de las universidades modernas» por su carácter laico y multicultural.
- ¿Quiénes fundaron el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando? Fue fundado por el protomédico don Hipólito Unanue y el virrey Fernando de Abascal en octubre de 1811.
- ¿Cómo se llamó después el Colegio de San Fernando? Tras la independencia de Perú, se llamó Colegio de la Independencia y luego se convirtió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
- ¿Cuándo se inauguró el nuevo edificio de la Facultad de Medicina de San Fernando en la Avenida Grau? Fue inaugurado el 6 de septiembre de 1903.
- ¿Qué idioma se habla en Salerno? Si bien históricamente pudo haber dialectos, hoy en día el idioma oficial es el italiano. También se hablan dialectos como el napolitano y el salernitano.
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